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“No somos delincuentes”

Riazor Blues y 20 colectivos más apuntan que la rivalidad "no puede justificar un asesinato"

Los Riazor Blues, en la grada de Riazor en un partido de esta temporada. Ampliar foto
Los Riazor Blues, en la grada de Riazor en un partido de esta temporada.

"No somos delincuentes, somos aficionados pasionales", apunta un comunicado hecho público por los Riazor Blues y firmado por 21 colectivos que se vinculan a equipos de fútbol de la máxima categoría como el Deportivo, Celta, Athletic, Real Sociedad, Sevilla o Rayo Vallecano, pero también a otros de Segunda, Segunda B, Tercera o incluso de la Liga ACB de baloncesto. En el texto se condena y repudia el crimen que costó la vida a Francisco Javier Romero Jimmy y se lanza un alegato: "Ninguna rivalidad puede justificar un asesinato". Se apunta que, en definitiva, se comparte por todos esos grupos "una misma mentalidad" en la que no tienen cabida sucesos como los acaecidos en Madrid el pasado domingo. Nada explican, ni los firmantes ni más en concreto los Riazor Blues en las líneas hechas públicas a través de su blog (en el que se autocalifican como "ultras"), sobre su continuidad como grupo organizado o su intención de regresar al estadio del Deportivo para ocupar su ubicación habitual una vez cumplida la clausura "simbólica" que el club coruñés decretó sobre el fondo en el que se reúnen para ver los partidos. Ese cierre se mantendrá este sábado en el duelo contra el Málaga. La próxima cita en el coliseo herculino es el lunes 15 frente al Elche.

El Deportivo afronta ahora el desafío mayúsculo de cumplir su compromiso de que los aficionados más radicales no accedan al estadio, de que aquello que denomina marca Riazor Blues no se muestre, y edificar al tiempo una grada de animación que sostenga a su frágil proyecto futbolístico sin que se menoscabe la estabilidad social de un club que comienza ahora a descontar pagos de una deuda mastodóntica. Durante las horas que se sucedieron tras los incidentes del domingo, la sensación que se tenía desde la entidad era la que de que el peso de los acontecimientos acabaría obligando a sus ultras a plantearse un nuevo paso atrás similar al de 2003, cuando uno de sus integrantes murió en una refriega sucedida en Santiago. Pero no parece que esa decisión esté madura y sí se abre la posibilidad de generar una fractura social, cuando no generacional. Un grupo de unos cien aficionados desplazados desde el fondo clausurado accedió a las tribunas abiertas de Riazor en los instantes previos al partido de Copa contra el Málaga. Guardaron el minuto de silencio y tras él increparon a Tino Fernández, del que pidieron su dimisión. Desde varios sectores del estadio se reaccionó con silbidos de desaprobación. A mayores la decisión de los directivos deportivistas de vender entradas para el partido del sábado a un euro, con la idea, según explicaron, de llenar el campo (la tribuna de los Blues seguirá clausurada) y "mostrar el verdadero talante de la afición" se está percibiendo desde el mundo radical como una afrenta, como un reto para mostrar que el fútbol en A Coruña puede continuar sin su presencia. Ese próximo partido no fue declarado de "alto riesgo" por la Comisión Antiviolencia, que sí señaló otros tres encuentros de la próxima jornada.

El Deportivo mantiene que los radicales no volverán a entrar en su estadio

El panorama se completa con el enfrentamiento frontal entre el Consejo de Administración del Deportivo y su federación de peñistas, con cuyo presidente, Miguel Otero, mantenían alguna discrepancia los Riazor Blues, agrupación que nunca figuró de alta como peña deportivista. Toda esa entente entre club y representantes de las peñas (que no necesariamente están compuestas por socios y accionistas) se ha resquebrajado con la polémica sobre quién y cómo se gestionaron las entradas con las que pretendían acceder los radicales al Vicente Calderón. Se suceden cifras, interpretaciones y comunicados y al fondo de todo una sonora discrepancia porque los peñistas apuntan que en todo momento indicaron al club que los Blues se iban a desplazar y que las entradas que solicitaban eran para ellos. El Deportivo niega ese extremo y sostiene que se enteró del viaje a través de "sospechas" que comunicaron a la policía en A Coruña. Y se pone en manos de ella para que aclare lo sucedido a través de la toma de declaraciones efectuada a ambas partes durante las últimas horas.

Otero y su equipo han anunciado que, debido "a la falta de confianza que sentimos por parte del Consejo", dimiten irrevocablemente de sus cargos, pero que permanecerán en ellos hasta junio "por una cuestión de responsabilidad" con el colectivo al que representan. Aún con todo, con la agrupación más numerosa del estadio en contra, con los representantes de las peñas a la greña, algo pone de acuerdo a todos ellos y a los dirigentes del Deportivo: encontrar a los asesinos de Francisco Javier Romero Jimmy. "Eso es lo verdaderamente importante", apuntan desde la federación de peñistas. "Pedimos a las autoridades que detengan a los responsables", apostilla Tino Fernández.

Grupos firmantes del comunicado de repulsa a la muerte de “Jimmy” y equipo al que apoyan

Alkorhooligans (Alcorcón), Biris Norte (Sevilla), Brigadas Amarillas (Cádiz), Bukaneros (Rayo Vallecano), City Boys (Ciudad de Murcia), Cornehools (Cornellá), Desperdicis (Sant Andreu), Frente Azul (Zafra), Frente Rojiblanco (Azuaga), Herri Norte Taldea (Athletic), Indar Baskonia (Baskonia, Liga ACB), Indar Gorri (Osasuna), Iraultza 1921 (Alavés), Kol.lectiu Degà (Burjassot), Mujika Taldea (Real Sociedad), Riazor Blues (Deportivo), Rudes Lleida (Lleida), Segovirras (Segoviana) Celtarras (Celta), Indar Horibeltz (Barakaldo) y Kolectivo Sur (Xerez).

 

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