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Carolina Marín, de grande en grande

Tras conquistar el All England hace un mes, en Birmingham, la española vence en Malasia a la china Li Xuerui (19-21, 21-19 y 21-17) y asciende al número dos del ránking mundial

Carolina Marín, durante la final contra Li Xuerui. Ampliar foto
Carolina Marín, durante la final contra Li Xuerui. EFE

Enarbola aquella bandera, la del deporte modesto, que hasta hace bien poco ni siquiera ondeaba en España, agarrada a fenómenos masivos como Pau Gasol, Fernando Alonso o Rafal Nadal y disciplinas con la repercusión mediática del baloncesto, los bólidos o el tenis, amén del fútbol, por supuesto. Por eso tiene mérito lo que ha logrado Carolina Marín, capaz de situar al bádminton, no más allá de un pasatiempo para algunos hasta hace poco, en las crónicas del país; por eso tiene mucho mérito lo de la andaluza, capaz de congregar a un buen puñado de personas frente al televisor, un domingo primaveral, a la hora del desayuno, para ver cómo derrota a la china Li Xuerui en tres sets (19-21, 21-19 y 21-17 tras una hora y 11 minutos) y gana en Malasia su segundo grande del año.

La andaluda, de 21 años, aspira a revalidar el título mundial en agosto y mira con decisión a Río 2016

Tiene mucho valor, pues, la andadura de Carolina, que como muchos vaticinan y ella misma no renuncia, ha nacido para ser la número uno y habitar la cumbre del bádminton. Y en esas está. Ayer, en Kuala Lumpur, dio un paso más hacia el gran objetivo que se fijó desde que ingresase en el circuito profesional cuando era una adolescente, después de que el técnico Fernando Rivas fuera a verle a un campeonato sub-15 y viese en ella a una futura campeona. Argumentos no le faltan, desde luego. A su fortaleza física y el buen desplazamiento que tiene de la pluma con la zurda, como su ídolo, Nadal, le une una dureza de mollera a prueba de bombas.

“Soy una privilegiada porque tengo una fortaleza mental innata”, contaba recientemente a este periódico. Y vaya si la tiene. Campeona Mundial (Copenhague) y Europea (Kazán) el año pasado, este va camino de ser de nuevo glorioso. Hace un mes logró el prestigioso All England en Birmingham y ayer conquistó su segundo grande con una nueva exhibición de fuerza ante Li Xuerui, exnúmero uno del mundo hasta el pasado jueves y campeona olímpica. Y es que Carolina, ya lo dice ella, ha nacido para batirse con las mejores, con las asiáticas, las grandes dominadoras del bádminton hasta que ella ha entrado en escena con la incontinencia de un volcán en erupción.

“Siento que estoy en mi mejor momento de juego”, declaró después de batir a la china, a la que ha vencido en tres de sus cuatro pulsos, a la que le salen sarpullidos cada vez que le tiene enfrente porque le tiene minada la moral. En Malasia, como ya ocurriera en la final mundialista de 2014, otra demostración de fuerza psicológica de la española, bien avezada a sus 21 años para interpretar los momentos críticos del juego. Cedió el primer set y en el segundo, con 20-16 a su favor, le dio falsas ilusiones a Li Xuerui dejándole acercarse hasta el 20-19 para después asestarle una bofetada a mano abierta y llevarse el parcial.

En el definitivo, la misma medicina, más castigo mental para la asiática. Carolina le dejó irse de inicio (14-9) para infligirle después un parcial de 8-0 y darle la vuelta al asunto progresivamente, a base de juego y astucia. Resultado, una nueva condecoración para una deportista que se ha forjado un nombre propio y apunta a los Juegos de Río, que se instala ahora en el segundo peldaño del ránking —por delante solo figura ahora la india Saina Nehwal, a la que derribó en Birmingham— y que el próximo verano, en Indonesia, aspira a revalidar su corona mundial.

“Va como un tiro. Si no la paran los árbitros no le va a para nadie”, dicen desde su entorno

Ni siquiera sus problemas con la Federación, que ha descubierto el filón y pretende retener el 45% de sus derechos de imagen, le despistan del objetivo. “Va como un tiro. Si no la detienen los árbitros no le para nadie”, dicen desde su entorno. “Después de ganar el All England mi confianza se disparó. Estoy feliz por haber ganado, porque sé lo difícil que es conseguirlo”, afirma la onubense, que se marchó rumbo a Madrid, donde se entrena, con un cheque de 34.500 euros, en una nube. De grande en grande.

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