Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El City le toma el pulso al Barça

El equipo de Pellegrini aclarará si la derrota ante el Málaga fue un accidente o un mal mayor

Manchester City - Barça Ampliar foto
Messi, ayer en el Etihad Stadium. REUTERS

La derrota contra el Málaga ha sido seguramente la más desconcertante de las cinco que suma el Barça. No es fácil sopesar hoy las posibilidades ni saber las exigencias del equipo de Luis Enrique. Ahora mismo hay una única certeza ya muy recurrente en los momentos de incertidumbre barcelonista: la messidependencia. Las actuaciones del 10 son contagiosas, para bien y para mal, incluso afectan a Neymar. El brasileño suma 24 goles por 37 del argentino, imprescindibles ambos para cantar victoria si se exceptúan los triunfos agónicos en Villarreal y Valencia, y la visita del Apoel resuelta por un cabezazo de Piqué.

Necesitará el Barça de la mejor versión de Messi en el Etihad Stadium. El Manchester City es una rival de mucho cuidado y no se perdonan los errores en la Champions. Hay dudas sobre el favorito desde la recaída del Barça en la Liga y por la euforia del plantel de Pellegrini. El City goleó al Newcastle, ha reducido a cinco su desventaja con el Chelsea y ya no le tiene miedo al Barcelona como el año pasado, cuando el técnico dobló al lateral izquierdo con Kolarov. Ya escarmentado, se maneja mejor desde que batió al Bayern de Guardiola, ganó en Roma y resucitó en la Copa de Europa.

Necesitará el Barça de la mejor versión de Messi en el Etihad Stadium

A Pellegrini solo le atormenta la ausencia por sanción de Touré, pieza clave de un equipo penalizado por sus defensas, admirable por sus atacantes: Nasri, Silva y Agüero (el argentino ha marcado 16 goles en 20 partidos de Liga y cinco en cinco de Champions). El Barça agradecería seguramente que el City fuera a por el partido, acorde con su naturaleza, porque los muchachos de Luis Enrique se manejan mejor a la contra, en las transiciones a campo abierto, que en el ataque estático, como se vio ante el Málaga. Al Barça le faltó fútbol en algunos partidos y todavía no se sabe muy bien cuál es el plan de Luis Enrique. Pellegrini, que no pudo con los azulgrana en los últimos 14 encuentros (2 empates y 12 derrotas), lo ha retratado con una frase lapidaria: “La dificultad del Barça no está en su juego sino en la calidad de sus futbolistas”.

La actuación azulgrana del sábado no se correspondió con el pronóstico de Luis Enrique, que había hablado de la racha de 11 victorias anteriores como el producto de un proceso evolutivo, conclusión diferente de la sostenida por Messi, quien aludió a la actitud de la plantilla como revulsivo desde la caída en Anoeta. La pregunta es si la derrota contra el Málaga fue un accidente o es el síntoma de algún mal serio en el Barça.

No tiene bajas el técnico azulgrana, que podrá alinear a su trío de delanteros y a los dos centrales, Piqué y Mascherano. Volverá Ter Stegen y la duda está entre Xavi o Iniesta, o juega uno o el otro, difícilmente los dos a la vez. El City recupera a Milner. Aunque Pellegrini clama por no encajar un gol, los medios serán decisivos para activar a dos delanteras en un duelo de atacantes como el del Etihad, estadio en el que el anfitrión ha protagonizado este curso los grandes petardazos.

El City siempre fue peor enemigo cuando tuvo la soga al cuello que en los momentos en que caminaba con las manos en los bolsillos. Hoy se siente más fuerte que el año pasado ante un desconcertante Barça, entregado a Messi, protagonista en los tabloides ingleses por su visita del domingo al Casino de Barcelona en compañía de Cesc y Piqué, y pendiente también de Luis Suárez, que regresa al país en el que ganó la Bota de Oro con 31 goles en el Liverpool. “Vino un amigo de Londres y pasamos un buen rato”, zanjó Piqué. “La derrota contra el Málaga no es tan dolorosa como la de Anoeta. Hemos demostrado que el equipo sabe jugar y ganar bien. Estamos acostumbrados a pasar momentos buenos y no tan buenos. Una derrota no nos puede hacer dudar”, abundó el central.

“Tras una derrota viene muy bien competir tres días después; no veo por qué el equipo tiene que estar mal”, se sumó Luis Enrique, consciente de que el menor de los detalles puede ser decisivo en un cruce que se presume muy cerrado. “No hay favorito. Tenemos que intentar ganar todos los títulos”, remató, tenso y muy a la defensiva en la rueda de prensa.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información