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El príncipe bicampeón

Al Attiyah consigue su segundo Dakar tras ganar cinco etapas con un Mini alquilado que exprimió al máximo

Nasser Al Attiyah, con el trofeo del Dakar. Ampliar foto
Nasser Al Attiyah, con el trofeo del Dakar. Getty Images

Extremadamente sonriente, fácil de tratar y siempre dispuesto a fotografiarse con alguna seguidora exaltada por la emoción de tener cerca a uno de los pilotos más fiables del Dakar. Nasser Al Attiyah consiguió en esta edición su segundo título de la mano de Mini, cuatro años después de haberlo hecho con un Volkswagen Toureg, en 2011, también en una edición que tuvo el final de la especial en Baradero donde le adoran.

Fue llegar el catarí y revolucionarse el sector en el que aguardaban un centenar de aficionados. Subido en lo alto de un Mini que alquiló de forma privada para poder competir, al que le colocó las pegatinas de los patrocinadores que él mismo apalabró (llegó a darse la circunstancia de que dos bebidas energéticas enemigas se encontraron de repente apoyando a la misma marca), y que no le ha generado ningún problema durante el Dakar, volvió a lo más alto del podio de Buenos Aires. Con él ha ganado cinco etapas, más que ningún otro piloto, lo que demuestra la pasión por correr de este miembro de la realeza catarí, medallista olímpico en tiro al plato, y al que se le da mejor que bien manejar un coche entre las dunas.

Ha ganado cinco etapas, más que ningún otro piloto, lo que demuestra la pasión por correr de este miembro de la realeza catarí, medallista olímpico en tiro al plato

“Estoy absolutamente feliz de haber ganado. Ya lo dije el año pasado en el podio cuando terminé en tercer lugar: volveré en 2015 y ganaré. Estoy muy feliz, me preparé mucho para esta carrera y he recibido mucho apoyo”, declaró Al Attiyah, eufórico en la meta de Baradero, tras bajarse del Mini junto a Mathieu Baumel, su copiloto, para el que también tuvo palabras de agradecimiento. “Ha hecho un gran trabajo, los mecánicos que han preparado mi coche cada día de la mejor forma, esta ha sido la clave para ganar el Dakar”, aseguró.

Con Nani Roma fuera de juego desde la primera etapa, igual que Carlos Sainz tras chocar contra una piedra en la quinta, y con Peterhansel y Despres limitados por el escaso desarrollo del Peugeot, Al Attiyah sólo tuvo que medirse con el sudafricano De Villiers y su Toyota, que finalmente terminaron a más de media hora de distancia del ahora príncipe bicampeón.

En quads la victoria final fue para el polaco Rafal Sonik, que consiguió su primer título tras acabar segundo en 2014 y tercero en 2013. Nacido en Cracovia hace 48 años, Sonik dominó una prueba en la que su principal rival y ganador la pasada edición, Ignacio Casale, abandonó en la décima etapa después de que su vehículo tuviera una avería mecánica y dijera basta. La sorpresa de la categoría de cuadriciclos la dio el jovencísimo piloto argentino Jeremías González Ferioli, que con sólo 19 años ha terminado en segunda posición tras el polaco.

Donde no hubo sorpresas fue en la batalla de los camiones, donde los rusos de Kamaz, con una estructura que nada tiene que envidiar a las grandes marcas de coches, sumaron su 12ª victoria consecutiva en el Dakar, esta vez personalizada en Airat Mardeev, que consiguió su primera victoria tras marcar el mejor tiempo en dos etapas y mostrarse muy regular a lo largo de toda la carrera. Eduard Nikolaev y Andrey Karginov fueron segundo y tercero respectivamente completando un podio totalmente ruso y de nuevo de color azul Kamaz.

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