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No le tiembla el pulso

Luis Enrique se siente debilitado por el despido de Zubi, pero no por la gestión con Messi

Luis Enrique, en la rueda de prensa.

Aparentemente a Luis Enrique no le tiembla el pulso. “Me siento fuerte”, dijo ajeno, al menos, a cualquier problema con Leo Messi, por mucho que entre ambos hayan tenido que mediar los capitanes y hasta el presidente. Ayer, afónico, en la víspera de enfrentarse al Elche en el partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey (22:00 horas, TV3 / Antena 3) se mostró mucho más preocupado por el despido del director deportivo, Andoni Zubizarreta, que por el estado anímico de la estrella del Barcelona.

“El despido de Zubi me debilita”, se arrancó. “Es una noticia triste para mí no sólo porque fue quien me trajo al primer equipo del Barcelona sino por los años en los trabajé en el filial. Él, Narcís Julià y Albert Valentín son tres personas preparadísimas, de un nivel profesional altísimo y que han realizado un trabajo encomiable. Son personas leales, honestas y eran muy capaces de seguir ayudándome. Sólo tengo palabras de elogio para ellos”.

Pese a quedarse sin paraguas, aseguró sentirse “confiado, motivado, y centrado en las cosas que puedo controlar”, sencillamente porque tiene fe, en los jugadores y en el equipo, según dijo antes de retar a los medios por el tema Messi. “No entro en vuestro juego, ni confirmo ni desmiento cosas que han aparecido en los últimos días”, dijo el asturiano en referencia a las informaciones que hablan del deterioro de su relación con el argentino, que, según Luis Enrique, no le afectan, sencillamente porque las considera, en muchos casos, “deterioradas o malintencionadas”. Ya no es un secreto para nadie que su relación con La Pulga es un drama, pero él lo niega. “Tengo la misma relación con Messi y con el resto del equipo que cuando empezó la temporada”, aseguró antes de matizar que, incluso, debe ser mejor, “sencillamente porque nos conocemos más que al llegar”.

Andoni me hubiera ayudado mucho porque es honesto, leal y muy capaz”, aseguró el asturiano

El técnico disculpó la baja de Messi en el entrenamiento del lunes, tras ser suplente en Anoeta: “Tenía gastroenteritis y por eso no entrenó, también faltó Rafinha por una otitis y Mathieu por un problema en el talón, así se ha comunicado y esa es la realidad”. Aseguró que su diálogo con la plantilla es fluida: “No habló con todo el mundo cada día, somos 53, pero cuando lo he de hacer lo hago. Hablo con José, con mis ayudantes, y lo he hecho con Leo como con Masip cuando es necesario”. Calificó de “incierta” la información en la que se aseguró que había explicado a Leo las razones de su suplencia en Anoeta y tampoco quiso confirmar si discutió con él en un entrenamiento. Para el asturiano, las cosas del equipo se quedan dentro. “Esa noticia pulula; ni confirmo ni desmiento, no es mi trabajo”. Tampoco quiso desvelar si seguía viendo a Messi encantado y con un nexo de unión enorme con el club”, como declaró el día que fue presentado como entrenador. “No soy nadie para valorar. Yo sigo igual y a los jugadores los veo en una línea positiva”.

No trato a todos los jugadores por igual, pero hay unas normas comunes que cumplir”, subrayó el técnico del Barça

Reconoció que no trata a todos los futbolistas de la misma manera, como hace con sus hijos, y dejó claro que desde su manera de entender la gestión del grupo, este está por encima de cualquier individuo, por muy Leo Messi que se llame: “Hay unas normas comunes que cumplir”, zanjó antes de asegurar que ha sido “permisivo”, pero a la vez “fiel a mis principios”. Pese al quilombo que tiene abierto con Messi, que no asume, negó que el presidente, Josep Maria Bartomeu, le hubiera dado un ultimátum en los últimos días. “La continuidad depende siempre de los resultados, es lo primero que nos enseñan en el inicio del curso de los entrenadores, pero me siento respaldado por el club y de los jugadores. Sigo haciendo mi trabajo con la intensidad y profesionalidad del primer día, desde los valores que me inculcaron mis padres”.

“No tengo nada de lo que arrepentirme en el aspecto personal con los jugadores, estoy gestionando la plantilla con un objetivo global y prioritario que es conseguir éxitos. Estoy llevando la nave blaugrana como creo que debo hacerlo. Sólo trato de realizar mi profesión de la mejor manera posible”, cerró Luis Enrique. Hoy le espera el Elche.

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