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El conquistador de Baviera

Héroe supremo en la eliminatoria contra el Bayern, Sergio Ramos se ha convertido, junto a Cristiano, en el gran líder del Madrid. “Es el mejor del mundo con diferencia”, dice Sanchís

Sergio Ramos, con Mandzukic, del Bayern. Ampliar foto
Sergio Ramos, con Mandzukic, del Bayern. AFP

Sergio Ramos se dirigió a Carlo Ancelotti, su entrenador, y ambos se fundieron en un abrazo al acabar el partido en el Allianz Arena (0-4). Luego fue hacia Alonso, que deambulaba melancólico enfundado en la camiseta de Schweinsteiger, y le abrazó también. Lo mismo que a Pepe, su cómplice en el centro de la defensa. Finalmente, le tocó el turno a Cristiano. Ambos goleadores se buscaron con la mirada a través del campo, como dos enamorados en un parque, en medio de la jarana, y se estrecharon con afecto fraternal, felices de haber llegado a la final de Lisboa en una noche histórica para el madridismo. Desde la grada los observaba Manolo Sanchís. El capitán que levantó dos de las últimas tres Copas de Europa que ganó el Madrid los miró con atención. Sobre todo a Ramos, en quien intuye, además de un defensa gigantesco, un líder unificador. “Es”, ponderó Sanchís, “lo que yo llamo el tipo-pegamento, el jugador que tiende lazos. Cuando dos líderes como Ramos y Cristiano están unidos de esta manera sus equipos son capaces cualquier cosa”.

La final de Copa y la semifinal de la Champions han constituido la máxima expresión del Madrid esta temporada. La cima del rendimiento de un equipo minuciosamente diseñado para armarse en defensa y atacar los espacios con eficacia máxima. El balance en estos tres partidos decisivos contra el Barcelona y el Bayern es revelador: siete goles a favor y uno en contra; y de los siete tantos a favor, cuatro al contragolpe y tres a balón parado.

Convencido de que con esta plantilla no podría armar un conjunto suficientemente competitivo de otro modo, Ancelotti trabajó desde el verano poniendo el énfasis en la defensa, las posiciones retrasadas para generar espacios y las transiciones rápidas. La base de la estrategia residiría en los zagueros. Si respondían, el plan funcionaría. Si no, el equipo se hundiría por falta de especialistas en la marca, porque en el mediocampo no abundaban los hombres con oficio defensivo. Los comienzos de Ramos y Pepe no fueron especialmente alentadores, tal vez porque Di María y Modric tardaron en establecerse en los papeles que les asignó Ancelotti en el centro del campo. Con los meses, sin embargo, la maquinaria comenzó a funcionar. En Múnich, igual que en Madrid, los pilares del equipo fueron Pepe y Ramos, eje de una línea que completaron Coentrão y Carvajal con brillantez. Los dos laterales regresaron de Alemania convertidos para siempre. Tanto en la ida como en la vuelta hicieron los partidos más grandes de su vida.

Ninguno de los cuatro defensas titulares hizo una sola falta en el duelo de Múnich

Al acabar el encuentro los jugadores comentaron entre ellos, sorprendidos, que el Bayern salió a controlar más que a arrollar. Conjeturaron que Guardiola debió persuadir a sus jugadores de cuidarse de los contragolpes, calculando que para clasificarse les bastaba con meter dos goles (2-0). Pero los dos goles de falta que metió Ramos en la primera media hora (0-2) destrozaron por completo este planteamiento y el Bayern pareció desmoralizado ante la evidencia de que todo estaba perdido. Para acabar de abrumar a su rival, el Madrid dio una exhibición defensiva que se refleja en un dato asombroso, teniendo en cuenta las circunstancias de máxima tensión. Ninguno de los cuatro defensas titulares hizo una sola falta a lo largo del partido. Ramos (8), Carvajal (5), Pepe (13) y Coentrão (5) robaron 31 balones por anticipación. Limpiamente. Las faltas las hicieron Alonso (3), Benzema (1), Di María (1) y Varane (1).

Sanchís abandonó Múnich ayer por la mañana rendido a la actuación de todos los jugadores de su equipo, pero, en especial, admirado del partido que había hecho Ramos. “Físicamente”, sentenció el veterano excentral, “es un portento, por arriba las gana todas, técnicamente es completísimo, posee un desplazamiento de balón que no tiene nada que envidiar al de Xabi Alonso, contagia al resto de sus compañeros con su tenacidad… En mi opinión, Sergio es el mejor jugador del mundo en su puesto, con diferencia”.

Ancelotti piensa igual que Sanchís. Si ha habido un futbolista que ha logrado entusiasmar al entrenador italiano, que tenía algunas dudas sobre su potencialidad, ese fue Sergio Ramos. El héroe supremo en el partido más grande que el Madrid ha jugado en suelo alemán en toda su historia.

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