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Los penaltis son una ciencia

El catedrático español Natxo Palacios-Huerta, que ha trabajado para el Chelsea y para Holanda, ha obtenido conclusiones matemáticas del estudio de 11.000 lanzamientos

Krul detiene un penalti a Costa Rica. Ampliar foto
Krul detiene un penalti a Costa Rica. AP

Mauricio Pellegrino, aquel central argentino al que llamaban El Flaco, lo había preparado todo para la final de la Liga de Campeones de 2001 con el Valencia ante el Bayern de Múnich. Todo menos una cosa: los penaltis. Nunca imaginó que le tocaría jugarse el título desde los 11 metros ante Oliver Kahn. Pero le tocó tirar… y falló. Como fallaron precisamente otros dos zurdos valencianistas, Zahovic y Carboni, y la final acabó en las lágrimas inconsolables de Cañizares.

Los penaltis deciden tanto títulos como clasificaciones para la siguiente ronda de un Mundial, como ha ocurrido en Brasil en tres ocasiones (La Canarinha ganó a Chile y Costa Rica a Grecia en octavos; y Holanda a los ticos en cuartos), de modo que hoy es una de las situaciones más susceptibles de cálculo en el fútbol, más en una época en que todo se tabula y se desgrana en porcentajes en cualquier deporte. Pellegrino podría leer hoy el trabajo de Natxo Palacios-Huerta, catedrático de Economía en la prestigiosa London School of Economics, número uno de su promoción, autor del libro Beautiful Game Theory: how soccer can help economics (La maravillosa teoría del juego: cómo el fútbol puede ayudar a la economía) y protagonista de El penalti de Nash, un reportaje de Informe Robinson. Este economista, nacido en Barakaldo y seguidor del Athletic, basa su trabajo en las leyes de John Nash, el matemático estadounidense nobel de Economía en 1994 y cuya vida inspiró la película Una mente maravillosa. Nash estudió cómo se comportan las personas en situaciones de estrategia, y Palacios-Huerta ha aplicado sus enseñanzas al momento más dramático del fútbol: los penaltis.

En su base de datos hay 11.000 lanzamientos, más de 1.000 tandas. Y de su radiografía ha extraído algunas conclusiones que responden “al equilibrio de Nash”: el 60% de las tandas las gana el equipo que lanza primero; en el 60% de ocasiones un lanzador diestro tirará a la zona que corresponde a la mano derecha del portero (y el zurdo a la izquierda); y en la mayoría de ocasiones estos tienden a lanzarse a su lado natural.

“¿Cómo no preparar los penaltis, si el 80% acaba en gol?”, se pregunta Palacios-Huerta. “El fútbol lo veo cada vez más como científico que como aficionado. Lo que de crío pensaba que era azar no siempre lo es. Las leyes funcionan. El deporte ofrece datos muy limpios para evaluar las teorías de Nash. Hay partidos en que solo veo penaltis. Yo veo el fútbol así, en 60-40”.

El economista asegura que el 60% de las tandas las gana el equipo que lanza primero

Por ejemplo en la tanda de penaltis entre Holanda y Costa Rica. Cuando la moneda sonrió al costarricense Bryan Ruiz, este eligió tirar primero. “Tenían un 60% de probabilidades, pero no es un 100-0. Hay jugadores y porteros más predecibles que otros. Aunque no lo sepan, obedecen a las leyes de Nash. Los jugadores son más predecibles al principio de sus carreras. Luego van convirtiéndose en impredecibles, y pueden acabar tirando a lo Panenka. Es sensacional”.

En mayo de 2008, Avram Grant, entrenador del Chelsea, tenía un informe del catedrático español sobre cómo lanzaba los penaltis el Manchester United. Así acabó la final de la Champions. Falló Cristiano, y si Terry hubiera anotado habría ganado el Chelsea, “y Nash”… pero se resbaló, falló Anelka y Grant fue despedido días después. En el Mundial de 2010, le contrató Holanda, que tenía lista la información sobre cómo lanzaba España. El economista había desgranado cada penalti lanzado a Casillas en su carrera, cada pena máxima ejecutada por Villa, sabía que Torres suele lanzar a la derecha… Holanda aguardaba ese desenlace, pero Iniesta tenía otros planes.

El lanzador diestro suele lanzar a la zona que ocupa la derecha del portero

En este Mundial no trabaja para ninguna selección. Ahora puede ver el fútbol con ojos de analista, y poner en práctica sus teorías. “Los jugadores que han tirado un penalti de una manera no tienden a repetir el mismo penalti si es en el mismo partido o en poco tiempo. Costa Rica había tirado contra Grecia. Ninguno repitió por el mismo sitio contra Holanda”, argumenta.

Las matemáticas juegan, como el talento, o la presión de patear en casa. En los penaltis perdió el Roma la final de la Copa de Europa de 1984 como local ante el Liverpool, y fue eliminada Holanda en su Eurocopa de 2000 ante Italia en semifinales. ¿Brasil jugándose el Mundial en Maracaná desde la cal? “Estaría muy bien”, dice el español, “lo vería con toda tranquilidad”.

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