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El hincha Simeone

El técnico argentino moviliza a la afición del Atlético para los trascendentales compromisos en casa y fuera que les restan

Simeone, durante el Atlético-Barcelona de cuartos de la Liga de Campeones. Ampliar foto
Simeone, durante el Atlético-Barcelona de cuartos de la Liga de Campeones.

Amasados y unidireccionados los asuntos internos del equipo, Diego Pablo Simeone intenta la misma homogeneidad con las cuestiones periféricas. Desde hace unas semanas esa tarea se ha intensificado en su intento por generar las condiciones internas y externas que cree necesarias para que su equipo acabe alzando uno o los dos títulos que pelea, la Liga y la Champions. Ya ha modificado alguna concentración, ha escogido los mensajes o ha concedido descansos. La movilización de su hinchada se ha convertido en una de sus últimas obsesiones, en uno de esos elementos externos que pretende explotar al máximo.

Durante los últimos días, Simeone le ha estado dando vueltas a cómo activar a la afición no solo en los partidos de casa que le restan en Liga (Elche y Málaga), sino también en los dos próximos que jugará de manera consecutiva en Mestalla y en el Ciutat de Valencia —el equipo cerrará el campeonato visitando el Camp Nou—. Conocido el interés del técnico por la necesidad de esa movilización popular, desde el viernes, el club, y bajo el epígrafe “anima al equipo en los desplazamientos”, ha puesto ya la maquinaria en marcha desde su página web. Para el duelo de hoy, con el Elche (20.30, Canal + Liga), Simeone ya maneja desde hace días que el taquillaje será bueno. “Espero que las pocas localidades que quedan se vendan. Espero ver un estadio lleno, en sintonía con los partidos que quedan. Imagino que vendrá gente de fuera a pasear por Madrid y hay muchos que son del Atlético y tienen también la posibilidad de ver un partido de fútbol”, se atrevió a solicitar en la tarde de ayer.

“La gente tiene que ser protagonista, les obligo a jugar”, asegura El Cholo

En una reciente entrevista en Onda Cero, le preguntaron al Cholo por las diferencias entre sus vivencias como jugador y entrenador. “Como jugador era más lindo, sabía que iba a jugar, celebrar los goles, el 1-0 me daba la vida… Como entrenador tengo un montón de gente en la cabeza, los dirigentes, los utileros, los fisios, los médicos, los árbitros, los líneas, la gente…”. La gente, la afición del Atlético, se ha convertido en un arma más para Simeone, que se ha colocado la piel de hincha, quizá rememorando su infancia en los estadios de Buenos Aires como seguidor del Racing. En Argentina, hasta que la violencia de las barras bravas la extinguió, la cultura del visitante estaba muy arraigada. Era una costumbre hasta familiar. “Si fuera hincha del Atlético hablaría con mi mujer y le diría: ‘Nos vamos a Valencia. Si podemos, nos vamos el día antes. Y si no hay plata dormimos en el coche y damos un paseo, nos comemos un sandwich y nos vamos a la cancha’. La afición del Atlético es fabulosa, tiene que decidirse a hacerse protagonista siempre, tienen que jugar y les obligo a jugar”, recalcó en esa entrevista.

La ascendencia de Simeone sobre la hinchada se ha redoblado en las últimas jornadas. Se siente legitimado por su pasado y por el trabajo y los resultados del presente. El sábado, en Getafe, durante algunos momentos del partido, sus futbolistas se sintieron como en casa. A la espera de certificar hoy ese ambiente externo que pretende generar, para el interno ha escogido aislamiento: “Dentro del grupo lo único que nos preocupa es de qué manera sacar el partido con el Elche. Intentar aislarnos de todo y centrarnos en la manera de resolver un partido difícil contra un equipo que trabaja bien tácticamente. Nos preocupa centrarnos en cómo competir y en tener intensidad”. Con Arda aún convaleciente, Simeone ha probado un once en el que Adrián ocuparía la plaza del turco y Villa y Diego Costa formarían el ataque.

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