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Santander

Mercedes apaga el fuego con gasolina

Si hay algo que Hamilton no necesita es una coartada para otorgarle un favoritismo a su compañero Rosberg

Lewis Hamilton es rociado con champán en el podio de Hungría. Ampliar foto
Lewis Hamilton es rociado con champán en el podio de Hungría. AP

Antes de llegar a Hungría nos enteramos del accidente de bicicleta que había sufrido esta misma semana parte del equipo Mercedes con su director, Toto Wolff, a la cabeza. Fue durante una de esas jornadas que las empresas organizan para fomentar el sentimiento de pertenencia de sus miembros, para que estrechen lazos entre ellos y, en definitiva, para que todo eso se vea reflejado en un aumento de rendimiento individual y colectivo. Es aquello conocido como team building, un término muy apropiado en este caso porque Wolff y los demás integrantes de la excursión terminaron en una montonera que dejó como resultado un parte de lesiones de lo más extenso. Al margen del jefe, que sufre varias fracturas en el brazo, uno de los peor parados fue Jock Clear, ingeniero de Lewis Hamilton. Si quiero destacar que Clear formara parte de la salida en bici es para aquellos que pueden llegar a pensar que Mercedes perjudica a Hamilton a propósito, aunque al mismo tiempo también creo que esta vez no manejaron la carrera de la mejor manera.

En Mercedes están muy tocados por las desgracias que se han acumulado en el monoplaza de Hamilton

Estoy convencido de que los miembros de Mercedes están muy tocados por la cantidad de desgracias que se han acumulado últimamente en el monoplaza de Hamilton. En Alemania, el sábado de la semana pasada, uno de los discos de freno de su monoplaza reventó durante la cronometrada y le obligó a arrancar el 20º al día siguiente. Siete días más tarde, ya en Hungría, su prototipo comenzó a arder por culpa de una fuga de gasolina, según informó la escudería, y también quedó perdido en las catacumbas de la parrilla. Cuando eso ocurre y la calamidad se centra solo en una parte del taller, el mal rollo se apodera de todo el garaje porque da pie a los malpensados. En este caso, la situación todavía es más delicada porque Rosberg es alemán, lo mismo que Mercedes, y eso siempre despierta suspicacias cuando el compañero, o sea el principal rival, no lo es. Este caso me recuerda a lo vivido los últimos con la anterior pareja de Red Bull, un Vettel en estado de gracia y un Webber al que parecían haber echado un mal de ojo. Seré de los pocos que piensa así, pero será muy difícil convencerme de que Red Bull le hacía jugarretas al australiano.

Para Hamilton, igual que en su día le ocurrió a Webber, tiene que ser horrible ver cómo tu coche es el más rápido pero no deja de comprometerte. Precisamente por eso, lo que no puedes hacer como equipo es darle argumentos para que piense mal, y eso es exactamente lo que hicieron ayer en Mercedes, seguro que involuntariamente, cuando le pidieron que se dejara adelantar por Nico. Fue como intentar apagar el fuego con gasolina. Aunque pueda entender que en ese momento los ingenieros no pensasen que los dos iban a jugarse el podio en las últimas vueltas, si hay algo que Hamilton no necesita ahora mismo es que le sirvan en bandeja una coartada que le permita denunciar veladamente un supuesto favoritismo de su escudería hacia Rosberg.

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