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Tour de Francia

El entrecó de los Pirineos

Purito planea dar el golpe de gracia al reinado de la montaña mañana y sueña con una etapa

Purito, en acción el pasado viernes, con el maillot de la montaña. Ampliar foto
Purito, en acción el pasado viernes, con el maillot de la montaña. EFE

A Bahamontes le dijo un día Coppi que se dejara de perder el tiempo y las fuerzas para ganar grandes premios de la montaña y se concentrara en ganar un Tour, que tenía condiciones para ello. Federico le hizo caso a Fausto, y cinco años después del primero de sus seis reinados de la montaña, se convirtió en El Gran Águila de Toledo, ganó el Tour (y de paso, la montaña). Esta historia es vieja y seguramente no le interesa mucho a Purito, quien corta con cuchillo afilado un faux-filet bien saignant y come con su familia el día de descanso (las patatas fritas, tan francesas, se las disputan su hijos: él logra no pinchar ni una). En este Tour al que llegó tocado de las costillas y no en muy buena forma, Purito recorre un camino inverso al de Bahamontes y al de Julio Jiménez, tres veces rey de la montaña antes de terminar segundo un Tour: después de demostrar, como hizo en 2013, que podía disputar la general y llegar al podio, las circunstancias le obligan a buscar un objetivo vistoso y a su alcance.

Demostró en 2013 que podía llegar al podio. Hoy las circunstancias le obligan a buscar un objetivo vistoso y a su alcance

Por eso Purito perdió tiempo en el llano, para no ser un peligro y tener libertad de infiltrarse en las largas escapadas los días de montaña. Como Loroño antes que Bahamontes y como después Aurelio González, Pedro Torres o como, hace 40 años ya, Txomin Perurena (el último español que subió al podio con los lunares rojos fue Samuel Sánchez, quien los consiguió al mismo tiempo que se mantenía alto en la general en la que terminó sexto en 2011).

"Aunque esto no es algo que me avergüence, no es ningún deshonor luchar por la montaña, tampoco olvido que quiero ganar una etapa", dice entre cuchillada y cuchillada al entrecó. "Vale que Kristoff, mi compañero en el Katusha, ha ganado dos etapas y que eso me quita un poco de presión, pero una tercera para el equipo sería genial. Todo puede pasar".

our de Francia 2014No es ningún deshonor luchar por la montaña"

Joaquim Rodríguez. Ciclista

Purito tiene un plan y lo desbroza despedazando el filete que come, empanado cada trozo en la propia sangre que suelta, como si cada pedazo fuera un puerto. "El martes no vale la pena meterse porque la etapa es larguísima y requerirá mucho esfuerzo para pocos puntos, y estoy seguro de que gente como los Ag2r y Valverde acelerarán al final de Bales [el único hors catégorie tras dos cuartas, un segunda y un tercera] para intentar cortar a Pinot en el descenso hacia Bagnères", dice, y traga. "En cambio, la del miércoles, cortita, de apenas 125 kilómetros, y con tres primeras y un especial, la meta de Pla d'Adet, que puntúa doble, será el día clave. Luego, ganar la etapa dependerá de las fuerzas en el último puerto. Ya lo intenté en los Alpes, donde gané en el Izoard, pero al final Majka es el único que llegó hasta el final".

Siempre que a Nibali no le dé por intentar ganar en los dos finales en alto que quedan, que puntúan doble, con lo que se llevaría el maillot de lunares, será el ciclista polaco del Tinkoff, con el que está empatado a puntos, el gran rival en la pelea. "Seguro que se meterá también en las fugas", dice Purito con el último trozo de carne y un traguito de vino. "Pero yo creo que soy más rápido que él en los esprines en los que nos jugaremos los puntos".

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