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Intensidad al cubo en el Camp Nou

Barça y Atlético se baten en un duelo presidido por los piropos entre sus técnicos

Luis Enrique y Simeone en el Camp Nou, durante el Barça-Atlético de Liga. Ampliar foto
Luis Enrique y Simeone en el Camp Nou, durante el Barça-Atlético de Liga. EFE

No hay seguramente mejor competición que la Copa para medir a dos equipos tan intensos como el Barça y el Atlético. A rebufo del Madrid en la Liga, los cuartos se anuncian para ambos como una fecha capital en un calendario condicionado también por su clasificación para los octavos de la Champions. Nunca ha habido dudas sobre la competitividad del equipo de Simeone y hay muchas menos respecto al de Luis Enrique después del remonte protagonizado a partir de la visita liguera de los rojiblancos al Camp Nou.

Ha subido la moral del Barça desde que el día 11 abatió al Atlético, invicto el curso pasado en los seis partidos que le enfrentaron al plantel entrenado por Martino. Abrió el campo Luis Enrique con dos extremos como Messi y Neymar, atacó a los centrales y los espacios con Luis Suárez y no dio respiro al contrario con una excelente presión hasta el punto de que a los 12 minutos ya contaba un gol de Neymar. Los rojiblancos nunca entraron en el partido, ni siquiera después de que Messi cometiera penalti sobre el improvisado lateral zurdo Gámez.

Intensidad al cubo en el Camp Nou

“Necesitamos saber cómo y por dónde atacar”, argumentó el martes Simeone, que podría desplegarse con hasta cuatro jugadores ofensivos: Mandzukic, Torres, Griezmann y Turan. Nada anima más al Atlético que haber eliminado al Madrid en el Bernabéu después del doblete del Niño Torres, un ariete que acostumbra a marcar también en el Camp Nou.

“Tienen un equipo muy completo, temible a doble partido”, cuenta el técnico azulgrana

“Tienen un equipo muy completo, temible a doble partido”, argumentó Luis Enrique sobre el Atlético. “Domina todas las facetas del juego. Me gusta. Es bonito de ver”. El técnico azulgrana parece tan enamorado del Atlético como el rojiblanco del Barcelona. “Ha cambiado la dinámica de presión, sobre todo después de la pérdida de balón”, subrayó Simeone. “Me gusta su intensidad”.

Hasta Messi defiende las transiciones y sigue marcando las diferencias —ha anotado cuatro de los últimos siete goles— después de exhibir uno de sus mejores momentos de forma de los últimos dos años. El 10 agitó al Barça y Luis Enrique encontró un plan que funciona desde la caída de Anoeta con Rakitic en el puesto de Xavi, ya recuperado. La novedad segura será Ter Stegen, al igual que Oblak jugará por del Atlético. El cambio de porteros es el anuncio de que el cartel de la Copa es distinto al de la Liga.

 

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