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Triste consuelo del United

Un gol de Van Persie en el descuento priva al Chelsea del triunfo (1-1), pero el equipo de Van Gaal, con peor registro que Moyes a estas alturas, se descuelga ya a 10 puntos del líder

Van Persie dispara para marcar el gol del empate. Ampliar foto
Van Persie dispara para marcar el gol del empate. Getty

Tanto han cambiado las tornas en la Premier League que, lo que en otros tiempos se hubiese interpretado como un nuevo gatillazo del Manchester United, como una recompensa mínima y otro paso atrás ante un adversario que ahora gobierna con mano de hierro la liga inglesa, fue celebrado esta vez en Old Trafford por todo lo alto. Un gol dramático de Van Persie en el descuento evitó la derrota de los diablos y privó al Chelsea de un triunfo que le hubiese permitido abrir una brecha muy considerable con el City, a día de hoy, parece, el único equipo capaz de rebatirle en su carrera firme hacia el título.

M. UNITED, 1 - CHELSEA, 1

Manchester United: De Gea; Rafael, Smalling, Rojo, Shaw; Blind, Fellaini; Mata (Wilson, m. 67), Januzaj, Di Maria; y Van Persie. No utilizados: Lindegaard, Herrera, Blackett, Carrick, Andreas Pereira y Fletcher.

Chelsea: Courtois; Ivanovic, Cahill, Terry, Filipe Luis; Fabregas, Matic; Willian (Zouma, m. 93), Oscar (Mikel, m. 67), Hazard (Schürrle, m. 90); Drogba. No utilizados: Cech, Ake, Baker y Salah.

Goles: 0-1. M. 54: Drogba; 1-1. M. 94: Van Persie.

Árbitro: Phil Dowd (ING). Amonestó a Rafael, Fellaini, Van Persie, Drogba, Matic, Fàbregas, Oscar y Hazard. Expulsó a Ivanovic por doble amarilla.

75.600 espectadores en Old Trafford.

Rugió la hinchada del United tras el tanto del holandés, logrado cuatro minutos por encima del tiempo reglamentario, cuando el árbitro ya tenía prácticamente el silbato en la boca para pitar el final del duelo. Pero la euforia, sin embargo, no camufla una realidad alarmante. Insiste Van Gaal en que su proyecto está en fase embrionaria, en que necesita tiempo para que su idea cuaje en el molde y sus futbolistas asimilen su ideario. Y, en efecto, el tiempo transcurre, pero su equipo no despega y no se intuye que vaya a hacerlo demasiado rápido.

Anclado en la octava plaza de la tabla, el United sigue sin carburar, le cuesta un mundo sellar los partidos y vislumbra ya a 10 puntos la matrícula trasera del Chelsea, invicto, con siete triunfos y dos empates en su hoja de servicios. Después de nueve jornadas los red devils contabilizan 13 puntos; el curso pasado, con David Moyes en el banquillo, sumaban a estas alturas del campeonato uno más, entre el runrún de los aficionados y con el preparador escocés en el punto de mira. Tampoco consigue Van Gaal dar con la tecla. Cierto es que ante el Chelsea no pudo contar con Falcao (lesionado) ni Rooney (sancionado) y que tuvo que improvisar una defensa liderada por dos zagueros impostados (Rojo y Smalling, laterales en origen), pero el holandés dispone de un fondo de armario tan rico y variado que no se le admite excusa alguna.

El curso pasado, con Moyes en el banquillo, los 'diablos' sumaban un punto más que ahora a estas alturas

Tan rico o más, el abanico de recursos del Chelsea es igualmente envidiable. No pudo saltar al césped Diego Costa, el prolífico artillero de los blues, debido a un misterioso problema estomacal que le obligó a ser hospitalizado esta semana. En su lugar, Mourinho dispuso al viejo Drogba, un veterano de guerra que con 36 años y 229 días continúa siendo una amenaza y un manual de instrucciones para todo aquel que aspire a ser un delantero centro. Después de que Courtois solventase dos claras ocasiones de Van Persie y Di María, y de que De Gea repeliese un disparo suyo y un clarísimo mano a mano con Hazard, el marfileño reverdeció viejos tiempos. Giró el cuello como un resorte y conectó el cabezazo a una pelota muy bien tocada por Fàbregas, autor ya de ocho asistencias esta temporada. El balón, como una centella hacia la portería, se encontró con la testa de Van Persie sobre la línea, pero en lugar de despejar, el holandés le dio aún un poco más de fuelle, por si las moscas.

El árbitro Phil Dowd expulsa a Ivanovic. ampliar foto
El árbitro Phil Dowd expulsa a Ivanovic. REUTERS

Intentó reponerse el United, pilotado sin excesivo tino por Blind, agarrado a la punta de velocidad de Di María y la deliciosa zurda de Januzaj, un diablillo que encontró respuesta en su compatriota Hazard. El 10 del Chelsea, un prestidigitador vestido de azul y corto, rompió una y otra vez a la tierna defensa del United, que pudo haber penalizado un clamoroso penalti de Ivanovic sobre Smalling, agarrado por el cuello y enviado a la lona como si participase en un combate de lucha libre. No lo vio el árbitro.

Pese al empate, los 'blues' siguen invictos y aventajan en cuatro puntos al Southampton y seis al City

Bien armado atrás, guiado por Fàbregas y Matic en la sala de máquinas y bien apuntalado en el ataque, el Chelsea funcionó como un tanque hasta que Ivanovic, ese lateral que disfruta de más minutos en el área ajena que en la propia, un marine al que cuesta encontrarle un fallo, metió la pata con el tiempo ya cumplido. Fue expulsado por una inocente falta sobre Di María y el Chelsea, por tanto, obligado a defender la última acción del encuentro con un hombre menos. Di María bombeó al corazón del área, Fellaini cabeceó con fe y Courtois despejó como pudo, al centro. Allí estaba Van Persie, como un cuchillo. Su zurdazo sorteó toda la maraña de cuerpos y golpeó la red. Gol. Un triste consuelo para el United, hoy en horas bajas.

Discusión de Guardiola con la auxiliar del Gladbach-Bayern

Guardiola discute con la cuarto árbitro.
Guardiola discute con la cuarto árbitro. AP

El Bayern, líder sólido de la Bundesliga, no pudo batir a su inmediato perseguidor en el campeonato, el Borussia Mönchengladbach. El equipo de Guardiola, sin Robben (lesionado) y con Ribéry en el banquillo, no pudo doblegar al segundo clasificado, que se mantiene a cuatro puntos de los bávaros. El meta Neuer fue providencial para el Bayern con cuatro intervenciones de mérito en la segunda mitad.

Pero, más allá del resultado, el duelo entre ambos equipos deparó una curiosa escena cuando el técnico catalán, indignado por las reiteradas pérdidas de tiempo del rival, protestó de forma airada a la cuarta árbitro del encuentro. Enfadado, el técnico catalán le cogió la mano y le felicitó de forma irónica, después de hacer unos aspavientos.

En Italia, mientras, hubo dos protagonistas españoles. El primero, Fernando Llorente, que terminó con su sequía de cinco meses sin marcar con un testarazo en el triunfo del Juventus frente al Palermo (2-0). Y el segundo, José Callejón, que anotó una diana en la goleada del Nápoles (6-2) al Hellas Verona. El exjugador del Real Madrid es el máximo artillero del calcio con siete goles. El argentino Higuaín firmó un triplete en ese mismo encuentro.

También acaparó los focos, pero en tierras inglesas, el nigeriano Sammy Ameobi. El delantero del Newcastle firmó un gol a los seis segundos de la reanudación del enfrentamiento entre las urracas y el Tottenham (1-2 a favor de los primeros). Alan Shearer (ex Blackburn y Newcastle) y Ledley King (Tottenham), con sendos tantos a los 10 segundos del inicio de un partido, son hasta hoy los realizadores más rápidos en la historia de la Premier League.

Y en Francia, la noticia estuvo en la derrota del líder, el Olympique de Marsella. Viento en popa, después de ocho victorias consecutivas, el equipo dirigido por Marcelo Bielsa cayó en Gerland frente al Lyon (1-0). Pese a todo, los marselleses disponen de una renta de cuatro puntos sobre el PSG, que este fin de semana venció al Girondins (3-0).

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