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Orenga claudica

El técnico, que tras el fracaso de España en el Mundial manifestó sus "fuerzas para seguir" a pesar del clamor en su contra, dimite como seleccionador "para facilitar la planificación de futuro"

Orenga, durante el Mundial
Orenga, durante el Mundial EFE

Seis días después de la peor derrota de la historia del baloncesto español y tras un clamor popular que convirtió el "¡Orenga dimisión!" en cantinela nacional, el seleccionador sucumbió a la presión popular y a la asunción de responsabilidades. A media tarde de ayer y mediante un escueto comunicado de tres párrafos, la federación informó de la renuncia al cargo de Juan Antonio Orenga "por considerar que no se han alcanzado los resultados esperados en la Copa del Mundo y con el propósito de facilitar la planificación del futuro a corto y medio plazo", según rezaba el texto.

"Los primeros momentos fueron muy difíciles para todos. Después, él ha continuado su reflexión, ha considerado que no ayudaba con su continuidad y ha decidido dar un paso adelante que ha precipitado la situación", explica el presidente de la FEB, José Luis Sáez, para analizar una circunstancia que intentó posponer pero que parecía inevitable.

El pasado viernes, Sáez aplazó la decisión sobre el futuro del entrenador y anunció un periodo de reflexión tras la estrepitosa derrota ante Francia (65-52) en cuartos que dejó a España fuera de la pelea por su Mundial. "No es el momento de hablar de dimisiones. Focalizar en Orenga ahora sería injusto. Tomar una decisión en caliente, sin evaluar todo lo ocurrido, sería una cobardía", afirmó entonces en una concurrida rueda de prensa a la que asistió el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal. Ese mismo día, Orenga inició una gira por los medios de comunicación para repetir el mismo mensaje: "Tengo fuerzas, ganas y energía para continuar en el cargo, por supuesto que sí".

Ha decidido dar un paso adelante que ha precipitado la situación", dice José Luis Sáez

Sin embargo, lejos de templar los ánimos, las declaraciones del presidente y el seleccionador reavivaron la indignación popular ante lo ocurrido, con la final del Mundial como escenario para proyectar su enfado. Durante la ceremonia de coronación de Estados Unidos los cánticos de "¡Orenga dimisión!" recorrieron las gradas del Palacio y el propio Sáez fue abucheado. "Esta derrota ha sido un palo durísimo", reconoce el presidente de la FEB, que a pesar de la dimisión de Orenga se mantiene en los tiempos marcados para la revisión y reestructuración del proyecto. "Ahora mismo no necesitamos un seleccionador, el análisis de todo se hará al término de las competiciones". Tras el Mundial femenino de Turquía, la FEB "establecerá el Plan Estratégico 2015-2019 con la triple visión que ha marcado la gestión de los últimos años: deportiva, económica y social", como cuenta la nota en la que se agradece a Orenga los servicios prestados y se anuncia su permanencia en el organigrama técnico "en un nuevo puesto aún por decidir". "Ha hecho un trabajo loable, bueno en algunos aspectos y sin los resultados esperados en otros. Pero quiero que siga con nosotros", refrenda Sáez. “Me voy con la conciencia tranquila. No quería ser un problema ni para la selección ni para el baloncesto. Espero que con esto se tranquilice todo”, explicó Orenga por la noche en El Larguero de la SER.

A instancias del director deportivo de la federación, Ángel Palmi, Sáez eligió a Orenga como relevo de Scariolo tras la renuncia del italiano en 2012. Después de casi una década en las categorías inferiores de la FEB (bronce y oro europeos con la sub-20 en 2010 y 2011) y con apenas 15 partidos en el banquillo del Estudiantes en 2005 (seis victorias y nueve derrotas) como única experiencia en la élite asumió la dirección de la selección absoluta.

Su primera misión fue el Eurobasket de 2013 en Eslovenia donde tras caer ante Francia en semifinales logró la medalla de bronce (con un balance de siete victorias y cuatro derrotas) con un equipo mermado por las ausencias de Pau Gasol, Navarro, Ibaka y Felipe Reyes. Este año el reto era mayúsculo: el Mundial, en casa, sin renuncias en sus filas y con muchas en las enemigas, y con un calendario diseñado para una final España-Estados Unidos. La mejor generación del baloncesto español se reunía con la misión de revalidar el título de 2006, pero tras una primera fase impecable llegó un inesperado batacazo, también con Francia como verdugo (esta vez sin varios de sus mejores jugadores NBA). La peor anotación de España en 44 años selló un partido calamitoso donde ningún jugador resultó reconocible y no hubo reacción ni respuestas desde el banquillo. "No hemos preparado bien el partido. Es un fracaso", sentenció Navarro retratando tres días de dispersión tras una primera fase impecable. La eliminación abrió la crisis.

Desde que accedió a la presidencia en 2004, Sáez ha logrado siete medallas con la absoluta con cinco seleccionadores distintos: Mario Pesquera (2004-2005), Pepu Hernández (2006-2007), Aíto García Reneses (2008), Sergio Scariolo (2009-2012) y Juan Antonio Orenga (2013-2014). A la espera de resolver la implicación futura de varios de los emblemas del equipo, se abre de nuevo la vacante del banquillo con Scariolo como principal candidato a cubrirla.

La normativa actual, con la que Sáez se declara “en desacuerdo”, impide que un técnico que esté dirigiendo a un equipo ACB pueda ser seleccionador lo que inhabilita para el cargo a técnicos como Pablo Laso, Xavi Pascual, Joan Plaza, Pedro Martínez o Txus Vidorreta. Scariolo está libre tras salir del Baskonia este verano y sus relaciones con Sáez son cordiales. Dos oros europeos (2009 y 2011) y la plata olímpica en 2012 avalan su gestión.

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