Neuer recupera la figura del líbero

El portero de Alemania sale del área hasta en cinco ocasiones para cortar el contragolpe del equipo argelino y logra el 75% de acierto en sus 32 pases, 17 de ellos en largo

Neuer despeja el balón ante Feghouli.
Neuer despeja el balón ante Feghouli.LEONHARD FOEGER (REUTERS)

Cuando Pep Guardiola llegó a Múnich, uno de sus principales problemas fue hacer entender a los jugadores que el balón no siempre debe ser jugado en vertical, que se debía remover para encontrar el hueco definitivo. Del mismo modo, también le costó que el estadio no rumoreara a modo de reproche a cada ocasión que un central le entregaba el esférico al portero para reorganizar el ataque. Pero, escudado en los resultados, lo logró. Así, pasados unos meses, ya nadie se extrañaba de los movimientos de Manuel Neuer (Gelsenkirchen; 28 años), capaz de salirse de la portería y colocarse en un lateral para dar una línea de pase a un defensor.

“Mi trabajo es apoyar a la defensa y asegurarme de que cada jugador esté en la posición correcta, tengo que guiarles y no puedo permitirme hacerlo mal, ya que los errores se pagan muy caros y soy el último punto de la defensa de mi equipo”, explicó hace unas semanas. Lección aprendida, como bien demostró ante Argelia, donde actuó más de Baresi [líbero legendario del Milan de Sacchi] que de arquero, mucho más protagonista con los pies que con las manoplas, hasta el punto de que dio 32 pases (17 en largo) con un 75% de acierto, tres regates y casi una asistencia de gol a Schürrle, que se enredó en la carrera para perder el balón antes de la definición.

“No puedo hacerlo mal porque soy el último punto de la defensa de mi equipo”, dice el portero alemán

Adelantada la defensa de Alemania en consonancia con la presión en la zona alta del equipo, el hueco a las espaldas de los zagueros era terrible, sobre todo porque los centrales Boateng y Mertesacker carecen de velocidad para el repliegue o la corrección. Rampa hacia el gol que trató de exprimir Argelia, sobre todo con los pases largos de Halliche, también de Lacen y Feghouli. Pero cuando el público, enfervorizado, se levantaba de su asiento (bien porque los argelinos apoyaban la galopada de Slimani o Soudani; bien porque los alemanes se temían lo peor) para dar el último aliento al suyo, aparecía Neuer. Una, dos, tres, cuatro y hasta cinco veces salió del patio de su casa —cuatro por abajo y una por arriba, con la cabeza— el portero germano, siempre con el esprint por bandera y el rechazo por exigencia. Así, con fiereza pero nobleza, con 10 balones recuperados en el partido por solo tres paradas, el guardameta logró mantener a cero su portería hasta los minutos finales, cuando el duelo ya estaba resuelto gracias a los goles de Schürrle y Özil.

Queda por ver, sin embargo, si la estrategia funciona de igual modo ante Francia, rival en los cuartos de final; los bleus tienen mejor pie para el pase (Cabaye, Valbuena y Pogba) y atacan por los flancos con su 4-3-3, balones complicados para la salida del portero, que ya no será vertical sino diagonal. Por lo que Neuer, gallardo y en consonancia con las exigencias de Löw en Alemania (como las de Guardiola con el Bayern), ya afila los tacos.

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