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La plata feliz de Vivas

Con un lanzamiento de 20,86m, el lanzador malagueño consigue la primera medalla europea al aire libre para el peso español

Vivas, durante la prueba en Zúrich. Ampliar foto
Vivas, durante la prueba en Zúrich. AFP

Ya entonces sí. Ya cuando los 31 pinchos de luz que dan un aire de cacerola de fondue al Letzigrund Stadion se habían iluminado esbeltos para competir con el cielo ya púrpura del anochecer de Zúrich, ya Borja Vivas se sentó en el banquillo de los lanzadores. Suspiró feliz. Se envolvió en una bandera de España. Rió. Acababa de ganar una medalla, y de plata. Gozó de los minutos de placer que solo alcanzan los campeones. Había derrotado a un grande, a Tomasz Majewski, un polaco tan alto con él y pintas de pope y es el actual campeón olímpico. Con el genial David Storl, con el chaval alemán que es capaz de sentarse en el banco y contar chistes entre lanzamiento y lanzamiento, con él no pudo. "Storl es otro mundo", dice su entrenador de siempre, Tomás Fernández, malagueño como él. Pero con los demás, sí, y también con los que dudaban de su capacidad de competir. "Y a ellos, como a mi entrenador, como a mi familia, a la chica con la que me voy a casar dentro de nada, a todos los que creían en mí, a ellos, a los que dudaban, también se la dedico esta medalla", dijo luego Vivas, de 30 años y licenciado en Empresariales. "Llevaba muchos años en esto, llevaba muchos tropezones, pero me he quedado de Zúrich con una foto que guardaré toda mi vida".

Dos lanzadores de peso

C. A., Zúrich

Uno, un malagueño barbudo, mide más de dos metros y pesa 140 kilos; el otro, un cántabro-vizcaíno-leonés (Castro-Durango-Húmedo) barbudo, mide casi 1,90m y pesa 127 kilos. Los dos, Borja Vivas y Carlos Tobalina son sus nombres, abrieron el campeonato a las 10.04 de la mañana, y, casi se podría decir con facilidad increíble, con lanzamientos de más de 20 metros conseguidos sin esfuerzo aparente, se clasificaron para la final de lanzamiento de peso, que comienza esta tarde a las 19.34. Los hijos de Manolo Martínez, el patriarca leonés del peso español, son dos, pues por primera vez dos españoles se clasifican para una final de un gran campeonato.

“Bueno, tampoco ha sido tan fácil la clasificación”, dice Tobalina, primerizo de 29 años recién cumplidos. “En el primer lanzamiento tenía las piernas de mantequilla y apenas pasé de los 18 metros. Pero no me asusté. Mi fuerte es la fuerza mental y en el segundo lanzamiento ya fui yo mismo”. Lanzó 20,06 metros y se clasificó como noveno para una final en la que participarán 12 lanzadores, con los mejores del mundo entre ellos, pues exceptuando los norteamericanos están todos, liderados por el joven prodigio alemán David Storl (20,76m en su único lanzamiento para el campeón mundial de 2011 y 2013 y europeo de 2012), el polaco Tomasz Majewski (20,50m, el campeón olímpico de Londres 2012). “Pero yo no lo he dado todo en la calificación y no me pongo límites para la final”, dice Tobalina, conocido de entrada por el gran público por la polémica que suscitó la circulación por las redes sociales de una foto de un grupo de lanzadores de peso, él entre ellos, realizando el saludo nazi durante una fiesta en León la pasada primavera. “Aquello fue lo peor que me pasó en la vida. Estuve un mes muy afectado, pero ya pasó y la gente ya ni lo recuerda. Solo hablan de mí por mis marcas”. Tobalina, pupilo de Charly Burón, el mismo técnico de Manolo Martínez, logró en junio en Portugal la mejor marca de su carrera, 20,32m, lo que le introdujo de cabeza en la elite mundial. “Charly es lo mejor que me podía haber pasado en la vida”, dice Tobalina, que lleva tres años en el centro de lanzamientos que dirige Burón en León. “Yo soy el único lanzador de nivel en España que usa el estilo giratorio [similar al de los lanzadores de disco] y Burón es un profeta del estilo lineal, pero yo ya llegué con mi estilo a sus manos, él lo aceptó y lo está puliendo”.

Si Tobalina logró un lanzamiento de más de 20 metros en su primer gran campeonato, lo que es una muestra de su gran carácter competitivo, a Borja Vivas, el mejor lanzador español del momento, el único que ha pasado de 21 metros después de Martínez, tal logro le ha costado pasar de puntillas casi por dos Europeos, dos Mundiales y unos Juegos Olímpicos antes. “Antes no llegaba a 20 y ahora me es imposible bajar de 20. El cambio fundamental es el cambio de mentalidad”, dice el lanzador malagueño, de 30 años, quien celebró como pocos un primer, y único, lanzamiento matinal único, de 20,53m. “Por primera vez llegó feliz a este momento”, dijo a los periodistas en la zona mixta Vivas, feliz visiblemente, todavía disfrutando del punto de activación adrenalínica que le permitió la exhibición. “Antes no era cuestión tanto de que se me encogiera el brazo, sino que eran las piernas; en la peana de tiro las piernas me temblaban, y así se lo advertí a Tobalina”. De medallas, un objetivo vespertino a su alcance, no quiso, sin embargo, hablar Vivas. “Las medallas son cosa de gente de 21 metros”, dijo, olvidando de repente que él ya forma parte de ese club. “Ganará Storl con facilidad y Majewski también está muy bien. Luego hay otros dos o tres. Yo creo que acabaré quinto o sexto porque he logrado una gran activación por la mañana para conseguir mi gran objetivo, que era pasar a la final por marca y a la primera. Y lo he conseguido y lo voy a disfrutar”.

El tercer español en peso, Yioser Toledo, cubano nacionalizado, quedó 15º con un buen lanzamiento de 19,59 metros, una marca que otros años le habría valido, lo que es señal del gran nivel del campeonato zuriqués.

Todo esto lo dijo Vivas después, después de haber disfrutado de una medalla cuya trascendencia para el atletismo español es quizás tan grande como para la propia persona, enorme, más de dos metros, casi 140 kilos, del lanzador malagueño que ha logrado incluso algo que no logró nunca Manolo Martínez, el padre del peso español, una presencia también feliz bajo una gorra gris que aplaudía sin parar en la grada los lanzamientos casi matemáticos de Vivas, que ha alcanzado tal nivel de competencia y excelencia que ni lanzando mal lanza menos de 20 metros. Manolo Martínez tiene un bronce olímpico, el de Atenas 2004, pero la plata de Vivas es la primera medalla del lanzamiento masculino español al aire libre en un campeonato europeo. Las chicas, en esto también, lo lograron antes, el bronce de Mercedes Chilla, lanzadora de jabalina también andaluza, de Jerez, en Gotemburgo 2006.

Se sentó al final Vivas, pero antes, entre lanzamiento y lanzamiento, como para preparar una explosión más intensa, más precisa de sus músculos tras la larga extensión de su cuerpo para convertir la bola, los 7,260 kilos de acero, en una bala de cañón, Vivas se paseaba ausente, en su mundo, con una capacidad extraordinaria para aislarse. "Es mejor quitarse del medio en esos momentos", dijo antes de inaugurar el magnífico y original podio verde y rosa de Zúrich. "Olvidarse de todo. Estar solo pendiente de las indicaciones del entrenador". Es un lanzador peripatético, dirían los socráticos, pero él prefiere llamarse un lanzador feliz. Quien pensara que no sabía competir, quizás, seguro, cambiaría de opinión observando cómo respondió en la segunda ronda a los desafíos del croata Zunic, del serbio Kolasinac, del checo Marcel. Con su primer intento, 20,07m, Vivas había terminado tercero la ronda, en el orden natural del lanzamiento actual. Primero Storl ya (21,41m), segundo Majewski (20,56m). Sin embargo, al comienzo de la segunda ronda, quienes lanzaron antes que él le dejaron sexto. Necesita dar un golpe de autoridad, un lanzamiento que marcara una frontera. Y lo hizo. "Concéntrate en cada lanzamiento como si fuera el último", le recomendó su entrenador. Y eso hizo. Lanzó 20,86m. Se colocó segundo. Y de allí nadie le pudo mover ya, ni siquiera Majewski, quien siempre se quedó corto.

Mientras Vivas, de tan mesuradas formas pese a su grandor físico, seguía en su nube, Tomás Fernández reflexionaba. "Ha sido un verano extraordinario", dice. "Primero, la gran marca, los 21,07m. Después la medalla". Y, mesurado, se negaba a creer lo que profetizó Manolo Martínez. "Borja me quitará el récord de España (21,47m)", dijo el leonés. "Si alguien puede, es él. Y su carrera será larga, muy larga, por su estilo económico, por la longitud de su extensión". Del récord no quiere oír hablar Fernández. "Es casi medio metro lo que nos falta y la gente puede pensar que eso es fácil, pero será muy complicado", dijo. "En lo de la longevidad sí que estoy de acuerdo, porque le he mimado, le he cuidado mucho. Habrá Borja Vivas para rato. Ahora, a los 30, acaba de alcanzar su primera madurez atlética. Le queda mucho".

El otro español en la final, Carlos Tobalina, estuvo a punto de pasar a la mejora como finalista. Marchaba octavo con un lanzamiento de 20,04m hasta que un ruso que hasta entonces estaba desaparecido, en su tercer y último intento, le dejó noveno.

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