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La parada de Zubi

La apuesta del director técnico del Barcelona por Ter Stegen y Bravo ha permitido superar en el Camp Nou el adiós de Valdés

Masip, Claudio Bravo y Ter Stegen. Ampliar foto
Masip, Claudio Bravo y Ter Stegen. EFE

El 17 de enero de 2013, Víctor Valdés anunció que no pensaba renovar por el Barcelona y que abandonaría el club al terminar su contrato, el 30 de junio de 2014. Esa tarde el teléfono de Andoni Zubizarreta casi explota. Faltaba un año y medio y con la misma facilidad con la que Sandro Rosell, entonces presidente, instó a que despidieran al portero de Gavà —"cuanto antes mejor", dijo—, las llamadas y montones de Whatsapps que recibía Zubi contenían una pregunta idéntica: "¿Y ahora qué hacemos?", recurso muy común en el club blaugrana cuando no saben por dónde tirar. El director deportivo tenía que mover ficha y ejerció de lo que sigue siendo, un buen portero. Primero tranquilizó a la directiva, convencido como estaba de que Valdés jugaría mejor que nunca durante el tiempo que le quedaba en el equipo y, acto seguido, buscó en el mercado. Pese a las terribles críticas que está recibiendo, parece evidente que Zubi encontró lo que el equipo necesitaba.

Eligió a Ter Stegen, portero del Borussia Mönchengladbach, aunque tuvo que enfrentarse a la directiva para imponer su criterio. Antoni Freixa y Javier Bordas preferían fichar al belga Courtois. Luego, consensuando necesidades de la plantilla con Juan Carlos Unzue, ayudante de Luis Enrique, contrató a Claudio Bravo, de la Real Sociedad, y subió a Masip, que militaba en el equipo filial. "Me gustan los tres porteros y sus posibilidades están al 33% cada uno. Estoy contento de tener tres porterazos, para mí no es un problema", festejó Luis Enrique durante la pretemporada. El tiempo le ha dado la razón a Zubizarreta. De la opción defendida por Freixa y Bordas ya nadie habla. Y a Courtois no le va mal en el Chelsea.

Zubizarreta se enfrentó a Toni Freixa y Javier Bordas, miembros de la directiva del  Barça, que insistían en fichar a Courtois

El rendimiento del chileno y del alemán ha cerrado todas las bocas y aunque a Zubi se le pite en el Camp Nou —"va con el cargo", asume resignado— y no se le reconozca, sustituir a Valdés no era una papeleta fácil y el Barcelona lo ha conseguido. Necesitaba un portero que jugara lejos de la portería, para que la defensa pudiera adelantar la línea, con buen manejo del balón con los pies, capaz de convertirse en un jugador de campo más, excelente en el mano a mano, porque es una de las acciones que más debe ejecutar un portero del Barcelona durante los partidos, y fuerte mentalmente. "O el Camp Nou se te come", puntualizó Zubi en su día.

"Ser portero del Barcelona es difícil, uno de los grandes retos que hay en el mundo del fútbol", razona Zubizarreta, que asumió la responsabilidad de los 12 millones que costó el fichaje de cada uno de los dos guardametas. Su acierto es evidente. Su gestión recuerda a una de aquellas manos en Wembley, en 1992, que les amargó la final de la Copa de Europa a Vialli y al Sampdoria.

Luis Enrique no tuvo siquiera que escoger. En pretemporada se lesionó el alemán, y el chileno ganó la competencia por la titularidad por descarte. Desde entonces, Ter Stegen juega la Champions y la Copa y Bravo, la Liga; Masip sólo tuvo un partido, la Supercopa de Catalunya contra el Espanyol, y su actuación resultó decisiva en la tanda de penaltis.

Bravo superó el récord de Artola en un inicio de Liga del Barça —560 minutos imbatido en la temporada 1977-1978—, y no claudicó hasta el Bernabéu, cuando ya acumulaba 754 minutos sin recibir un gol. Aun siendo el Barcelona el segundo equipo al que menos rematan del campeonato (105 remates, por 101 del Atlético), su porcentaje de acierto es el más alto de los porteros que han disputado todos los partidos de Liga. Con 24 paradas suma un 80% de intervenciones solventadas con éxito y ha recibido seis goles. Los números del alemán, hasta ahora el portero en Champions, son algo inferiores, consecuencia del desastroso partido del equipo en París (3-2). En los cinco partidos que ha disputado se ha quedado con el 56% de acierto en sus intervenciones y ha recibido cuatro tantos.

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