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Abran paso a Carla Suárez

La canaria vence a Petkovic (6-3 y 6-3) y se mete en la final del Masters de Miami

Es la primera tenista española que se cuela entre las 10 mejores desde 2001

Carla Suárez, tras batir a Petkovic. Ampliar foto
Carla Suárez, tras batir a Petkovic. AFP

Es la recompensa al talento, a la constancia. A muchos años de porqués, de incógnitas y no pocos sinsabores, porque a muchos les costaba entender porque una jugadora con tanto ingenio no conseguía dar el gran salto, dar ese paso que discierne una buena trayectoria de una que marca y deja huella. Carla Suárez doblegó a la alemana Andrea Petkovic por un doble 6-3 y accedió a la final del Masters de Miami, en la que se medirá (sábado, 19.00, Teledeporte) a la número uno, Serena Williams, que venció en la otra semifinal a la rumana Simona Halep, coronada hace dos semanas en Indian Wells. Un triunfo que traza una línea, un antes y un después en el tenis femenino español, puesto que desde 2001, cuando Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez figuraban en el top-10, una representante nacional no estaba entre las mejores.

Atrás quedan aquellos tiempos en los que Carla se refugiaba a casi un metro de la línea de fondo, en los que a sus golpes les faltaban fuelle y en los que esperaba. Ahora es ella la que manda, la que gobierna, la que dicta y la que progresivamente somete. Tiene una derecha de hierro, precisa y potente, pero es que ahora además le acompaña la mente. El primet set, en este sentido, supuso un ejercicio de autocontrol. Carla se mostró imperturbable y serena, centradísima de principio a fin. Ni siquiera se fue en aquellos momentos en el que Petkovic forzó su revés a una mano, poco afinado. No. Ahora actúa al ritmo constante del metrónomo. Mirada fija, paso al frente y un traqueteo de golpes que terminó por desesperar a la alemana.

Petkovic, todo nervio, fibrosa, espigada y de rostro enjuto, sostuvo su a duras penas su primer servicio, pero en el segundo ya cedió el break y los aspavientos empezaron a ser una constante para ella. Uno, dos, tres y hasta cuatro golpes en su propio muslo. “¡Andreaaaaa!”, grita la alemana, dominada ahora por su gen balcánico, cuando desperdicia una bola clara para adjudicarse un juego y seguir enganchada al set. Al otro lado, Carla permanece impertérrita, encadenando una sucesión de golpes milimétricos, fría y constante, haciendo gala de esa madurez que ha alcanzado en este 2015 y que le ha conducido al cénit de su carrera. La canaria se impone y extenúa poco a poco a la alemana, un portento físico que se desinfla poco a poco y entrega la primera manga.

“Tienes muchos más recursos y más tenis. Si te intenta apretar el revés, más apoyos y más aceleración”, recomienda Xavi Budó, el técnico que tutela a Carla desde los 18 años; “sigue con la palanca en el saque y con el cortado que le resbale y le entre al cuerpo. Ella te tiene mucho respeto y se está viendo inferior. Tienes mucha más mano y muchos más recursos. De cabeza estás perfecta”, prolonga el preparador que ha pulido poco a poco a la canaria, inmensa también en el segundo set. Petkovic, guerrera, en un momento dulce esta temporada, se revuelve como puede, mira al cielo de Florida y maldice al sol, que dificulta el saque da ambas. Pero, con 3-3, sufre otra ruptura del servicio que termina por abatirle y desbancarla del número 10.

Petkovic, guerrera, se revuelve como puede. Pero falla, mira al cielo de Cayo Vizcaíno y maldice al sol

Y es que es la hora de Carla, su momento. Bien lo sabe ella, que pone el broche al duelo con 18 winners (por los nueve de Petkovic) y una efectividad del 69% en el primer servicio en su cartilla de rendimiento. Accede así a su primera final de un gran torneo, ya que los cuartos de Roland Garros (2008) y Australia (2009) eran hasta ayer su tope. Ahora, la española parece no tener límite. Desde 1993, cuando Arantxa Sánchez Vicario derrotó a Steffi Graf, una española no había pisado la final en Miami. “He estado un poco nerviosa, pero también he disfrutado”, dijo después, antes de señalar a la cámara y abandonar la central de Crandon Park entre los vítores de los aficionados. Y es que ya está aquí, entre las mejores del tenis mundial. Abran paso a Carla.

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