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El milagro se ha hecho ciencia

El Éibar fluye en Primera siendo fiel a los jugadores con los que ascendió desde Segunda B

Gaizka Garitano, en un partido ante el Getafe. Ampliar foto
Gaizka Garitano, en un partido ante el Getafe.

"La clave para que un equipo pequeño se haga grande en la máxima categoría del fútbol español es que mantenga intacto el espíritu solidario de su vestuario". Lo afirma Ángel Garitano, Ondarru, ayudante que fue de Mané en el Alavés (entre otros equipos) y padre del actual entrenador del Eibar, Gaizka Garitano. Las similitudes entre ambos equipos, el Alavés de los 90 y el Eibar actual, son muchas y coinciden con otros equipos que sorprendieron al mundo del fútbol.

"Hoy en el Eibar hay al menos siete u ocho jugadores que vienen desde atrás superando obstáculos hasta llegar a Primera: el portero, los dos centrales, los dos medios centros y el media punta son básicos para que un proyecto mantenga la idiosincrasia que le ha hecho grande. Y eso se da en el Eibar con Irureta, Albentosa, Navas, Dani García, Errasti y Arruabarrena, además de Bóveda o Capa", afirma Ondarru; "porque el resto, poco a poco, ha ido aclimatándose a la personalidad del equipo y no al revés".

De hecho, la experiencia en máximas categorías del Eibar está principalmente en el banquillo. De los habituales titulares, apenas Bóveda y Manu del Moral llegaban curtidos en Primera, sobre todo el jiennense tras su paso por el Atlético, el Getafe o el Sevilla. La experiencia está en el banquillo con Ekiza, Boateng, Vila, Abraham o Lekic, futbolistas que, sin embargo, llegaron a Eibar faltos de preparación por sus distintas trayectorias en equipos anteriores.

Un vestuario unido, un espíritu solidario, un sacrificio máximo y una táctica sin rendijas

La exigencia en Eibar es máxima. "Hoy en día es difícil ganarle al Eibar en intensidad, porque es un equipo de máxima solvencia defensiva y en el que cada cual sabe que hay que correr el doble para sacar adelante los partidos", afirma Ángel Garitano. Su hijo, Gaizka, estaba predestinado para el fútbol. "Sus apellidos le delatan: Garitano, Aguirre, Urquizu, o sea que ha mamado el fútbol por todos los lados". Su padre entrenador, su tío (Ander), futbolista, y emparentado con el exfutbolista del Athletic, Koldo Aguirre, y el exentrenador rojiblanco Juan Urquizu. "Así que ha estado siempre rodeado de fútbol", recuerda Ondarru. Garitano también fue cocinero antes que fraile y jugó en distintos en el Athletic y la Real Sociedad antes de ejercer el milagro del Eibar.

Hace apenas un mes, Gaizka Garitano se desplazó a Bilbao para un asunto nada futbolístico. Había sido contratado por una entidad bancaria para ofrecer una conferencia a un centenar de directores de sucursales. Licenciado en Ciencias de la Información y especialista en coaching, Garitano traslada las vivencias del fútbol a la actividad empresarial como antes hicieron otros deportistas como Valdano, Zubizarreta o Mané.

El Eibar sigue creciendo. Desde hace una semana ya cuenta con un campo de entrenamiento de hierba natural. El salto deportivo ha significado también el salto del caucho a la hierba, "aunque ahora algunos se quejen cuando entrenamos un rato en la hierba artificial", como recordaba con ironía Dani García.

El milagro del Eibar ya se ha hecho ciencia, no es nada inexplicable: un vestuario unido, un espíritu solidario, un sacrificio máximo y una organización táctica sin muchas rendijas. "La base del Eibar para ser lo que es, precisamente es haber mantenido la base de lo que ha sido", concluye Ángel Garitano.

 

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