LIGA DE CAMPEONES | ATLÉTICO, 1-JUVENTUS, 0

Primero ‘calcio’ y después Arda

El mediapunta turco de la victoria al Atlético ante el Juventus en un partido muy táctico.

Arda celebra el gol a el Juventus
Arda celebra el gol a el Juventusalejandro ruesga

Después de una batalla táctica gigantesca de más de una hora, devastadora desde lo físico y lo mental por la exigente concentración que requería tanto movimiento controlado, tan poco riesgo con el balón, Arda Turan apareció por el segundo palo para darle al Atlético una victoria muy trabajada, buscada y muy necesitada ante uno de esos rivales a los que no es fácil encontrarle un punto débil.

Jugó el Juventus con empaque, pero con la ambición justa y salió derrotado. Un contrario más de mucho pedigrí abatido en el orgulloso, que ya no incrédulo, Calderón. La victoria es otra muesca más de la grandeza continental recuperada desde que el Atlético reapareció en esta competición desde el curso pasado. La certificó Arda desafiando todas las ataduras pizarreras con esa aparición ratonera a una rosca magnífica de Juanfran, uno de los futbolistas más en forma de este equipo por cómo ataca y también por cómo está defendiendo. Los tres puntos, con la derrota del Olympiacos en Malmöe, rectifican el traspié inicial de Atenas.

ATLÉTICO, 1-JUVENTUS, 0

Atlético: Moyá; Juanfran, Miranda, Godín, Ansaldi; Tiago; Raúl García, Koke, Arda (Siqueira, m. 89), Saúl (Griezmann, m. 53); y Mandzukic (Mario Suárez, m. 84). No utilizados: Oblak; Giménez, Siqueira, Rául Jiménez y Cerci.

Juventus: Buffon; Cáceres (Pereyra, m. 78), Bonucci, Chiellini; Lichtsteiner (Giovinco, m. 89), Vidal (Morata, m. 88), Marchisio, Pogba, Evrà; Tévez y Llorente. No utilizados: Storari; Ogbonna, Padoin y Asamoah.

Gol: 1-0. M. 74. Arda.

Árbitro: Felix Brynch (Alemania). Mostró tarjetas amarillas a Raúl García, Ansaldi, Chiellini, Bonucci, Lichtsteiner y Morata.

Estadio Vicente Calderón. Unos 40.000 espectadores.

Fue un partido muy italiano en casi toda su extensión. También en el 1-0 final que reflejó el marcador. Fue puro calcio desde el rigor de ambas propuestas. Un juego convertido en una guerra de guerrillas, donde cualquier error se penaliza con una emboscada a traición. Hubo pocos y de ahí la que los porteros se menearan poco. Se mantuvieron firmes uno y otro en esa batalla de posiciones que gobernó el duelo, un afán innegociable por no descomponerse, de tener muy claro cómo contrarrestarse.

El Atlético trataba de obligar a la Juve a jugar en largo presionando a sus tres centrales. Mandzukic con Bonucci, Raúl García con Chiellini y Arda con Cáceres. Parejas muy claras que delataban ese no dejar hacer que caracterizó ambas propuestas. Cuando el campeón italiano lograba avanzar, se replegaba el Atlético. Defendieron bien en su propio campo los rojiblancos, pero para desplegarse a la contra pesó la alineación de su entrenador. Simeone sacrificó velocidad por despliegue con Saúl y la suplencia de Griezmann. Pretendió contrarrestar a esos dos caballos que son Pogba y Vidal y dejó solo en punta a Mandzukic como hizo ante el Sevilla. Demostrado quedó una vez más que el croata es un peso muy grande para que el equipo pueda correr y expresarse a la contra.

Se dieron varias situaciones en las que ni Miranda ni Godín ni Juanfran pudieron jugar en largo porque Mandzukic aún estaba en el círculo central. A veces fue Arda esa referencia para correr, pero su físico le limitaba ante los vigorosos centrales juventinos.

Quedó demostrado que Mandzukic es un peso muy grande para expresarse a la contra

En la Juve, Pogba marcó territorio muy pronto. Más que Vidal, trabajador pero con menos presencia en el juego. A la izquierda de Marchicsio, Pogba desplegó su portentoso físico para cortar y tratar de conectar con Llorente y Tévez. Fue precioso el duelo del delantero riojano con Miranda, muy ayudado por Tiago por si este lograba bajar el balón. Tévez se movió, pero no tuvo un balón claro con el que poder hacer daño. Los talentos de uno y otro equipo fueron castrados por ese juego comprimido y contraído, donde hubo más codos sueltos que buenos pies frescos, más faltas tácticas que virguerías.

Al final, Turan dio una patada a las pizarras con un suave toque de interior

Nadie se atrevió a desnudarse, como mucho hubo insinuaciones que casi siempre murieron en las inmediaciones de las áreas. El único disparo que se registró en todo el primer tiempo fue uno de Mandzukic. Como no llegó, de un acoso de piernas rojiblancas a Vidal cuando trataba de salir la Juve. Mandzukic armó un disparo potente, pero poco esquinado, un trámite para un portero como Buffon, que lo repelió con sus gigantescas manos. No hubo más ocasión que esa en todo ese primer acto tan táctico y enrevesado.

Necesitado de la victoria el Atlético por aquel traspié de Atenas, Simeone retiró a Saúl para dar entrada a Griezmann, el otro plan que tenía preparado para tratar de sacar ventaja del desgaste acumulado. Ahí, el Atlético es superior a la mayoría de sus rivales. Es capaz de mantener la intensidad y de aumentarla cuando sus contrarios empiezan a dar síntomas de flaqueza. Eso le permitió seguir presionando arriba por momentos. Arda le robó una pelota en el costado del área a Chiellini y eso desencadenó una falta lateral y una ráfaga de córners que volcaron el partido durante unos minutos que solventaron entre Buffon y sus resabiados centrales.

Tras ese acoso emergió, también durante unos minutos, el Juventus más ambicioso, como no de la mano de Pogba y de un mayor número de balones ganados por Llorente. Se metió en campo del Atlético, que supo sufrir ese dominio momentáneo sin noticias para Moyá. En medio de ese despliegue más hegemónico del campeón italiano, apareció esa contra por la derecha que culminó Arda para darle una patada a las pizarras con un suave toque de interior.

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