Sin puntería

El Espanyol no materializó sus ocasiones después de un muy buen partido ante el Depor

Stuani lamenta una ocasión fallada.
Stuani lamenta una ocasión fallada.Andreu Dalmau (EFE)

El Espanyol se regaló una linda tarde de fútbol y emoción en el Power8. Hubo muchas oportunidades, cánticos de uyyyy y ohhh y ayyyyy, pero no se celebró ningún gol por la falta de puntería de los chicos de Sergio González. Los blanquiazules sortearon la incertidumbre de jugar sin Sergio García, su jugador desequilibrante, pero penalizaron en el tino a portería. Superior en el fútbol frente a un insípido y poco atrevido Deportivo, el Espanyol se quedó a medias para redondear un partido que disputó con muy buenas intenciones.

Apareció un Espanyol muy atrevido, a pesar de la lesión de su ariete Sergio García. Las dudas se disiparon en un plis-plas. Sin el 9, un maestro del embrujo, los de Sergio González pierden trucos en ataque. Sin embargo, el preparador del Espanyol agitó la pizarra, dejó el 4-4-2 y colocó a Álex Fernández en el carril del 10. Valiente táctica para ganar situaciones de superioridad en la medular y contrarrestar el buen manejo del cuero del doble pivote del Deportivo. El cuadro gallego llegaba a Barcelona envalentonado por la victoria frente al Valencia. El resultado les invitaba a ir a por el encuentro, pero el conjunto de Víctor Fernández se mostró excesivamente cauteloso, muy agazapado en la retaguardia.

Intenso y movedizo, el Espanyol mordía y movía rápido el cuero. Un paso adelante en el juego después de que, en consenso con su entrenador, los blanquiazules habían borrado de un plumazo en las últimas jornadas la platónica intención de asociarse alrededor de la pelota. Sin embargo, el Deportivo tiró la toalla de entrada y los muchachos de Sergio se adueñaron del partido. Cañas y Víctor Sánchez rebañaban todo balón dividido en la medular y en las alas había pimienta con Lucas Vázquez y Montañés. Un tiro libre del extremo gallego besó el larguero y una buena maniobra individual del exzaragozista hizo estirar a Fabricio. No había noticias de los chicos gallegos. Fariña y Cuenca no decían ni pío y los dos puntas andaban extraviados. Aprovechó Víctor Fernández la lesión del jovencito Lucas Pérez para dar entrada a José Rodríguez, a ver si así mermaba la superioridad en el centro del campo del Espanyol. No hubo caso. Los blanquiazules dominaban, aunque sin terminar de asustar a Fabricio. Hasta que antes de la campana de la primera mitad le quedó un caramelo en el punto del penalti a Lucas Vázquez después de una carambola en el rectángulo. El extremo la enganchó mordida y se le atragantó el grito de gol.

No cambió el guion del partido en la reanudación. Al contrario; el Espanyol le puso una marcha más a su juego. Doblaron la superioridad por las bandas y Stuani, peleón como siempre, buscaba pescar de cabeza los centros de los ligeritos alas blanquiazules. La tuvo por dos veces el uruguayo Stuani con un testarazo que se marchó por arriba del larguero y en un mano a mano frente a Fabricio. No dio con la portería en ninguna de las dos. Atento, Sergio González mandó al tapete a Caicedo para sumar a otro tanque en el área. Estaba enjaulado el Deportivo alrededor de su portero, que se engrandecía jugada a jugada. La suerte no tocó la puerta del Power8 y el Espanyol se fue con las manos vacías, pero con los ojos dulces por el buen juego desplegado ante un inocuo Deportivo.

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