El Sevilla no encuentra la llave

Espléndido ejercicio defensivo del Eibar ante un equipo andaluz que lo intentó de todas las maneras sin encontrar el gol del triunfo

Krychowiak se queja tras un lance con Albentosa.
Krychowiak se queja tras un lance con Albentosa.Jose Manuel Vidal (EFE)

Lo intentó el Sevilla de todas las maneras. Por bajo y por alto, en especial en el segundo tiempo, con los detalles de Reyes y los remates de Mbia, con el empuje de Gameiro y Bacca, con las conducciones de Denis Suárez y con una multitud de saques de esquina y de faltas que no encontraron premio. Fue mejor el equipo andaluz, pero chocó con la intensidad defensiva del Eibar, un conjunto muy bien trabajado, que no concede nada y que se defendió con orden hasta el último segundo. Los de Garitano perdieron tiempo e hicieron faltas cuando lo necesitaron, mostrando una capacidad para competir impropia de un recién ascendido. Así va forjando su leyenda. El empate en Nervión le sabe a gloria, mientras que el punto le permite al Sevilla defender la cuarta plaza. Al menos durante una semana, puesto que para el equipo andaluz finalizó el año 2014. Su partido ante el Madrid ha quedado aplazado hasta febrero por la disputa del Mundial de clubes. El Valencia, si gana en Eibar la próxima jornada, le quitará ese puesto por el que compiten los dos equipos de manera salvaje.

SEVILLA, 0-EIBAR, 0

Sevilla: Beto; Aleix Vidal, Pareja, Arribas, Diogo; Mbia, Krychowiak; Reyes, Banega (Bacca, m. 57), Vitolo (Deulofeu, m. 78); y Gameiro (Denis Suárez, m. 70). No utilizados: Rico; Coke, Fernando Navarro e Iborra.

Eibar: Xabi Irureta; Bóveda, Albentosa, Raúl Navas, Lillo; Dani García, Boateng (Errasti, m. 63); Capa, Arruabarrena (Lekic, m. 81), Abraham (Javi Lara, m. 78); y Piovaccari. No utilizados: Irazusta; Ekiza, Dani Nieto y Ángel.

Árbitro: Estrada Fernández. Amonestó a Lillo, Abraham, Albentosa, Arribas, Dani García, Krychowiak, Denis Suárez, Javi Lara y Piovaccari.

Ramón Sánchez Pizjuán. Unos 25.000 espectadores.

Emery, buen conocedor de lo que se cuece alrededor de su equipo, había definido al Eibar como un alumno aventajado del Atlético de Madrid. Desde luego, resulta conmovedor contemplar cómo un grupo saca tanto rendimiento a sus recursos. El conjunto vasco, trabajado de forma excelente por Garitano, es, sencillamente, un magnífico equipo de fútbol. Superarlo exige grandes dosis de fútbol porque el Eibar no concede nada. Su trabajo solidario, su buena colocación y su energía física incomodaron una barbaridad al Sevilla, que casi nunca se encontró feliz en el campo. Superado en el inicio del choque, el conjunto de Emery vio cómo el Eibar se le subía a las barbas. Cada choque de Piovaccari molestaba al Sevilla, incapaz de tener el balón, muy acosados sus jugadores más definitivos, caso de Reyes o Banega.

No solo se defendía bien el Eibar, sino que era capaz de proyectarse con cierto peligro. Ocurrió en una internada de Capa, cuyo centro estuvo a punto de sorprender a un buen Beto. Emery, que había prescindido de Bacca, observaba cómo a Gameiro apenas le llegaba un balón en condiciones. La telaraña vasca oprimía a Reyes, mientras que el doble pivote formado por Krychowiak y Mbia ralentizaba el juego. El Sevilla, sin remate, solo inquietó en un tirazo lejano de Diogo. El Eibar, intenso y competitivo, volvió a poner en apuros a Beto en un disparo de Boateng desde el borde del área.

Emery: "Nosotros lo intentamos de todas las maneras posibles"

Incomodado por el acoso visitante, el Sevilla decidió tomar el camino más corto. El de la intensidad y el acoso, materializado en el balón directo al buen portero Irureta. De esta forma, fueron llegando un buen número de ocasiones para los locales. Bóveda salvó bajo palos un remate de Krychowiak e Irureta le hizo un paradón a Gameiro. Emery lo intentó con la entrada de Bacca y luego con el fútbol de Denis Suárez. Más tarde con Deulofeu. El dominio del Sevilla se hizo patente mientras el Eibar se defendía con orden y contundencia. Eso sí, no volvió a poner en peligro a Beto.

Reyes, en buen momento, fue un incordio constante. El Sevilla tenía siempre el balón y el Eibar solo podía defender y encomendarse a Irureta. Mbia acertó, pero Bacca influyó en su remate y el gol estuvo bien anulado. Todavía Denis Suárez gozó de dos buenas ocasiones, e incluso Mbia, en la última jugada del partido, no marcó de milagro. Ni de una forma ni de otra encontró la llave de la victoria. El Eibar se trabajó un gran punto y fue feliz con él.

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