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“Quiero mejorar en todo”

A los 22 años, Isco se presenta como el símbolo de la renovación de la selección española

Isco se marcha de Kalachev. Ampliar foto
Isco se marcha de Kalachev. EFE

“Si tenemos centrocampistas, jugamos con centrocampistas” dijo una madrugada Luis Aragonés. Pep Guardiola siempre lo supo y Del Bosque también. Los tres vieron el fútbol desde la medular y será por ello que lo ganaron todo y que, en Sudáfrica, el seleccionador salmantino se entregó a Busquets. “Si volviera a ser futbolista quisiera ser como Sergio”. Para el técnico, no hay nada más importante que cuidar el balón en el centro del campo y siempre con la idea de atacar. 45.941 pases reconocen a su equipo desde que se sienta en el banquillo. En esas, ha invitado a Isco a trabajar además de inventar, a ser Pirri y Velázquez, los ídolos juveniles de Del Bosque, que en la transición de la Roja le ha dado el 8a Koke y la batuta —cuando falta Iniesta— a Isco. O sea, la pelota sigue como punto de partida.

Se lamentó Del Bosque tras el partido del sábado. “Nos pasamos de finos”, dijo hablando de la sala de máquinas del centro del campo el día que recuperó la memoria, porque cogió el balón y lo movió rápido. A partir del liderazgo de Busquets, el único referente que le quedaba a Del Bosque de la mejor España, sin Alonso y Xavi, retirados, y con Iniesta Silva y Fábregas, lesionados, el corazón español se armó con Koke de acompañante, presente Cazorla, un clásico que siempre ha vivido a la sombra de sus mayores y un imperial Isco, al que ayer señalaron todas las portadas. “Esto va así. Unas veces hablan bien de ti y otras mal, debes acostumbrarte a elogios y criticas”, dijo el andaluz, foco de todos los elogios.

Alemania, sin Neuer ni Boateng

La Alemania que se enfrentará mañana a la selección española poco se parecerá al equipo que se proclamó campeón del mundo en Brasil. Las bajas obligarán a Joachim Löw a contar con un equipo algo descafeinado en Vigo. Los dos últimos en caerse de la convocatoria germana han sido Manuel Neuer y Jérôme Boateng. El guardameta abandonó el sábado la concentración por unas molestias en la rodilla. “Le habría gustado jugar contra España, pero no queremos arriesgar”, dijo Löw, que calificó a Weidenfeller y Zieler, segundo y tercer portero, como “excelentes alternativas”. El guardameta del Dortmund, que naufraga con su equipo en la Bundesliga, donde han certificado el peor inicio de Liga en su historia, se perfila como titular. Por su parte, Jérôme Boateng no estará ante España por problemas musculares en la pantorrilla izquierda, según informaron a EFE fuentes de la Federación Alemana de fútbol. Su plaza la ocupará Robin Knoche, central del Wolfsburg, que todavía no ha debutado con la absoluta.

En la lista de bajas también están Draxler, por una lesión en el muslo derecho, Reus, con una lesión en el tobillo, Schürrle, por una infección, Hummels, por un esguince en el tobillo derecho, el capitán Schweinsteiger, que la semana pasada volvió a entrenarse con el Bayern tras cuatro meses con una lesión en la rodilla derecha, y Kramer. La selección de Löw tiene previsto llegar hoy a Vigo. El técnico ha avisado más de una vez que acude al amistoso con la clara determinación de ganarlo y ha adelantado que plantará una estrategia distinta a la del partido de eliminatoria contra Gibraltar, disputado el viernes, donde la selección germana goleó 4-0 a un rival que sumaba solo su quinto partido oficial. A pesar del resultado, la valoración de la prensa alemana y la del propio Löw sonaba casi a derrota, por el poco convincente juego desplegado por la selección campeona.

El Magia, como conocen en las selecciones inferiores al centrocampista del Madrid, puso chispa al juego, tanta que empalagó hasta a Del Bosque. “Hemos sido demasiado artistas”, recriminó el seleccionador, con un mensaje para Isco. Y se dio por aludido el jugador. “Puede que me sienta aludido. Me gusta divertirme, pero quizá pequé de hacerlo demasiado bonito; espero aprender de eso”.

“Maneja los partidos a su antojo por lo bueno que es, pero es joven”, le reconocen en el cuerpo técnico del Madrid. “Solo tengo 22 años” admite el andaluz; “e intento trabajar y mejorar cada día. Soy consciente de que es difícil tener un sitio en mi equipo y en la selección. Confío en aprovechar los minutos que me den y ayudar al equipo” dijo ayer al llegar a Vigo, donde el martes espera Alemania.

Isco admite que en el fútbol de la Roja, en el camino que pretende mantener Del Bosque son “fundamentales” los centrocampistas. “Es la base de todo el equipo, es por donde empezamos a crear las jugadas de ataque. El juego de los centrocampista es determinante”. Tanto como el estilo. 45.941 pases después, la Roja no se reinventa sino que mantiene una idea que pasa por el balón. Así fue siempre desde que Luis señaló a Xavi. Por eso, si la Roja fue más reconocible ante Bielorrusia tiene mucho que ver con el toque de un 8, la herencia de Koke, que batió el record de pases: de los 134 que dio, todos fueron buenos, menos 13.

“Nos ganaron por dos fallos en el centro del campo” reconoció Zigmantovich, seleccionador de los bielorrusos, incapaces de frenar la vorágine de posesión de España, que alcanzó el 75% en la primera parte. España, que de media alcanzó el 90% camino de la Eurocopa del 2012, es heredera del talento de Xavi y de sus 5.088 pases vestido de rojo. Y ahí, con el 8 a la espalda, aparece Koke y con el 22, Isco, que mantuvo su habitual porcentaje de acierto. Lleva tres años en la Liga dándole bien a la pelota, el 88% de las veces, y en Huelva, repitió porcentaje. “Puedo mejorar en todo, en la faceta defensiva, con la pelota, y meter más goles. No me quiero cansar de mejorar”, dijo ayer. Ni él ni la Roja, con el pase como razón de ser.

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