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Empatar a cero tiene premio

A pesar de su ofensiva, el Barcelona no sabe ganar en el campo del Elche, aunque logra de carambola el derecho a un juicio sumarísimo en su estadio frente al Atlético

Messi remata de cabeza ante el Elche. Ampliar foto
Messi remata de cabeza ante el Elche. AP

Vive el Barça de la gracia ajena, y quién sabe si de Dios, el miércoles del favor del Madrid y ayer de la generosidad del Atlético, que no supo cantar el alirón ante el Málaga. Los azulgrana se han ganado de carambola el derecho a un juicio sumarísimo en el Camp Nou. La gloria o la miseria en un partido, también en la Liga, como ya pasó en la Copa y de alguna manera en la Champions. El Barcelona revalidará el título si el domingo gana en el último partido del campeonato al Atlético. Un enunciado suficientemente goloso como para disimular un 0-0 con el Elche.

Manu Herrera fue más decisivo que Messi. No hubo manera de que los barcelonistas metieran un gol, participaran en el marcador simultáneo de la jornada, fueran protagonistas del partido, no necesitaran estar a expensas de los demás, ayer del Elche, que firmó la permanencia después de un estupendo e irreprochable ejercicio defensivo: 0-0, el mismo resultado que se dio en el torneo de 1977, ganado por el Atlético.

ELCHE, 0 – BARCELONA, 0

Elche: Manu Herrera; Damián Suárez, Lombán, Pelegrín, Domingo Cisma; Carlos Sánchez, Javi Márquez (Rivera, m.73), Rubén Pérez; Carles Gil (Boakye, m. 78), Corominas (Fidel, m. 89) y Rodrigues. No utilizados: José Carlos, Mantecón, Edu Albacar y Cristian Herrera.

Barcelona: Pinto; Alves, Bartra, Mascherano, Adriano; Cesc (Xavi, m. 80), Busquets, Iniesta; Alexis, Messi y Pedro (Tello, m.67). No utilizados: Oier, Montoya, Afellay, Song y Sergi Roberto.

Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes. Cántabro. Mostró la tarjeta amarilla a Pelegrín, Cisma, Alexis. Mascherano, Pedro y Rubén Pérez.

Estadio Martínez Valero. Lleno: unos 35.000 espectadores.

No supo ganar el Barça. Muy dinámico en la divisoria, siempre dominador, ágil y ligero en el juego de entrelíneas, el Barcelona se pierde últimamente en las áreas: la contraria, por la falta de profundidad y finura, y a veces también la propia, por las concesiones defensivas y de Pinto. Ausente Xavi, medio lesionado, el equipo ganó ayer agresividad y determinación con Cesc, siempre presente en las transiciones y las llegadas, y mejoró sus prestaciones ofensivas por las constantes rupturas de Alexis y la participación de Messi. Faltó el delantero que metiera el gol.

Jugó el Barça de manera alegre e intensa desde la salida, presionando a un adversario excelente en la contención, segundo equipo menos goleado después del Atlético, invicto en su feudo en 2014, bien parapetado en sus tres mediocentros y la organización dispuesta por el buen estratega Escribá. A los barcelonistas no les costaba nada dar con Messi. A cambio, no encontraban la red del Elche, muy bien resguardada por Manu Herrera. A menudo intervenía el guardameta y en ocasiones el remate lamía los postes o daba en el larguero, como pasó en un disparo de Iniesta. Aunque generaron las suficientes ocasiones para cantar victoria, los azulgrana no supieron descerrajar el marcador, cegados ante la meta, sin suerte, faltos de contundencia o de delicadeza, tanto da, sin la inspiración, la finura y el acierto que se necesitan para coronar una buena actuación como la de ayer en el Martínez Valero.

Al Barça se le negó el gol a pesar de que su despliegue fue a menudo tan interesante como el repliegue del Elche. No atinó Pedro en el tiro y tampoco acertó Messi. Muy intervencionista y certero en el pase, el 10 no funcionó en cambio como falso 9. Hubo una jugada que le delató: Messi se quedó solo ante Manu en una jugada dudosa de fuera de juego y tiró al cuerpo del portero después de perder el tiempo en el enfoque del arco del Elche. La acción resultó eterna, nada que ver con los buenos tiempos de Messi. El fútbol es más lento desde que el 10 no tiene la explosividad, ni el cambio de ritmo ni la chispa de cuando ganaba el Balón de Oro.

Muy dinámico en la divisoria, ágil y ligero en el juego de entrelíneas, el Barcelona se pierde últimamente en las áreas

Vencido Messi, el equipo se aceleró, se quedó sin pausa ni control y se entregó a un disparatado intercambio de golpes, animado por el gol del Málaga. A la ruleta se sumó Pinto, reprobable como portero y excelente como libre, tan a gusto con la pelota en los pies que en una salida fue capaz de eliminar a tres jugadores del Elche. La rueda de los cambios agitó todavía más el partido, abocado a un final dramático, condicionado por las noticias que llegaban del Atlético, que no tardó en empatar con el Málaga.

No hubo manera de meter un pase en el área de Herrera. Así que el Barça recurrió al tiro de rosca de Adriano, que no encontró la portería por un dedo, de la misma manera que a Rodrigues se le escapó por poco un remate sencillo ante Pinto. Ni la salida de Xavi serenó al Barça, demasiado precipitado. poco creativo y ambiguo, a remolque de unos acontecimientos que para su suerte le han deparado un final que ni pintado: la posibilidad de ser campeón en un partido en casa después de dos empates. Una situación propicia para que se active el barcelonismo como ya pasó con el referéndum del Camp Nou. Igual Messi se reencuentra con el gol y, agradecido con sus rivales, el Barça sale a la primera campeón de Liga, por más que este curso no haya podido con el Atlético.

El resumen del partido

Javi Márquez agarra a Messi de la camiseta
Javi Márquez agarra a Messi de la camiseta Getty Images

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