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El Madrid derrota al Maccabi y asfalta su camino hacia la Final Four

Los de Laso se garantizan el factor cancha en el cruce de cuartos tras desquitarse (86-75) ante el conjunto israelí

Carroll se eleva ante Schortsanitis Ampliar foto
Carroll se eleva ante Schortsanitis EFE

Con espíritu revanchista, con firmeza y carácter, el Madrid superó a su demonio más reciente y allanó su camino rumbo a la Final Four de mayo. Cayó el Maccabi en un duelo bravo y rocoso, de fibra y músculo que, paradójicamente, resolvió la delicada muñeca de Jaycee Carroll, autor de 18 puntos y protagonista de la ráfaga que decantó el duelo en el tercer cuarto. Felipe Reyes se encargó después de rematar la faena. Con la ventaja de campo asegurada tras la victoria, queda ahora por determinar el primer puesto del grupo. Sólo se lo puede discutir el Barça, con el que se enfrenta el jueves en el Palau, pero los blancos tienen 24 puntos de ventaja en el average particular con los azulgrana tras el 97-73 de la primera vuelta. El que finalice como líder se medirá en cuartos al Baskonia o al Efes; el segundo se vería con CSKA, Olympiacos o Fenerbahçe, una ruta sin duda más escarpada aunque siempre con el factor cancha a favor. Circunstancia que supone un privilegio determinante como demuestra el dato de que 18 de las 24 eliminatorias disputadas hasta la fecha las ganó el equipo que remató el top 16 en una de las dos primeras plazas.

Real Madrid, 86-Maccabi 75

Real Madrid: Llull (11), Rudy Fernández (9), Carroll (18), Ayón (11) y Reyes (16) --cinco inicial--; Sergio Rodríguez (4), Nocioni (6), Maciulis (6), Bourousis (2), Rivers (-) y Slaughter (3).

Maccabi Electra Tel Aviv: Pargo (14), Linhart (3), Smith (12), Randle (17) y Schortsanitis (3) --cinco inicial--; Tyus (6), Cohen (2), Haynes (6), Ohayon (-) y Alexander (12).

Parciales: 27-13, 19-27, 20-14 y 20-21.

Árbitros: Christodoulou (GRE), Ankarali (TUR) y Boltauzer (ESL). Eliminaron a Randle y Alexander por parte del Maccabi Electra Tel Aviv.

Pabellón: Barclaycard Center, 12.183 espectadores.

Una defensa aplicada, solidaria y voraz; un ataque versátil, generoso e intenso; y una pareja de pívots que comienza a fraguar la mezcla otorgaron al conjunto de Laso un contundente parcial de salida que anunció la disposición local (15-4, m. 4). Gustavo Ayón y Felipe Reyes marcaron territorio en el cuerpo a cuerpo de la pintura, se repartieron puntos, rebotes y asistencias y cargaron de faltas al ogro Schortsanitis. Sofo se marchó al banquillo con dos personales en tres minutos y, sin su mastodóntica presencia, se elevó la gracilidad de Carroll y Rudy para rematar un primer cuarto de museo (27-13, m. 10). Dos triples del alero mallorquín, el segundo en un memorable lanzamiento desde unos 10 metros de distancia, mostraron lo afilado del colmillo blanco.

Llegaba el Madrid a la cita tras dos derrotas consecutivas: frente al Panathinaikos en Atenas (85-69), el traspié más abultado en tres años; y ante el Murcia en la ACB, que le descabalgó del liderato liguero. Sin embargo, después de la traumática experiencia de la temporada pasada hay una extraña sensación de alivio en la parroquia madridista, que asocia la episódica pérdida de partidos a una necesaria dosificación del depósito. Superado el paréntesis de desconexión física y, sobre todo, mental. El conjunto de Laso se lanzó hambriento a por el desquite ante su enemigo más íntimo en territorio continental.

Era la reedición del duelo más repetido en la historia de la Copa de Europa. Era la revancha de la final de Milán. Era una colección de cuantas pendientes. No rehuyó el combate el Maccabi, que se rebeló ante el meneo inicial con un enérgico arrebato protagonizado por Smith y Pargo. Aprovechando el destemple de la segunda unidad madridista, la pareja del Maccabi acortó distancias con un parcial de 4-16 que deshizo en un santiamén el castillo local (31-29, m. 15). Lo trató de reconstruir Maciulis con dos triples en ataque y mucho sudor en defensa, pero se agarró el Maccabi al partido afinando en el tiro y alicatando el rebote (46-40, m. 20).

El plan de Guy Goodes era inequívoco. Pasaba por hormigonarse en torno a Schortsanitis; por trabar el contraataque del Madrid, masticar cada viaje al aro y ralentizar el cronómetro. Pero el subcampeón de Europa eludió el contacto y superó a su fornido rival con la sutileza de Carroll como principal argumento. A la vuelta de la caseta, nueve puntos del escolta de Wyoming (dos triples y un dos más uno) volvieron a zarandear al Maccabi tras un parcial de 11-4 (57-44, m. 23). La cuarta falta de Sofo y la pérdida de reprís de Pargo, Smith y Tyus terminaron de empantanar al conjunto israelí. Con Felipe (16 puntos, 9 rebotes) y Ayón (11 y 7) de nuevo al frente, manejaron los blancos el tiempo y gestionaron la renta de ahí hasta el final. Un ejercicio de solvencia con una defensa sobresaliente (10 robos de balón y 12 pérdidas del Maccabi).

Con el Palacio lleno hasta la bandera (12.183 espectadores), el Madrid asfaltó el camino rumbo a la final four de mayo. El paso es firme y la ruta abarcable.

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