Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Casillas y Cristiano funden al Almería

El Madrid sella una goleada engañosa ante un rival que le exigió mucho más de lo esperado

Marcaron Isco, Bale, Cristiano (2) y Verza

Marcelo y Bale felicitan a Cristiano Ronaldo ante Rubén, desolado tras el cuarto tanto del Real Madrid
Marcelo y Bale felicitan a Cristiano Ronaldo ante Rubén, desolado tras el cuarto tanto del Real Madrid Getty

La inercia ganadora del Madrid no tiene fin. Ni siquiera en jornadas en las que no brilla. Le ocurrió en Almería, donde vivió un partido áspero ante un rival que no fue el equipo chato que se preveía. Hizo sudar de lo lindo a un líder tan solemne y monumental, a un Madrid que no despegó hasta que Casillas, con 1-2, detuvo un penalti a Verza a la hora de partido. Ahí comenzó a fundirse el meritorio conjunto andaluz. La puntilla no llegó hasta el final, cuando con el Almería ya reventado, Cristiano engordó su cuenta con dos tantos y certificó una goleada más bien ficticia. En una jornada inopinada, los de Ancelotti estuvieron apurados como nunca.

ALMERÍA, 1 - R. MADRID, 4

Almería: Rubén; Michel, Ximo, Trujillo, Fran Vélez (Corona, m. 81); Verza, Thomas, Edgar, Dubarbier (Zongo, m. 59), Soriano (Wellington, m. 66), Hemed. No utilizados: Julián, Azeez, Dos, Thievy, Mané.

Real Madrid: Casillas, Varane, Pepe, Carvajal, Marcelo; Kroos, Isco, Illarramendi; Bale, Cristiano, Benzema (Coentrão, m. 84). No utilizados: Navas, Nacho, Arbeloa, Jesé, Chicharito,  Medrán.

Goles: 0-1. M. 33. Isco. 1-1. M. 39. Verza. 1-2. M. 41. Bale. 1-3. M. 81. Cristiano. 1-4. M. 88. Cristiano.

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Amonestó a Verza, Bale, Dubarbier, Soriano, Marcelo, Illarramendi, Vélez, Cristiano,

13.950 espectadores en el estadio de los Juegos del Mediterráneo.

Fue un partido fastidioso para el Madrid, que sintió un engorro tras otro. Le desconcertó el Almería, que no fue el enemigo medroso que cabía esperar ante la pesadumbre de la clasificación, un técnico interino y un adversario tan gigantesco. Nada de un regimiento defensivo. Miguel Rivera, en el efímero gran día de su carrera, impuso un equipo valiente, con la presión alta, sin tregua para ningún madridista. El grupo de Ancelotti se vio ante un choque ulceroso que no esperaba. Las estadísticas avanzaban diferencias abismales: el mejor equipo visitante ante un contrario que aún no había ganado en su casa, un conjunto con menos de la mitad de goles a favor de los que llevaba por su cuenta Cristiano Ronaldo cuando llegó al Mediterráneo, 11 por 23.

Ante un Almería nada contemplativo, macizo y audaz, el Madrid no tuvo hilo. Sin respiro, el cuadro andaluz le obligó a reñir en cada jugada, en cada rechace. Cortocircuitado, el líder no tuvo la fluidez de estos tiempos. Dos pases seguidos eran una conquista sublime. Sin vías por dentro, tampoco encontraba aire por los costados, donde los locales se multiplicaban como centuriones. Vivía en paz Iker Casillas, pero pasada la media hora la única chispa del Madrid había sido un disparo de Kroos desviado por Vélez que se estrelló en el larguero.

Desafinado el coro, al Madrid le quedaban los recursos individuales, que son infinitos. Así fue. En medio del barbecho, con el equipo contrariado, Isco, en el pico izquierdo del área, abrochó un centro largo con el pecho, tiró dos amagos a Míchel y golpeó la pelota como si fuera un plátano. El balón salió combado, un arco imposible para Rubén. El talento al rescate.

Desafinado el coro, al Madrid le quedaban los recursos individuales, que son infinitos

La respuesta de los rojiblancos fue ejemplar. El toque de violín de Isco no les hizo claudicar, y mucho menos tiritar. El empate fue sintomático. Míchel, el lateral derecho, avanzó por su orilla y lanzó un centro al área donde ya había cuatro compañeros. No eran los únicos en la ofensiva. Verza esperaba en el balcón del área, donde ejecutó un zapatazo raso que condujo la pelota a la red junto al poste izquierdo de Casillas. Un premio a la voluntad de mosqueteros de todos los jugadores del Almería. Poco lo pudo disfrutar, porque de nuevo emergieron los solistas del Madrid. Kroos, con precisión de cirujano, asistió a Bale, que se lució con un cabezazo académico. Un varapalo para los de Rivera cuando solo quedaban un par de minutos para el sosiego del descanso.

“Ese portugués no me cae bien”

FAUSTINO SÁEZ/ Almería

El 11º penalti parado por Casillas en su carrera mantuvo vigente la intención del Madrid de prolongar su racha de victorias rumbo al libro Guinness. Suman 20 consecutivas los de Ancelotti y el récord del Coritiba está en 24. Marcaron Isco, Bale y Cristiano (2) y se incrementó así la espectacular contabilidad de la tripleta atacante del líder que también va camino de plusmarca de época. Cristiano (32), Benzema (13) y Bale (9) suman ya 54 goles, mejorando la suma que acumulaban CR y el francés junto a Higuaín en la temporada 2011-2012, en la que el Madrid ganó la Liga con récord de puntos (100) y goles (121). Aquel curso, Cristiano, Benzema e Higuaín sumaron en total 118 goles superando la marca establecida por el tridente Messi-Eto'o y Henry, que se fue hasta los 100 goles en la temporada 2008-09, la de los seis títulos de Guardiola. En Almería también marcó Cristiano: 25 goles en el pichichi. El portugués ha anotado 28 goles en la racha victoriosa de los de Ancelotti y suma un total de 32 goles en los 23 partidos que ha disputado -sólo se perdió el de la segunda jornada de Liga ante la Real y los dos de Copa ante el Cornellà-. Tan sólo ante Liverpool en el Bernabéu y ante el y Málaga en La Rosaleda falló a su cita voraz con el gol. Mediada la segunda parte, la grada de los Juegos del Mediterráneo cantó contra Cristiano, pero conforme dictan los nuevos códigos de conducta, la hinchada almeriense fue tan ocurrente como políticamente correcta: “Ese portugués no me cae bien”, gritaron a coro rebajando el insulto que antes encerraba el cántico.

Tampoco el azote del galés hizo mella en el Almería, que no se apartó un milímetro del guion. Con un alto voltaje, mantuvo su empeño por impedir que su imponente rival colonizara el juego. No trenzaba el Madrid, incapaz de domesticar el partido a partir de gobernar el balón. Sin control, sin posesión, consintió un reto de ida y vuelta en un campo de minas, con un acoso constante. En lo que va de curso, pocas veces han tenido que correr tanto los madridistas. Illarra, Isco, Kroos… Ninguno era capaz de tomar el mando, y tampoco alardeaban Cristiano o Bale. El Madrid solo dejaba apuntes episódicos, y con cuentagotas.

Con el duelo en el aire, a la hora de partido, Edgar enfiló hacia la portería rival por la derecha, le escondió el balón a Marcelo y el lateral brasileño le derribó. Todo a favor de Verza, un especialista en los penaltis. Ejecutó el disparo abajo, a la derecha de Casillas. El capitán lo profetizó y desvió el cuero. Ahí sucumbió el Almería, que se vio muy cerca de la cima, porque eso era un segundo empate. La fatiga mental dio paso a la física. Al Madrid se le aparecieron los espacios y hasta Pepe tocó la corneta en ataque. Hasta que enlazaron Bale, Cristiano y Benzema, una carambola excesiva para los chicos de Rivera. CR no perdonó. Apenas quedaban nueve minutos y ya con el Almería fundido, Carvajal llevó en bandeja al portugués su 25º gol en la Liga. Una barbaridad. Como los 20 partidos triunfales que de forma encadenada ya suma el Madrid. Dale que dale hasta en días de más penumbras que luces. Ahora, un paréntesis en la Liga rumbo al Mundialito.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información