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El Madrid juega peligrosamente

Los 19 remates del Villarreal descubren el punto débil de un modelo ultraofensivo

Cristiano protege el balón entre Cani y Mario. Ampliar foto
Cristiano protege el balón entre Cani y Mario. ap

El patrón del zaguero central se mantiene inalterable desde que se promulgaron las leyes del fútbol, hace casi 200 años. Raphaël Varane, como los mejores de su especie, no nació para comediante. El francés no altera su rictus serio. Habla poco y evita frivolizar. Como el sábado al abandonar El Madrigal. "Hemos estado bien adelante y atrás", dijo, omitiendo mencionar el medio. "Pero tenemos que mejorar nuestro bloque defensivo. Los adversarios llegan con demasiada facilidad a nuestra portería".

El Madrid acababa de imponerse 0-2 pero el Villarreal había rematado 19 veces contra la portería de Casillas. Dato espectacular para los aficionados y preocupante para los defensas. Señal de que el equipo ha adquirido un perfil que lo vincula más al manejo de la pelota al tiempo que lo desprotege en la retaguardia.

Ancelotti ha retocado el funcionamiento del Madrid en virtud de los jugadores que el club ha puesto a su disposición. Como no podrá contar con Alonso ni Di María, y como la directiva espera que organice el juego con medias puntas como Kroos, Modric, James, Isco e Illarra, el técnico ha promovido la posesión. Este Madrid, a diferencia del campeón de la Décima, tiene más la pelota. La tiene para atacar y para defender porque cuando la pierde es más vulnerable que la temporada pasada. Porque los jugadores con instinto de marca, esos que, como Varane, son los pilares para defender sin balón, no abundan en esta plantilla.

El equipo ha pasado de dar 450 a 507 pases por partido y marca más goles

La metamorfosis se advierte en la estadística de pases buenos, recuperaciones de balón y remates. El último curso el Madrid dio una media de 450 pases por partido y en las seis jornadas de Liga disputadas hasta ahora ha dado 507 de promedio. El salto es considerable. La presencia de Kroos, James y Modric, tres maestros del toque, facilita las elaboraciones sofisticadas. Pero Modric no está defendiendo como antes, y Kroos y James se están adaptando a funciones de cobertura que nunca desempeñaron. Si el Madrid de la Décima recuperó un promedio de 60 balones por partido, este equipo se queda en 52. De ahí que los rivales estén llegando con más frecuencia a posiciones de remate. En la temporada pasada los contrarios le disparaban diez veces por partido. Ahora le tiran 12 veces de media.

Ancelotti conoce el peligro y procura compensarlo con un mayor despliegue ofensivo. En este aspecto, el balance de remates a favor no es tan alentador como los goles. De momento, este Madrid remata menos que el equipo de la última campaña (ha pasado de 19,5 tiros a 17,8 de media por partido) pero es más eficaz (antes metía 2,7 goles por partido y ahora mete 3,3 de media).

"Sabemos que tomamos más riesgos pero son riesgos controlados", dijo el entrenador el sábado.

Hasta que el Madrid consiga resguardar mejor su portería, o hasta que aumente su volumen atacante, la situación está aparentemente controlada. Los riesgos parecen asumibles contra ataques formados por delanteros como Uche, Vietto, Postiga o Marco Streller.

Y si la cosa no acaba de funcionar siempre quedará Khedira.

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