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El sueño de verano de McIlroy

El norirlandés, con cuatro grandes tras ganar el PGA, domina el golf mundial con 25 años

McIlroy celebra su victoria en el PGA. Ampliar foto
McIlroy celebra su victoria en el PGA. AP

“Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado un verano así”. Las palabras de Rory McIlroy tras sellar su victoria en el PGA el domingo, el cuarto grande de su carrera, resumen perfectamente el acelerón que ha experimentado su carrera.

El norirlandés, número uno del mundo tras su victoria en el Bridgestone Invitational, le ha quitado el protagonismo a los que hasta ahora dominaban el golf mundial. Phil Mickelson (44 años), Tiger Woods (38), Ernie Els (44) sucumben a la juventud de un golfista llamado a liderar una era, primer europeo en la historia con tres grandes distintos (Abierto de Estados Unidos 2011, dos PGA, en 2012 y 2014, y el Open Británico, también este año). Ahora solo los norteamericanos Rick Fowler (que ha terminado los cuatro grandes de 2014 entre los cinco primeros) y Jason Day pueden aspirar a estar a su altura.

“Ganar el cuarto grande aquí, estar a uno de Phil Mickelson, uno detrás de Seve, e igualar a Ernie y a Floyd; nunca pensé que llegaría tan lejos a los 25 años”, reconoció el golfista, ahora en lo más alto y que ha tenido que reponerse a los altibajos de su carrera. Con 21 años, por ejemplo, lideró el Masters de Augusta durante 63 hoyos y se desplomó en la clasificación en la última vuelta y el año pasado fue incapaz de lograr un solo grande tras dos cursos consecutivos de éxitos.

Porque si ha demostrado algo es saber darle la vuelta a esos momentos complicados, sacar a relucir su calma cuando a los demás les tiemblan los palos. Como el domingo, cuando competía con prisas para evitar que cayera la noche y que el torneo se alargase hasta el lunes, incluso cuando empezó tan mal la jornada, con dos bogeys en los seis primeros hoyos y con Mickelson, Stenson y Fowler adelantándole en un liderazgo que llevaba en solitario, acabó brillando en Valhalla. Llegó el hoyo 10 e hizo un eagle tras un extraordinario golpe de 275 metros con una madera tres. Una ejecución afortunada, como él mismo reconoció: “Yo lo que quería era dejarla cinco metros más a la derecha y 15 metros más lejos. Pero salió así”. Y así alcanzó a los líderes, sin fallar un golpe, mientras estos se desplomaban. Stenson terminó a dos golpes de McIlroy y los estadounidenses Fowler y Mickelson a uno. “Esto es algo que voy a tener que asimilar. Era feliz habiendo sido campeón de dos grandes y de repente soy campeón de cuatro”. Así ha sido el sueño de verano de McIlroy, al que solo le queda el Masters de Augusta para conseguir el Grand Slam.

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