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Vuelve Torres, vuelve el modo Simeone

Con El Niño, el cuadro local volvió a ser el equipo de repliegue y contragolpe

Sergio Ramos y Kroos intentan frenar el avance de Fernando Torres.
Sergio Ramos y Kroos intentan frenar el avance de Fernando Torres.Claudio Alvarez

Saltó Fernando Torres a calentar, botas verde chillonas, y el Frente Atlético, que rompió su silencio, fue el primero en jalearle. No hubo pancartas de los ultras rojiblancos, que pasaron los estrictos controles de seguridad, pero sí hicieron el intento de liderar los decibelios del coliseo colchonero. Hubo quien les siguió, mayormente cuando no pretendían imponer sus cánticos invitando al resto de aficionados a seguirlos. Solo al final, con el frenesí de la victoria, toda la grada respondió a su reclamo.

Peloteó El Niño con Griezmann en el calentamiento, destinados como los había dispuesto su entrenador a compartir la punta del ataque. Rugió el Calderón cuando la megafonía anunció en el once titular al símbolo regresado. Jugó su primera posesión larga el Madrid y el Atlético retrocedió un año. Se replegó el equipo de Simeone en ese 4-4-2 para el que ha llegado Torres. Una vuelta descarada al pasado, al contragolpe. Volvió a ser el campeón de Liga, ese equipo al que no le interesan los grandes porcentajes de posesión y sí el dominio de los espacios a la espera de que Torres luciera una cabalgada. El Niño ha vuelto para que el llamado juego en modo Simeone vuelva a ser una poción en los partidos en los que interprete que no puede jugar tanto tiempo en campo contrario como le obliga Mandzukic.

En sus dos primeras acciones, Torres pareció entender a la primera el libreto de Simeone

En sus dos primeras acciones, Torres pareció entender a la primera el libreto de Simeone. Bajó a defender un córner e hizo una falta a Kroos. Tenía el encargo de su entrenador de intentar taponar al alemán en la salida del balón. En ataque, sus compañeros trataron de lanzarle con algún balón picado por encima de la defensa, pero incurrió un par de veces en fuera de juego. No estuvo fino con el balón El Niño. Había mucha expectación por verle exhibir su zancada. Intentó un eslalon y un par de unos contra unos que le ganó Sergio Ramos. Dio la sensación en este reestreno que hubo más de lo que quiere ser el equipo con Torres que de lo que fue en sí en el propio partido. Fue sustituido a la hora de juego en medio de una calurosa ovación. Acababa de marcar Raúl García el penalti y Torres se fue aplaudiendo a la grada. Se marchó al banquillo comprobando la transformación que ha vivido el equipo. Este Atlético al que ha llegado compite y puede ganar a cualquiera, eterno rival incluido. Vio Torres cómo salpicó Simeone la alineación con Oblak, Gámez y el canterano Lucas, y el campeón de Liga ni se descompuso ni se arrugó. La última vez que pisó el Calderón, el Atlético perdió 0-6 con el Barcelona y parte de la grada jaleó los goles azulgranas. Hoy, eso es impensable.

En la línea de la llegada de Torres se ha producido la de Cani y la más que segura salida del Cebolla Rodríguez

En la línea de la llegada de Torres se ha producido la de Cani y la más que segura salida del Cebolla Rodríguez, al que Simeone no le concede el protagonismo que pide. Ante la marcha del uruguayo, el técnico le dijo al club que quería un jugador de talento antes que uno de corte físico. Cani, de 33 años, llega cedido hasta final de temporada con una opción de compra. Se marcha del Villarreal por su enfrentamiento con el entrenador, Marcelino. La intención de Simeone es utilizarle para dar descanso a Koke y a Arda en los tramos finales de los partidos. Es un pasador más para Torres. Lo que pareció evidente es que, con su vuelta, regresa el modo Simeone más genuino.

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