LIGA ADELANTE | FINAL ASCENSO A PRIMERA

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El Córdoba y Las Palmas empatan a cero y deciden jugárselo todo en Canarias

Abel, del Córdoba, protege el balón ante Castellano.
Abel, del Córdoba, protege el balón ante Castellano.Rafa Alcaide / EFE

Hay técnicos, como Mourinho, a los que no les importa empatar a cero en casa el primer partido de una eliminatoria. Para ellos es fundamental no encajar y aprovechar el valor doble de los goles conseguidos a domicilio. A esa teoría se abona este Córdoba que salió ovacionado por su público después del cero a cero obtenido ante Las Palmas en el duelo de ida de la final por el ascenso. Un resultado que le valió a los andaluces en la semifinal ante el Murcia y que, tras lo visto en El Arcángel, fue de lo más justo. Las Palmas sobrevivió al impetuoso arranque del Córdoba, que gozó de dos buenas ocasiones, y llegó al tramo final con opciones de hacer un gol que pudo ser decisivo.

Al Córdoba le faltaron las fuerzas y lo fía todo, ahora, a su fortaleza fuera de casa, demostrada con creces en este tramo final de la competición. Le vale con un empate a goles para volver a Primera 42 años después. Cuando tuvo aire, el conjunto andaluz se topó con Barbosa, excelente. Luego, Las Palmas tuvo el balón, pero no acertó en el remate. Al Córdoba, ahora, le espera un infierno en el estadio Gran Canaria el próximo domingo. El resultado, incierto y abierto, apenas da pistas acerca del desenlace definitivo de la eliminatoria.

CÓRDOBA, 0-LAS PALMAS, 0

Córdoba: Juan Carlos; Gunino, Iago Bouzón, Fran Cruz, Pinillos; Luso (López Garai, m. 38), Abel, Pedro, Uli Dávila, Juanlu (López Silva, m. 74); y Xisco (Arturo, m. 63). No utilizados: Saizar; Bernardo, Raúl Bravo y Campadabal.

Las Palmas: Barbosa; Ángel, Deivid, Aythami, Castillo; Javi Castellano, Apoño; Nauzet (Asdrúbal, m. 79), Vicente (Valerón, m. 63), Momo; Aranda (Chrisantus, m. 73). No utilizados: Lizoain; Tana, Hernán y David García.

Árbitro: Bikandi Garrido. Amonestó a Xisco y Fran Cruz.

El Arcángel. Lleno. 21.000 espectadores

El Córdoba se tomó la ida de la final con más pasión que de costumbre. Si ante el Murcia optó por una pose precavida, Albert Ferrer le dio ahora rienda suelta a sus muchachos. Salió el Córdoba al repleto Arcángel con una marcha más, desatado, superando en cada balón a un sorprendido conjunto canario. La mejor muestra del ímpetu andaluz se plasmó a los 20 segundos. Una gran combinación del centro del campo andaluz permitió a Juanlu lanzar al área un certero pase. El mexicano Uli Dávila se metió en el área y falló ante Barbosa. Dominaba el Córdoba, impetuoso, con ganas de sentenciar por la vía rápida la eliminatoria. A los siete minutos, un buen pase al área de Abel lo remató Luso al segundo palo con todo a favor.

El Córdoba no supo concretar ninguna de estas dos claras ocasiones y, como era lógico, tampoco pudo mantener el ritmo de la presión con la que atosigó a Las Palmas. El equipo de Josico logró respirar a partir de los 20 minutos, cuando se serenó, un sentimiento que corrió paralelo al control del juego que comenzaron a ejercer Apoño y Javi Castellano. El malagueño, por ejemplo, habilitó a Nauzet dentro del área. El disparo del extremo lo sacó con apuros Juan Carlos en la mejor ocasión de los canarios. Curioso el caso del meta cordobés. Suplente de Saizar, se hizo con la titularidad después de una lesión de su compañero y ha mostrado un nivel excepcional.

Con el partido más pausado, los dos equipos sintieron la necesidad de relajarse. Ni el Córdoba fue el ciclón del inicio ni Las Palmas sacó demasiado provecho a su experiencia y buen trato de balón. Barbosa la detuvo un buen balón a Xisco antes de que una tregua que parecía pactada se adueñara del encuentro.

Un pase en largo de Abel sobre Xisco alteró el ánimo del juego. El delantero del Córdoba se giró ante Deivid con maestría. El goleador se volvió a encontrar con Barbosa, que no se venció y le hizo un paradón. Fue la última acción en el encuentro de Xisco, que fue sustituido por Arturo.

Llegó mejor Las Palmas al tramo final, más entero, con más espacios para crear peligro. Valerón aportó pausa ante tanta tensión y el equipo canario rozó el gol ante la falta de fuerzas del Córdoba. Sin acierto, todo se dilucidará en Canarias.

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