Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

A España le va la velocidad

Entonado en defensa, el equipo de Cadenas despacha a Chile con una exhibición al contragolpe de sus extremos

Víctor Tomás lucha con los chilenos Aray y Frelijj, este lunes.rn Ampliar foto
Víctor Tomás lucha con los chilenos Aray y Frelijj, este lunes. EFE

Son las dos Españas. La que esprinta, la que defiende como una formación romana y pulveriza al adversario como ese King Kong que se quita los aviones a manotazos. Y está esa otra; esa otra imprecisa, que se aturulla y pierde balones, que gripa en un momento dado y desconcierta como en los dos precedentes, frente a Bielorrusia y Brasil. En el tercero, ante la tierna Chile (37-16), un rival inerme que permite extraer pocas conclusiones, si acaso el billete logrado para los octavos, ofreció sus dos caras. Las dos velocidades.

A la carrera, con la retaguardia bien armada atrás y metros por delante para contragolpear, los Hispanos son prácticamente imparables. “Así es un disfrute”, precisaba el catalán Víctor Tomás. El jugador del Barcelona, cuyo rostro se mantiene habitualmente imperturbable, dibujaba una ligera sonrisa en la zona mixta. Él y sus piernas, las de Rocas, Ugalde y Valero Rivera, las de los cuatro extremos, son un buen termómetro para calibrar la temperatura del equipo.

España, 37-Chile, 16

España: Pérez de Vargas, Rocas (3), Maqueda (1), Andreu (4), Entrerríos (1), García (4) y Ugalde (6) --siete inicial--; Morros, Guardiola (1), Cañellas, Tomás (4), Dujshebaev (4), Aginagalde (1), Chema Rodríguez (1) y Rivera (7, 3 de p).

Chile: Oliva, Jofré (2), Frelijj (3), Caniu (1), E.Salinas, R. Salinas y Oneto (2) --siete inicial--; Salazar, Callejas (1), Del Río, Reyes (1), Díaz (1), Araya (3, 2 de p), Ceballos (1), Moll (1) y Barrientos (ps).

Parciales cada 5 minutos: 0-1, 3-1, 6-3, 8-5, 10-6, 14-7 (descanso). 19-8, 23-9, 27-11, 32-12, 33-15 y 37-16.

Árbitros: S.Lee y B.Koo (COR). Excluyeron a Cañellas, Andreu y Rocas, por España; y a Díaz, por Chile.

Lusail Multipurpose Hall.

Se enredó España en los primeros compases. Pérdidas, balones al limbo, muchos errores. “Hemos empezado flojos, pero después hemos defendido muy bien y hemos contraatacado. Nuestro verdadero juego es ese: defender, defender y defender, y luego salir al contraataque”, incidía Tomás, feliz al galope, cada vez que el eje central robaba la pelota o hacía un bloqueo y le habilitaban para que culminase.

Frente a los andinos, los extremos estuvieron impecables. Rubricaron 20 de los 37 goles. Pero, curiosamente, sus tantos apenas nacieron desde los costados (5), sino cuando enfilaron la portería de frente (15). Tomás firmó un cuatro de siete (57%); Rocas, siempre incisivo, acertó en tres de cuatro (75%); Valero Rivera elevó el listón con su siete de ocho (88%); y, hambriento por la concesión de minutos y el terreno que dispuso por delante, Ugalde estuvo perfecto: seis de seis (100%).

“Para los extremos, el saber que le defensa está bien, el saber que la portería está cerrada –Pérez de Vargas detuvo18 lanzamientos de 34, el 53%– y el poder salir más rápido a la contra nos da muchísima vida”, agregaba Tomás. “Por fin hemos tenido fluidez, aunque sólo en el segundo tiempo”, matizaba el seleccionador Manolo Cadenas, quien también celebró la aportación de los menos habituales. “Han demostrado que están preparados”, destacó, sin excesivas ganas de análisis.

Andreu, que hasta ahora no había dispuesto de un solo minuto, le ganó la batalla en el pivote al gigantón Oneto. A su brega y su capacidad de choque sumó cuatro goles. Desde el exterior, Antonio García (80% de acierto) hizo mucho daño, al igual que Dujshebaev (otro 80%). Eso permitió que el técnico dosificase a pesos pesados como Cañellas, ligeramente tocado de una rodilla, Maqueda y Aginagalde. Se avecina el pulso contra Qatar, a priori decisivo de cara a la consecución del primer puesto del grupo.

“Espero un partido atractivo, con un gran ambiente. Jugamos a balonmano para que haya pabellones llenos”, apuntaba Cadenas. “Va a ser duro, seguro”, prolongaba Rivera, que mañana se medirá a su padre, ahora en el banquillo contrario: “Será un poco extraño, pero saldré con todo, a intentar ganarle”. Sus cilindros, como los del resto de los extremos, cuatro cohetes, serán imprescindibles. A España no le van las marchas cortas. A ella le va la estampida y la velocidad.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información