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Los siete mil pases de Silva

El mediapunta canario lidera el juego ofensivo de un equipo que desde su llegada cambió la manera de jugar

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David Silva, en el partido del pasado fin de semana frente al Newcastle. REUTERS

“Hay un antes y un después de Silva”, dice Mike Summerbee, el narizotas, mito entre los mitos de Main Road, un tipo con tanto olfato que el primer día que pisó un bar en Manchester se hizo amigo de George Best. Después de 179 partidos y más de 7.267 pases vestido de azul, después de haber sido escogido por la asociación de futbolistas dos temporadas seguidas en el once ideal de la Premier League, tras ganar dos ligas y una FA Cup, el canario ya es algo más que un jugador del City. “Tenemos un estilo y se justifica, en gran medida, a partir de la apuesta por un jugador como David”, explican en las oficinas del club. “Estamos encantados con él y nuestro proyecto sigue entregado a su talento”, advierten los responsables deportivos de la entidad. “Es un referente en nuestro juego”, resume Pellegrini.

“Llegué buscando un reto”, explica el delantero canario en las entrañas de The Academy, por donde se mueve a sus anchas, cómodo, sintiéndose un jugador importante. Sabe que ganó el desafío a quienes le miraban extrañados, llenos de prejuicios, a los que apostaron que un canario duraría tres minutos a orillas del río Irwell. Resultó todo lo contrario.

“Supe desde el primer día que había acertado al venir. Llueve, pero te acostumbras y por encima de todo he tenido la oportunidad que buscaba de ganar títulos, de competir al máximo nivel, de sentirme importante como futbolista”, explica en la entrevista concedida a este periódico.

He tenido la oportunidad de ganar títulos, competir al máximo, sentirme importante”

David Silva

Dice que descubrió un fútbol que le fascina, con un ritmo “brutal” al que se adaptó a través del pase pero sólo “hasta cierto punto. No tengo la sensación de haber perdido la esencia de mi juego. Siempre pensé que si me ficharon era por cómo jugaba. Tampoco era cuestión de cambiar mucho, ¿no?”.

El City pagó por él 33 millones al Valencia antes de que ganara con España el Mundial de Sudáfrica 2010, y ha jugado desde entonces 179 partidos, ha marcado 27 goles —sólo tres desde fuera del área— y acumula 54 asistencias de gol, 35 en la Premier. Cifra superior a las que firma Iniesta —jugador con quien se le compara en el Etihad— en el mismo periodo, en Liga, jugando para el Barcelona.

“Puede que si fuera más egoísta marcaría más goles, pero mi rol en el City es este, el de asistir a los delanteros. En la selección española meto más goles porque juego a otra cosa. Asumo un rol diferente. Aquí participo más en la creación y menos en la definición. En ambas funciones me siento cómodo”, explica. Fernandinho, su guardaespaldas, le da la razón. “Cuando se complica la jugada de ataque, le buscamos a él y siempre nos da un buen pase, una solución”, reconoce el brasileño.

“Es el jugador más desequilibrante del City, te puede coger una pelota en el centro del campo, conducir, dar un pase o marcar, pero siempre hace daño. Es un jugador top y tiene una calidad técnica brutal. Hemos de estar muy atentos”, reconoció ayer Piqué, consciente de que, pase a pase, Silva llevó la pasada temporada al City a batir el récord de goles de un equipo inglés en una temporada. “El Barça es favorito aunque sólo sea porque tiene a Messi, a Iniesta y a Xavi”, dice. Aunque avisa: “Pero podemos ganarles”.

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