Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Zaragoza se juega la vida

El club corre el riesgo de liquidación si no paga en nueve días 8,1 millones a Hacienda

César Alierta y un grupo inversor mexicano son las dos únicas vías para salvar a la entidad

Pancarta en contra de Agapito Iglesias en La Romareda esta temporada Ampliar foto
Pancarta en contra de Agapito Iglesias en La Romareda esta temporada cordon press

El Real Zaragoza agoniza. En busca de un comprador, acosado por las deudas y con un últimatum de Hacienda que puede provocar su disolución, el club vivió ayer un día frenético. A media tarde se conocía la iniciativa de un grupo de empresarios aragoneses liderados por el presidente de Telefónica, César Alierta, y la familia Yarza, propietaria del Heraldo de Aragón, que están dispuestos a poner los 8,1 millones que necesita urgentemente el club para salvarse. Horas después, el Zaragoza emitía un comunicado anunciando el acuerdo con otros inversores para que se hagan cargo de la entidad: “Queremos informar a toda la afición zaragocista que en el día de hoy se ha llegado a un compromiso con el grupo inversor mexicano, que se compromete en las próximas horas a hacer frente al pago del corriente de la deuda que este club mantiene con la Agencia Tributaria”.

El día había empezado con la visita de dos de los seis empresarios que compraron el club el mes pasado visitando la ciudad deportiva para reunirse con los jugadores del primer equipo a petición del técnico Víctor Muñoz. “Se trataba de poner en conocimiento de todos los jugadores y de la dirección deportiva la situación en la que estamos en cuanto a la Agencia Tributaria. Se ha hecho con absoluta frialdad, lo mismo que hicimos con los empleados de las oficinas del club el lunes”, cuentan desde la cúpula de la entidad. Y la situación es dramática.

Al Zaragoza, un histórico del fútbol español que ahora milita en Segunda División, sólo le restan ocho días para poner solución a la mayor crisis de su historia, a un batacazo que puede ser definitivo y acabar en la liquidación de la entidad. El 25 de julio el club debe abonar —de acuerdo con la normativa de la Liga de Fútbol Profesional y debido a que todos los jugadores de la plantilla denunciaron al club por impagos— unos 8,1 millones de euros para saldar parte de la deuda contraída con la Agencia Tributaria, la Liga de Fútbol Profesional, Seguridad Social, proveedores, otros clubes y también con los jugadores.

En caso de que el Zaragoza no cumpla con este pago, la LFP le abocará al descenso administrativo. La Federación Española sería la encargada de reubicarlo —en Segunda B—, por lo que el Mirandés recuperaría su plaza en la Liga Adelante. Ocurre que la deuda neta del club asciende a 110 millones, lo que hace casi imposible su supervivencia. Sólo quedaría la opción de que otro club de la región hiciese efectiva la compra de la plaza federativa en Segunda B —el precio, según la última circular de la RFEF es de 200.000 euros— para una refundación del club, con la certeza, además, de que ya no contaría con todos sus activos, que entrarían a subasta.

Una de las posibles soluciones para que esto no suceda es la Fundación Zaragoza 2032, que hoy se presenta en la ciudad. En ella participan varios empresarios de la región, liderados por César Alierta, un aragonés que presume de serlo, seguidor del club maño y cuyo padre, Cesáreo Alierta fue presidente del Zaragoza e impulsor de la construcción de La Romareda en los años 50, además del alcalde de la ciudad entre 1966 a 1970. Telefónica patrocinó al club en 2010.

La inversión inicial de esta fundación estará entre los nueve y los 10 millones de euros. Junto a Alierta, que pondría entre cuatro y cinco millones de su bolsillo, entraría también la familia Yarza, que aportaría otros dos millones. El resto correría a cargo de otros empresarios aragoneses.

El principio del fin

J. Q. / Barcelona

La crisis del Zaragoza, por más que ya arrastrara una deuda de 70 millones de euros en la época de Alfonso Solans hijo de presidente, se fraguó con la gestión de Agapito Iglesias, presidente del club hasta hace un mes, cuando vendió su paquete accionarial a ocho (reducidos a seis después) empresarios de Aragón. El principio del caos fue en la temporada 2007-08, cuando el Zaragoza desembolsó una cantidad ingente de dinero —39 millones en dos años— para reforzar a un equipo que aspiraba a “jugar la Champions”, según Iglesias. Ese curso el equipo acabó en zona UEFA, clasificado a última hora. La tormenta se desató se desató al siguiente año, toda vez que el equipo, con jugadores de renombre, como D’Alessandro, Diego Milito, Ayala, Aimar, Ewerthon, Sergio García y Zapater, no supo competir en la zona baja de la tabla y certificó su descenso a Segunda División.

El equipo, con unos sueldos desorbitados (establecidos en una horquilla de 1,8 a 2,3 millones y que afectaban a siete jugadores) que significaban el mayor estipendio histórico en Segunda, acumuló deudas para llegar, seis años después, a la situación en la que se juega su supervivencia, con el serio aviso de la liquidación del club.

En Zaragoza se teme lo peor, sobre todo a tenor de los acontecimientos que se suceden en un club enfangado.

Esta inversión está supeditada a negociar una quita con la Seguridad Social y Hacienda y a que se descarte la oferta de los mexicanos.

“A nosotros no se nos ha dirigido nadie, ni siquiera el señor Alierta”, explican dos fuentes distintas de los propietarios actuales del Zaragoza, que quieren asociarse con el grupo mexicano. Tampoco está claro, en cualquier caso, que se le dé el visto bueno desde el club a tal operación. Básicamente, porque el Zaragoza es un verdadero guirigay.

Resulta que los actuales propietarios incumplieron el pasado 30 de junio las exigencias contractuales, al no depositar en las arcas del club 8.152.000 euros, la deuda a pagar a la Agencia Tributaria el 25 de julio. Y en el contrato de compraventa de las acciones del club —Agapito Iglesias, el antiguo propietario y expresidente del club, tenía la intención de vender el 90,63% de las acciones, pero dos de sus socios se retiraron de la operación y al final se quedó en el 76,63% de la propiedad— existía una cláusula por la que si los compradores actuales no ejecutan sus obligaciones, las acciones las recuperaba Agapito, que aún mantiene el 14%. “Pero este no denunció porque sabía de las negociaciones que existen con un grupo de mexicanos de lo más solvente”, cuentan desde la entidad maña. Algo que choca con las negociaciones que mantienen con la Agencia Tributaria.

Aunque la nueva directiva del Zaragoza se ha reunido en seis ocasiones con Hacienda para tratar de trazar un plan de viabilidad de pagos, no se ha alcanzado un acuerdo. “Llevan más de un mes pidiéndonos más garantías, más documentación... Y hemos llegado a un punto en que consideramos que la oferta es más que sensata, por lo que se ha pedido un aplazamiento en la línea de lo que alcanzan otros clubes [como la Real Sociedad, que tiene un plan a 80 años, el Deportivo, a 40 y Osasuna, entre otros]. Pero el lunes pasado nos lo negaron”.

Las razones son varias. Por un lado, el problema reside en el histórico incumplimiento del Zaragoza con la Agencia Tributaria, toda vez que acumula seis violaciones contractuales con los antiguos propietarios —desde Alfonso Solans hijo a Agapito Iglesias—, además de que la deuda total con Hacienda es de unos 30 millones de euros (por los cuatro que acumula con la propia LFP). De estos, 24 millones son de la época de Solans que crecieron hasta 40 bajo el mandato de Iglesias, que luego se han visto reducidos en 10 millones.

“Nos falta credibilidad”, reconocen desde el club. Esta deuda, de todas formas, se compone del corriente del año, que es en conceptos de IVA e IRPF, que son de tres millones; además de un importe histórico aplazado de unos siete millones (que se debe pagar el 7 de septiembre), y el resto, a abonar en los próximos años. Pero parece, según el comunicado oficial del Zaragoza, que el grupo mexicano ha mostrado su intención de pagar esta deuda de una tacada.

El otro motivo por el que la LFP, la Agencia Tributaria y el Consejo Superior de Deportes, que supervisa las finanzas de los clubes, tuercen el morro es por los compañeros de viaje mexicanos que han buscado los propietarios del Zaragoza. En la operación entrarían 11 empresarios mexicanos, entre los se incluyen miembros de la familia Lobato Blanco. Este apellido ha dado pie a todo tipo de conjeturas, sobre todo porque presuntamente hay unos Lobato Blanco de Colombia relacionados con el narcotráfico.

“Esa familia no tiene nada que ver con el grupo mexicano que está intentando salvar al Zaragoza”, expresa una voz autorizada de este grupo de inversores, que pide conservar el anonimato. “Si fuera así, tanto el presidente de la LFP como la Agencia Tributaria hubiesen pedido informes a la DEA o a la Interpol sobre este grupo empresarial que se dedica a la telefonía móvil”. Y otra fuente añade: “Sí que hay un Manuel Lobato dentro del grupo de compradores. Pero no tiene nada que ver con esa familia”. Curiosamente, también hay un Luis Manuel en la familia Lobato Blanco de Colombia.

Sea como fuere, si el Zaragoza, subsanar de forma inmediata la deuda inicial de 8,1 millones, en septiembre debe atender otro pago de 18 millones con la Agencia Tributaria y, además, empezar a cumplir con el calendario de pagos a sus acreedores que se acordó tras declararse el club en concurso de acreedores en 2011.

El club está citado con los inspectores de la Agencia Tributaria el 25 de julio a las 12.30, momento en el que se acaba el plazo para pagar. “Es una broma”, lamentan los propietarios; “tenemos miedo de que el club desaparezca”. Pero que estos empresarios necesiten de un inversor, no esconde que compraron las acciones a Iglesias para realmente venderlas, para actuar de intermediarios. “Entendemos todas las críticas”, responden; “pero la realidad es que estamos aquí para tratar de desbloquear la situación”. Queda por ver quién y de qué manera.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información