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Rins, esta vez sí

El español adelanta a Márquez y Bastianini en la última curva de la última vuelta y se resarce de su error en Brno.

Alex Rins en Silverstone. Ampliar foto
Alex Rins en Silverstone. Getty Images

No se esconde Àlex Rins. Algo mal estaría haciendo. El talento no mengua. Como mucho, se pule. Pero el de Barcelona no había trabajado lo suficiente para sacarle brillo. Y se dejaba llevar por los nervios a la que se formaba la parrilla los domingos. “La moto es la misma que la de principio del año. Pero mi forma de trabajar y de pensar es diferente ahora. Estaba muy tenso”, reconocía antes de la carrera. El cambio fue patente hace un par de semanas, en la República Checa, donde estuvo a punto de llevarse la victoria. O eso creyó él cuando se puso a celebrarla, una vuelta antes del final. Pero supo sacar las mejores conclusiones de aquel fin de semana. Había sido capaz de sacar la cabeza en medio de un pelotón con una docena de rivales. Pese al equívoco, no lo había hecho tan mal.

Claro que este fin de semana, en Silverstone, lo hizo mejor. Porque esta vez sí que les ganó la partida a sus contrincantes en la última curva de la última vuelta. Apuró tanto que apenas le sacó 11 milésimas de segundo de ventaja a su compañero de equipo, Àlex Márquez, que cargó con el peso de la carrera junto al jovencísimo Bastianini, tercero. Aquel último giro volvió a demostrar, una vez más, que Moto3 no es una categoría en la que falten las agallas. Con Oliveira en cuarto lugar como espectador de excepción, los dos españoles y el italiano brindaron una batalla magnífica, imprevisible, con frenadas de espanto y motos en paralelo abordando cada curva. Imposible apostar a caballo ganador con semejante repertorio de pilotos.

Se ha desprendido de una losa que ni sabía que existía Rins (18 años), el gran favorito al título al inicio del curso, algo descolgado ya, y ahora pilota más suelto, como ya se le vio en 2013. Quiso ficharle Yamaha para montarlo en una de sus motos satélites y que debutara en MotoGP el año que viene. Pero él prefiere ir paso a paso. Y saca la mejor de las lecturas de las múltiples ofertas que tiene para estrenarse en la categoría intermedia: “Me da confianza”. No le pesa a Márquez (18) el apellido, resuelto por la calle y por la pista; de pilotaje alegre, cada día más constante y regular, caja domingo más cerca del liderato. No deja de asombrar Bastianini (16) con su desparpajo y atrevimiento, poco importa que necesite de unas muletas para caminar, no le hacen ninguna falta encima de su pequeña KTM; si ya subió al podio con el calcáneo roto hace un par de semanas por qué no iba a repetir esta vez.

¿Y qué ocurre con Miller? Qué le pasa al australiano es una incógnita. Si es que le ocurre alguna cosa. Dominó la categoría a su antojo hasta el gran premio de Francia –ganó tres carreras y su peor resultado fue un cuarto– y desde entonces solo suma una victoria, además de dos ceros –en Italia y Holanda–; fue quinto en Brno y sexto este domingo, gracias a su arrojo en las últimas vueltas, pues llegó a rodar en décima posición. De su flaqueza se aprovechan sus rivales, sobre todo Márquez y Rins. Pues Vázquez se cayó en las primeras vueltas y Fenati, 16º, lleva semanas sin levantar cabeza a excepción de su honroso segundo puesto en Indianápolis.

 

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