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Van Persie escribe la tragedia griega

El Manchester United logra una gran remontada ante el Olympiacos con tres goles del delantero holandés y la sabiduría de Giggs

El equipo de Míchel paga cara su inocencia en las áreas

Mañana, sorteo de cuartos

Van Persie dispara el 3-0. Ampliar foto
Van Persie dispara el 3-0. AFP

“El sueño imposible” rezaba una pancarta en Old Trafford. La fe en la historia, ese gran ariete de los grandes clubes en situaciones extremas, y el escenario eran la baza del Manchester United, destartalado en la Premier, con la vieja Copa de Europa como única competición en que redimir un curso impropio de su pedigrí. Y ante su historia compareció el United con una gran remontada ejecutada por Van Persie, con tres goles, pero guiada por Ryan Giggs, 40 años de pelotero de una sola pieza para entender que había que jugar en vertical. Que no estaba el United para arabescos, sino para empujar y llegar lo antes posible a Roberto, con balones largos que hicieran rugir Old Trafford.

Cayó el Olympiacos de Míchel, académico en su propuesta y en la defensa del 2-0 de la ida, pero engullido por el peso de los goles y ese juego inglés de toda la vida, de pelota larga a las bandas y pasión en cada balón a disputar. También fue víctima el conjunto griego de sus errores en las dos áreas. Perdonó un par de ocasiones claras y le concedió al United un penalti inocente y demasiadas faltas en las inmediaciones de la meta de Roberto. Esto último y los saques de esquina son material inflamable en cualquier campo inglés, donde la hinchada aumenta los decibelios a balón parado.

M. UNITED, 3-OLYMPIACOS, 0

Manchester United: De Gea; Rafael, Jones, Rio Ferdinand, Evra; Carrick, Giggs; Valencia (Young, m. 76), Rooney, Welbeck (Fletcher, m. 81); y Van Persie (Fellaini, m. 90). No utilizados: Lindegaard; Kawaga, Chicharito Hernández y Januzaj.

Olympiacos: Roberto; Salino (Machado, m. 73), Manolas, Marcano, Holebas; Maniatis, N’Dinga; Hernán Pérez (Valdez, m. 56), Chori Domínguez, Fuster (Vergos, m. 81); y Campbell. No utilizados: Megyeri; Papadopoulos, Bong y Samaris.

Goles: 1-0. M. 23. Van Persie, de penalti. 2-0. M. 44. Van Persie, a pase de Rooney. 3-0. M. 51. Van Persie, de falta directa.

Árbitro: Kuipers (Holanda). Amonestó a Manolas, Chori Domínguez, Carrick, Evra, Salino, Marcano y Ferdinand.

Unos 75.000 espectadores en Old Trafford.

Nombrado jugador-entrenador ayudante en noviembre, a Giggs la prensa inglesa le apoda con ironía El fantasma de Old Trafford. Apenas contaba para David Moyes en las alineaciones y tampoco parecía pesar mucho en las decisiones del técnico. Anoche fue titular. No se sabe si fue un guiño de Moyes o la necesidad de enseñarle símbolos al Olympiacos para recordarle dónde estaba y contra quién se medía.

Fue Giggs, andando, pero con el oficio en la cabeza y en su bota izquierda, el que interpretó el guion que debía seguir su equipo. Había salido el Olympiacos a defenderse con el balón. Queriéndolo jugar desde atrás. Un plan valiente y nada descabellado que le generó una salida inicial en la que acalló el rugido de la grada. Se fue Holebas de Rafael y culminó con un centro sin rematador ese dominio que pareció querer el Olympiacos. Hasta que la pelota llegó a Giggs y lanzó un pase largo. El mensaje también lo entendió Rooney, que empezó a buscar la velocidad de Valencia. A ese juego a empellones, trataba de responder Olympiacos con buenas maneras. Llevando la pelota hasta Hernán Pérez, Chori Domínguez o Campbell. Este último retrató a Jones en el área. Le hizo un cambio de ritmo que el pesado central no aguantó. Su centro atrás lo tiró arriba Hernán Pérez en la frontal del área chica.

Había más toque en el Olympiacos, incluso más ambición para recuperar la pelota con la presión de sus volantes sobre la salida tosca de los dos centrales del United. Fue, sin embargo, la línea recta marcada por Giggs la que se impuso con más contundencia. Primero un centro suyo lo remató al palo Rooney. Después, una pelota larga de Ferdinand sobre Van Persie la convirtió Holebas en un penalti inocente que desató al United.

El delantero holandés abandonó el campo en camilla en el minuto 90 tras un golpe en la rodilla

Respondió el Olympiacos sin variar su creencia en que encontraría soluciones con el manejo del balón. Hernán Pérez se asomó hasta la línea de fondo, centró y Fuster cabeceó de cerca. Respondió De Gea despejando a ese remate que era medio gol y al posterior rechazo, con los pies, que le cayó al Chori Domínguez.

Propulsor principal de esa dinámica de juego directo, Giggs puso otra pelota larga para un desmarque de Rooney que vio tarde Manolas. Acompañó al control un pase atrás que Van Persie convirtió en un castigo muy duro. De alguna manera, con ese gol el United cumplía con todos los parámetros que requieren ese tipo de remontadas. Golpeó con el primer tanto antes de los primeros 25 minutos y con el segundo al borde del descanso. Con su hinchada ya encendida y la eliminatoria igualada, de nuevo Van Persie ejecutó a Roberto en una falta en la que la barrera no pareció bien colocada y además se abrió. La pelota pasó muy cerca del meta español, que no se enteró de la trayectoria. La épica corrió entonces a cargo del Olympiacos, que se volcó en busca de un gol que no encontró. Dominó y llegó con facilidad hasta el área local, pero no fabricó demasiadas ocasiones. Un disparo de Chori Domínguez tras un recorte lo detuvo De Gea. Sufrió el United hasta el final un acoso sin demasiado remate, pero sí angustioso, retratado en la salida en camilla de Van Persie tras un golpe en una rodilla.

La clasificación del United para cuartos, cuyo sorteo es mañana (12.00), redondea un grupo de ocho gigantes europeos: tres españoles (Barça, Madrid y Atlético), dos ingleses (United y Chelsea), dos alemanes (Bayern y Borussia) y un francés (PSG).

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