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Bale solo mira a portería

El galés, pitado por parte del Bernabéu, vuelve a pecar de individualista pese a dar una asistencia de gol

Bale se lamenta de una ocasión fallada.
Bale se lamenta de una ocasión fallada. Getty Images

Parte del público le pitó. Más bien, le volvió a pitar. En la sala de prensa, en cambio, sólo se escucharon elogios. David Moyes dice que Gareth Bale es un jugador fantástico y Carlo Ancelotti que ha trabajado para los demás. El galés tenía cancha libre ayer con la ausencia de Cristiano Ronaldo. Pero se quedó sin marcar —siempre lo había hecho sin el portugués— y volvió a sufrir ataques de individualismo. Es lo que le reprochó el Bernabéu al final del partido cuando Jesé le había tirado un desmarque y el galés prefirió chutar a puerta. El gol es su obsesión.

Hasta entonces no se habían escuchado silbidos. Ni siquiera cuando Bale le quitó el balón a James en una jugada iniciada por Benzema. Con extrema generosidad, el francés prefirió meter un pase a tirar a puerta. El colombiano estaba por delante y mejor posicionado pero fue el galés quien se hizo con el balón. Estaba solo y remató fuera. James resopló y miro hacia arriba. Bale, hacia abajo y a otro lado. Desesperado. Y más que lo estuvo cuando intentó arreglarlo un minuto después con una falta que pintaba ideal para su pierna izquierda pero que acabó muy por encima del larguero. Parece que sólo tiene la portería dibujada en la cabeza, como si fuera su único pensamiento, pero luego es incapaz de enfocarla. Como ocurrió ayer.

"Ha trabajado para sus compañeros. No pido más de él", le defendió su entrenador

“Es un futbolista fantástico, cuando tienes un jugador así no te queda otra cosa que hacer que apoyarlo. Hoy el Madrid no ha necesitado sus goles para ganar, pero cuando los necesite, los marcará”, comentó Moyes. “Yo no quiero más de él, ha hecho un buen partido, ha fallado dos oportunidades de gol pero ha dado una asistencia fantástica en el tercer gol que sirvió para cerrar el partido. Ha trabajado para sus compañeros”, le defendió Ancelotti refiriéndose a la pared que intercambió con Benzema en el tercer tanto.

Sin embargo, los que trabajaron para sus compañeros fueron otros. Benzema por ejemplo, que en la jugada del pase a James podía haberse girado perfectamente para rematar a puerta. O Carvajal que en el minuto 86 se iba directo a portería, con el portero ya superado, y vio con el rabillo del ojo a Chicharito y quiso hacerle un regalo. El lateral le dio el balón para atrás pero lo detuvo el meta de la Real. Podía haberse sumado a la goleada y chutar pero prefirió dar más protagonismo al delantero mexicano que nunca juega y cuando lo hace sólo dispone de pocos minutos.

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