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Raúl García no cambia

El navarro mete al Atlético en la final del Carranza con un gol que derrota a un Cádiz combativo

Raúl García, tras marcar el tanto del encuentro. Ampliar foto
Raúl García, tras marcar el tanto del encuentro. DIARIO AS

Exigido por el Cádiz, que sigue en la búsqueda de su pasado, el Atlético se metió en la final del legendario torneo Ramón de Carranza, la gran cita del fútbol de verano junto al Teresa Herrera de A Coruña. Un gol de Raúl García, en un centro que fue más que chut y que se tragó Aulestia le dio el triunfo. Se ha convertido el navarro en el goleador estival del equipo, enrachado como está le entran los balones hasta sin querer. A la espera de que explote Mandzukic, con la necesidad de fichar otro delantero según el club, la continuidad goleadora del navarro es un buen síntoma. Ha habido más reafirmación de los cimientos del Atlético en estos primeros duelos que apuntalamiento real de las novedades. Se mantiene ese equipo sólido atrás, potente a balón parado, Godín estrelló un cabezazo en el larguero, y con el campo muy metido en su cabeza para ocupar los espacios.

El navarro es el goleador estival del equipo, le entran los balones
hasta sin querer.

Desde el punto de vista de los aficionados, se ha resquebrajado ese encanto que tenían los trofeos veraniegos cuando eran solo unos pocos los retransmitidos por televisión. Antes se esperaba esta cita, de cartel tradicionalmente jugoso, para ver a algunos de los fichajes de relumbrón que llegaban a la Liga. Ahora las pretemporadas ya parecen temporadas en sí. A mediados de agosto ya nada sorprende. Los equipos están muy vistos.

Para el campeón de Liga, este Carranza, además de prestigio, supone un banco de pruebas con vistas a la final de la Supercopa. El once dispuesto por Simeone apuntó directamente a ese primer partido oficial del martes en el Bernabéu. Jugaron Ansaldi, Griezmann y Mandzukic de inicio. El lateral estuvo inocuo y fue relevado en el descanso por Siqueira en lo que parece uno de los debates de este inicio de curso. Rigor contra explosividad ofensiva.

Se ha resquebrajado el encanto de los trofeos veraniegos. Antes solo unos pocos eran retransmitidos 

Griezmann jugó como segunda punta, por detrás de Mandzukic. Estuvo activo, muy metido en un papel de peso que le exige crear, driblar, desahogar y llegar desde segunda línea. Tuvo detalles, pero por encima de todo quedó constancia de esa trascendencia que va a tener. En el segundo tiempo Simeone le hizo primero jugar más caído a la banda derecha y después en punta para acompañar a Raúl García. La velocidad de Griezmann también tendrá que ver con la salida del equipo a la contra. Mandzukic no parece que vaya a guiar muchas desde ese 1'90 que le habilita para el remate aéreo, cubrir el balón y descargar juego de espaldas. Lo más cerca del gol que estuvo fue una media tijera de oportunista en el primer tiempo. En el segundo fue cambiado por Simeone cuando se calentó con los centrales del Cádiz, que enseñó maneras con Juanma Espino, Villar y Fran Machado a una afición que conserva el buen gusto por el fútbol. Aunque esté en Segunda B, pesa la historia de los Dieguito, Montero, Mágico, Carmelo, Pintinho, Kiko o el propio Calderón, ahora en el banquillo. Eran otros tiempos, los mismos en los que el Carranza era una gran presentación que los hinchas aguardaban.

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