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Messi tapa las carencias del Barça

Los azulgrana se remiten para clasificarse al argentino, que iguala el récord de Raúl

Messi celebra junto a Bartra el gol del Barcelona. Ampliar foto
Messi celebra junto a Bartra el gol del Barcelona. REUTERS

Lejos ya de ser el espejo del planeta fútbol, el Barça ha perdido la pelota y el norte, también las señas de identidad que en su día le definieron. No hay salida del balón, falta pausa en la sala de máquinas y capacidad para descascarillar a las defensas rivales con el toque. Por lo que el equipo ya no es lo que era, sino un sosias de mala calidad, una imitación que no se sabe a qué juega. Es una involución, pues queda un Barcelona más resultadista que espectacular, gracias en buena medida a Messi, eléctrico y en forma, capaz de hacer dos goles con media ocasión. Lo padeció el Ajax, tan estéril como valiente porque describió con el balón los mandamientos cruyffistas, esos que persiguen el juego a ras de césped, la superioridad en el centro del campo, el toque y, sobre todo, fútbol. Pero, bien ingenuos en las áreas, sin remate ni un pelo de mala baba, perdieron un partido donde lo mejor para el Barça fue el resultado, la clasificación segura para los octavos de final de la Champions y, sobre todo, Messi, el mayor superdotado del balón.

Ajax, 0 - Barcelona, 2

Ajax: Cliessen; Van Rhijn, Veltman, Moisander, Boilesen; Klaassen, Sereno (Denswil, m. 79), Andersen (Riedewald, m. 70); El Ghazi, Sigthórsson (Milik, m. 61) y Schöne. No utilizados: Boer, Kishna, Viergever y Zimling.

Barcelona: Ter Stegen; Alves (Adriano, m. 82), Bartra, Mascherano, Jordi Alba; Rakitic (Rafinha, m. 79), Busquets, Xavi; Luis Suárez, Messi y Neymar (Pedro, m. 74). No utilizados: Bravo, Piqué, Douglas y Munir.

Goles: 0-1. M. 35. Messi cabecea un centro de Bartra después de superar en el salto a Veltman. 0-2. M. 75. Messi remata una asistencia de Pedro.

Árbitro: Pedro Proença. Expulsó a Veltman por doble amonetación (m. 70) y mostró la tarjeta amarilla a Mascherano, El Ghazi, Moisander, Jordi Alba y Alves.

Amsterdam Arena: 52.960 espectadores.

Entiende el Ajax el fútbol como una fiesta, como un motivo de jarana. Así lo explicaron los aficionados agolpados en la Supporters's home —casetas de madera fuera del estadio donde tiran cerveza con denuedo—, así lo proclamó el estadio antes y durante el encuentro, siempre alentados por las infatigables gargantas de los hinchas de Vak 410, y así lo confirmó el equipo frente al Barcelona. Gallardo y lacerante, nada que ver con la versión ofrecida hace unas semanas en el Camp Nou, el Ajax logró apropiarse al inicio de la pelota y el protagonismo, hasta el punto de que la delantera del Barça jugó la primera parte de espaldas a la portería rival. Pero timoratos en a la hora de poner el lazo, los puntas se perdieron en el remate: Andersen bailó a Alves para luego darle con el pie torcido; Klaassen asustó a Ter Stegen con un zurdazo; y Sigthorsson, que ni se acerca a sus predecesores como Bergkamp, Kluivert, Ibrahimovic, Huntelaar o Luis Suárez, no cazó un centro medido de Schöne. Más juego que puntadas, futbolistas de cuna con dientes de leche. Y eso, ante Messi, que tiene el gol en las venas, se paga caro.

Pero para que el esférico llegara a los delanteros, el Barça sufrió horrores, incapaz de romper la línea de presión y encontrar rampas hacia el gol, encasquillado en un primer pase que solía dar Piqué, ahora en el banquillo. Así, agotada la paciencia de la zaga —quizá también porque los medios no hacen caso de los famosos triángulos de Cruyff (tres opciones de pase)—, no fue raro ver a Alba, Mascherano y Alves soltando zapatazos al desmarque de Luis Suárez, que se enreda lejos del área y que tampoco funcionó como ariete, por más que Messi le dejara el hueco y también le habilitara en una ocasión ante Cillessen, malgastada con un tiro insípido, al bulto y que le señala porque suma tres partidos sin goles

Los holandeses disputaron el balón a los azulgrana

Pero eso no es un contratiempo para Messi. Decidió ser más base que pívot, y disfruta con su nuevo papel de asistente, con sus interminables galopadas a lo Oliver Atom sobre el campo. Además del caramelo a Luis Suárez, le regaló un esférico a Alba que finalizó Neymar en gol, bien anulado. Suerte a la que se resistió el 10, dado que una mala salida de Cillessen propició el centro de Bartra tras un centro y Messi saltó por encima de Veltman para marcar. En vez de festejos, sin embargo, en el campo hubo chácharas porque nada salía bien, discursos de Alba con Messi, Mascherano con Luis Enrique, Neymar con Xavi… Una diana inesperada, pero cuando Leo quiere lo tapa todo.

Los mejores cañoneros

  •  Messi, 71 goles en 90 partidos (0,78 de media)
  • Raúl, 71 en 142 (0,50)
  • Cristiano, 70 en 107 (0,65)
  • Van Nistelrooy, 56 en 73 (0,77)
  • Henry, 50 en 112 (0,45)
  • Di Stéfano, 49 en 58 (0,84)
  • Shevchenko, 48 en 100 (0,48)
  • Eusebio, 46 en 64 (0,72)
  • Inzaghi, 46 en 81 (0,57)
  • Del Piero, 42 en 89 (0,47)

Más cómodo tras el entreacto porque al Ajax se le agotó la gasolina, el Barça recuperó el balón y la paciencia, el gusto por repartirse el esférico. Participó Xavi del juego, Busquets actuó de palanca y hasta Alba se personó en campo ajeno para demostrar que es el mejor lateral, que el castigo contra el Madrid quizá fue excesivo. Pero el bueno, el que juega a otra cosa, es el agitador Messi. Él se bastó para provocar la expulsión de Veltman y para finiquitar el duelo tras cazar un centro de Pedro. Su gol 71 en la Champions, récord que comparte con Raúl.

Esta vez sí celebraron el tanto los blaugrana, al fin desinhibidos, conscientes de que en la primera parte no sabían qué hacer con el balón. Claroscuros remarcan el bajo estado de forma de un Alves que se limita a centrar a nadie, de un Rakitic que ha perdido la chispa del inicio de curso y de una delantera que sigue sin entenderse, desorientada con el ataque posicional y sin las ayudas de las rupturas de la segunda línea. Pero tienen a Messi, y con eso es más que suficiente. Al menos ante el Ajax.

 

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