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Los prodigios de la mente

Dame jugadores con cabeza limpia y fuerte y tendré un camino recorrido. La psicología manda mucho más que las piernas

Los jugadores brasileños, en la tanda de penaltis ante Chile Ampliar foto
Los jugadores brasileños, en la tanda de penaltis ante Chile Getty Images

MENTE FUERTE

En la preparación para afrontar una competición corta, los equipos casi siempre dejan en un segundo plano la parte mental. La táctica o el físico es a lo que nos agarramos para potenciar nuestros pronósticos. La competición va avanzando y aquellos que soportan mejor las disyuntivas que se van produciendo y que han respetado el valeroso poder en este campo, suelen salir vencedores. Dame jugadores con cabeza limpia y fuerte —dentro de unos mínimos lógicos de capacidad— y tendré un camino recorrido. No sé quién dijo la frase, pero me la apropio.

La presión, los miedos, las dudas o la confianza son estados mentales por los que cualquier jugador va pasando, no sólo durante un torneo sino también durante 90 minutos. Brasil comenzó seguro hasta que Chile se quitó la capa. Entonces esos mismos jugadores comenzaron a temer qué habría detrás de la derrota. Les empequeñeció el peso emocional. Scolari incluido. En el empate, Brasil era puro pesimismo y Chile optimismo e ilusión. Ante Holanda, México no utilizó el comodín del ganador, hasta que tomó ventaja con el gol de Giovani. Pero quisieron proteger tanto lo que se habían ganado que, cuando pensaron en cuidar el marcador y en lo que dejarían escapar, acabaron perdiendo. España no se fue de manera oficial hasta ganar a Australia; nuestros temores nos echaron a la cuneta mucho antes, desde que Van Persie nos empató justo antes del descaso. Y es que temíamos perder y ese temor nos condicionó. La mente manda mucho más que las piernas.

JAMES FALCAO 007

James Rodríguez, marca ante Uruguay ampliar foto
James Rodríguez, marca ante Uruguay Getty Images

La maltrecha rodilla premundialista de Falcao sumió a todo Colombia en la depresión. Nada sería igual por no encontrar consuelo a su ausencia. James Rodríguez y unos cuantos secuaces reinventaron sin embargo la alegría cafetera. El país está en la calle en estado de carnaval. Pero no sólo del tal James vive Colombia en el Mundial. Es un grupo hecho y derecho, con hombres de gran valor como colectivo. Resulta llamativa la aparición estelar de un desconocido usurpando a los VIPS la alfombra roja. Ese meritorio se llama James Rodríguez, con nombre de superagente especial y hechos de superhéroe. Descubierto por la mina aventurera del Oporto en su scouting allende los mares, el suyo fue un traspaso millonario al Mónaco, hasta explotar en el Mundial —otro más que se suma a una lista histórica de jugadores que compra, moldea y traspasa el club portugués, como Jackson Martínez—.

James huele a mediapunta de los de antes, con un punto de partida lateral que permite a Pékerman combinar a delanteros y posiciones. Lo llamativo son sus cinco goles, marcados en todos los partidos, pero la realidad es que su madurez no tiene que ver con su edad. Joven y dispuesto, pero siempre apuesto. Falcao puede rehabilitarse en paz. Quién lo iba a decir hace dos semanas.

SAMPAOLI

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Sampaoli EFE

Un entrenador a este nivel es, entre otras funciones, un gran director de Recursos Humanos. Si consigue con esa gestión que sus jugadores sean más y mejores en su puesto para el beneficio colectivo estamos hablando de un técnico de categoría. Sampaoli se mueve en Chile con destreza, como antes lo hizo en ese rango del fútbol donde los detalles a cuidar son tan definitivos como las estrellas resolutivas. Su Messi es el equipo con mayúsculas. Formado en los arrabales de este espectáculo, nunca tuvo algo mejor que llevarse a la pizarra que un buen grupo de jugadores comprometidos en la idea de su estratega. Alumno devoto de Bielsa, redecoró Chile con una idea más funcional, moderna y creíble. Sus movimientos tácticos, ligeros, escrupulosos y audaces pero siempre efectivos, han mostrado a un equipo con más chasis que motor. Cualquier internacional chileno actual, tiene menos recorrido en su club que en la selección. No hace falta levantar copas para saber que el trabajo está bien hecho. Otorgar premios a quien gana títulos con grandes jugadores no es original. Valoremos de manera justa a esta especie.

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