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Neymar para todo

El fútbol fantasioso del delantero refresca a Brasil, que se medirá a Chile en octavos

Neymar celebra su gol frente a Camerún. Ampliar foto
Neymar celebra su gol frente a Camerún. AFP

Por si había alguna duda de que Brasil hasta ahora es Neymar, el partido con Camerún las disipó todas. La selección anfitriona pasa como primera de grupo y se cruzará con Chile en los octavos, pero dejó en el aire coletazos de vulnerabilidad y problemas en el juego durante algunas fases ante una selección que solo se jugaba un regreso honroso a su país. La única certeza de Brasil es que Neymar está dispuesto y preparado para liderar el camino al título mundial con su fantasioso fútbol libertino y también con goles. Honró el nombre del estadio Mané Garrincha con ese repertorio de arabescos que ha trasladado de la calle al fútbol profesional. Como Garrincha, Neymar fue la alegría del pueblo, que coreó su nombre varias veces. La adoración masiva es un síntoma más de esa dependencia. Por momentos, dio la sensación de que la torcida anima a su jugador fetiche y no a una selección al completo.

Brasil está enganchada a su estrella, al jugador que más y mejor ejerce de eslabón con el pasado sobre el que construyó su mística desde la pelota. Neymar la burló suelto y estuvo concreto cuando tuvo que perforar la portería contraria. La falta de juego que padece a su alrededor le mueve de siete y de once. Así que en lo que va de Mundial se ha convertido en un diez para todo. Juega, dribla, engancha, lanza faltas y marca.

De salida, por primera vez se vio la versión local de la Copa Confederaciones. Reapareció la presión alta y Camerún fue sometida a una descarga de juego rápido y efervescente. Un par de balones largos sobre Hulk y Neymar fueron suficientes para comprobar que la selección africana tiene un juego defensivo deficiente. Rozaron el gol Fred y Luiz Gustavo, fruto de ese asedio madrugador que enfervorizó a la grada.

El primer gol, pasado el cuarto de hora, dejó entrever que Camerún iba a ser una selección reducida a la mitad. Atacaba con alegría y descaro, pero defendía sin ningún rigor ni en la marca ni en las distancias. Nyom hizo una mala entrega en el inicio de una jugada y entre Marcelo y Luiz Gustavo gestaron el robo y el contragolpe. El centro raso desde la izquierda del volante lo desvió Neymar con un giro de tobillo perfecto. Flanquéandole a una distancia que era un claro en el tapete imperdonable, los dos centrales cameruneses asistieron a la prodigiosa apertura del pie de Neymar para dirigir la pelota.

Fue con esa primera ventaja en el marcador cuando Brasil dejó entreabiertas esas dudas ahora que empiezan las eliminatorias. De repente, entre Nguemo, Choupo Moting, Aboubakar y Enoh empezaron a asaltar el área de Julio César. Llegaba casi siempre con paredes precedidas de cambios de ritmo en los que sobre todo Alves y Marcelo sufrieron. Avisó Matip con un cabezazo que se estrelló en el larguero antes de marcar a placer en una jugada en la que Alves volvió a ser retratado por Nyom. También sufrieron mucho Thiago Silva y David Luiz en cada balón aéreo cruzado o lanzado desde el córner. Esa falta de contundencia de la pareja de centrales chirrió porque hasta el momento ha sido uno de los pilares más sólidos.

La estrella del Barça honró con sus arabescos el nombre del estadio, Garrincha

En medio de ese desconcierto y de la inquietud que embargaba a Scolari en el banco, de nuevo apareció Neymar. De nuevo otro robo y otra contra, el escenario en el que mejor se maneja este Brasil. Neymar condujo de dentro hacia afuera y desde la medialuna chutó raso y al medio. La mala intuición de Itandje convirtió el remate en una especie de penalti. El meta camerunés se venció antes de tiempo a su izquierda.

El cuarto tanto de Neymar en lo que va de campeonato terminó por quebrar a Camerún, que apenas ya compitió. Fue devorada por otra salida en tromba de Brasil en el segundo tiempo. De nuevo liderada por el jugador del Barcelona, que siguió con el muestreo de sus virguerías. Fue muy significativo el cambio que hizo Scolari en el entretiempo. Sentó a Paulinho y dio entrada a Fernandinho. El volante del Manchester City le dio señales a su seleccionador de que ahora es un jugador más asentado. Paulinho está lento y torpe con el balón y tuvo varias pérdidas que terminaron por condenarle. Sin apenas resistencia, hasta Fred marcó. Lo hizo de cabeza, sin nadie que le marcara en el segundo palo. Camerún ya no corría hacia atrás y Scolari optó por preservar a Neymar y a Hulk, advertidos por tarjetas. Fernandinho cerró la cuenta ante un rival que en el segundo tiempo quedó anulado para medir el verdadero nivel del Brasil. La única certeza es que Neymar está para hacer de todo.

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