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Los cohetes superan a Guardiola

La velocidad de las contras y de los puntas del Dortmund desgaja a la zaga del Bayern, que pierde a Javi Martínez por una lesión de rodilla

Kehl levanta el trofeo junto a los jugadores del Dortmund. Ampliar foto
Kehl levanta el trofeo junto a los jugadores del Dortmund. REUTERS

Empeñado en sacar la pelota desde atrás con limpieza, también en dar amplitud al campo desde la medular, Guardiola parece predispuesto a utilizar la formación 3-4-3 con el Bayern, una vuelta de tuerca que ya probó en su última temporada con el Barça porque entiende que el fútbol es de los medios y que ellos otorgan la posesión y el sentido al juego. Ocurre, sin embargo, que el rombo en la medular del Dortmund fue suficiente para desactivar la idea, toda vez que los extremos se ponían entre el lateral y el interior para restar la línea de pase, del mismo modo que el mediapunta apretaba al central, incapaz de conectar con los volantes. Un enjambre que desbravó al Bayern, que sólo disparo una vez con peligro, una falta de Alaba, y que perdió la Supercopa (2-0) como ya hiciera en el curso anterior.

BORUSSIA DORTMUND, 2 - BAYERN DE MÚNICH, 0

Borussia Dortmund: Langerak; Piszczek, Sokratis, Ginter, Schmelzer (Durm, m. 46); Kehl, Kirch (Bender, m. 85), Hofmann, Mkhitaryan; Aubameyang (Ramos, m. 63) e Immobile. No utilizados: Alomerovic; Subotic, Jojic y Grosskreutz.

Bayern de Múnich: Neuer; Alaba, Javi Martínez (Dante, m. 31), Boateng; Rode, Gaudino, Bernat, Hojberg (Götze, m. 59); Müller (Lahm, m. 46), Lewandowski y Shaqiri. No utilizados: Starke, Reina; Pizarro y Badstuber.

Goles: 1-0. M. 23. Mkhitaryan. 2-0. M. 62. Aubameyang.

Árbitro: Peter Gagelmann mostró cartulina amarilla a Hojbjerg, Boateng y Lahm.

Signal Iduna Park. Unos 80.000 espectadores.

El mayor problema del Bayern, sin embargo, no fueron las numerosas ausencias —también las tuvo el rival— ni la alineación imberbe (22,8 años de media), tampoco la falta de fluidez en el juego, sino que su zaga es de lo más lenta; pecado capital ante el Borussia, que en un pispás organiza y resuelve el contragolpe. Cohetes amarillos que subrayan a Klopp como un técnico con acento a laboratorio.

Tiene el Borussia la capacidad de reinventarse a cada temporada, desmantelado con las sucesivas ventas, como en este verano la salida de su estrella Lewandowski al mismísimo Bayern, silbado en el Signal Iduna Park [el duelo se juega en campo del campeón de Copa] a cada ocasión que tocaba el esférico como le ocurriera a Götze, predecesor en el puente Dortmund-Baviera. Pero el Borussia sabe a lo que juega, con una presión atosigante, con una transición defensa-ataque vertiginosa que se le atragantó al Bayern. El ejemplo es Aubamewyang, el Bolt del fútbol, que descosió a los rivales con sus carreras y que no hizo un roto mayor por su falta de definición. Aun así, se llevó el premio del gol tras una pared con Piszczek, tras un cabezazo estupendo. Una guinda al tanto inicial de Mkhitaryan, que completó una contra con una ruptura desde atrás, con un disparo seco y a la red. Aunque pudieron ser más, con los zambombazos de Inmobile, Hofmann y Kehl, abundante cosecha gracias al vértigo en la composición, sólo parados por los guantes de Neuer, que siempre están donde deben.

Batacazo para el Bayern, que no dio pie con bola y que evidenció palidecer en la carrera hacia atrás. Y ahora se echa las manos a la cabeza tras la terrible lesión de Javi Martínez, que giró la rodilla de forma antinatural y abandonó el campo en camilla y con la pierna izquierda inmovilizada y gesto de dolor evidente. Pareció grave, quizá los ligamentos cruzados. Desastre que subraya la necesidad del equipo bávaro de fichar a otro central, con Dante, Boateng y Badstuber, todos lentos. Lo contrario que el Borussia, que corre que se las pela.

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