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Pullen, Rose y la barba fetiche

“Mucha gente me subestimaba”, lamentó el base del Barça que ha roto el récord de triples de la Liga. Brilló con la Universidad de Kansas State, pero dudaban por su baja estatura: 1,82 metros

Pullen, en un lanzamiento de tres ante el Valladolid. Ampliar foto
Pullen, en un lanzamiento de tres ante el Valladolid. EFE

Jacob Pullen, el hombre que ha dejado atónito al baloncesto español al anotar 12 triples en Valladolid y romper el récord en la historia de la Liga, se plantó este verano en Barcelona en una de las operaciones más rutinarias y alejadas de los focos mediáticos. Su apellido no le sonaba más que a algunos entendidos; a los apasionados del baloncesto universitario estadounidense y poco más. Provenía del Bolonia, un histórico, cierto, pero en España se ha dejado de mirar al baloncesto italiano con la devoción y admiración de otras épocas. Allí, pero en un equipo todavía más modesto como es el Biella, empezó Pullen su singladura europea.

Era el otoño de 2011. Aquel verano, el menudo base se había llevado un chasco al no figurar entre los 60 elegidos en el draft de la NBA. Sus expectativas no eran muy altas pero se consideraba merecedor, al menos, de entrar en la segunda ronda, la que va del puesto 30 al 60. Los Bucks, por ejemplo, seleccionaron a Jimmy Fredette en el décimo puesto antes de enviarlo a los Kings. Y Pullen, pocas semanas antes, había demostrado su calidad frenando en un duelo directo a Fredette, uno de los universitarios más famosos y con más proyección aquella temporada. Pero Pullen se quedó con la miel en los labios. Y tuvo la mala suerte, además, de que coincidió con la temporada del cierre patronal que retrasó el inicio de la NBA hasta finales de diciembre. Pullen tuvo que hacer las maletas y emprender rumbo a Europa.

Transitó por el Biella, el Hapoel Migdal de Jerusalén y el Bolonia. Joan Creus, el secretario técnico del Barcelona, fue uno de los pocos que discreparon de los ojeadores, que invariablemente y ya desde que Pullen empezó a destacar en su etapa adolescente mantenían sus reservas. A la mayoría de los técnicos les asustaba su estatura. Medía 1,82. “Demasiado bajo”, consideraban. “Y además es un jugador que apunta más a tirador que a base”. Pullen era consciente de su estigma: “Mucha gente me subestimaba. No era positivo para mí”. Podrá tener que ver en ello o no, pero Creus fue el jugador más bajo de la Liga española, con 1,76 metros, y ello no le impidió ser uno de los mejores bases ni ganar dos Ligas y tres Copas con el Barcelona y el Manresa hasta que se retiró en 1999.

Cuando el Barcelona fichó a Pullen, todo el mundo entendió que se trataba del tercer base, el relevo en última instancia de Marcelinho y de Sada

El caso es que el Barcelona fichó a Pullen, pero todo el mundo entendió que se trataba del tercer base, el relevo en última instancia de Marcelinho y de Sada. Apenas contaba. Había destacado en Bolonia y en un partido anotó 38 puntos y se convirtió en el primero en sumar semejante cifra desde Sasha Danilovic, en abril de 1998. En agosto de 2012, Pullen obtuvo la doble nacionalidad y el pasaporte georgiano y disputó el preeuropeo con la selección de ese país.

Esta temporada, ya en el Barcelona, ejercía el papel de jugador de complemento, uno de los últimos de la fila. Su explosión el sábado en Valladolid llegó precedida de un indicio. El jueves se lució en los 13 minutos que jugó ante el Fenerbahçe en la Euroliga. El sábado, en Valladolid, Xavi Pascual volvió a darle minutos. Y él empezó a anotar. Se fue hasta los 42 puntos, récord esta temporada superando los 33 de Mumbrú y cifra que nadie alcanzaba desde que Marlon Garnett, del Estudiantes, y Vincenzo Espósito, del Gran Canaria, anotaron 46 en la temporada 2001-2002

Pullen anotó los 12 triples que le han situado en el centro del escaparate con un porcentaje impresionante. Solo falló tres. Y rompió el récord de una leyenda del baloncesto, el brasileño Óscar Schmidt que, cuando jugaba precisamente en el Valladolid, sumó 11 triples en un partido disputado el 19 de marzo de 1994, es decir, hace casi 20 años. Además, entonces, la línea de triples, estaba situada medio metro más cerca del aro que ahora (6,25 entonces y 6,75 ahora). Pullen, que tenía cinco años cuando Oscar logró aquel récord, ni siquiera conocía al cañonero brasileño.

En la Universidad fue sancionado con tres partidos por aceptar que le regalaran ropa deportiva

Ante el Valladolid, Pullen, el jugador que luce el número 00 en su camiseta, se ganó la gloria pulso. Hizo realidad uno de sus lemas favoritos, preparación+oportunidad: éxito. La humildad y la asunción de un papel secundario de Pullen contrasta con el papel que desempeñó en todos sus equipos. Siempre fue un líder. Nacido en Maywood, cerca de Chicago, fue de los mejores colegiales con Proviso East de High School, junto a Derrick Rose, la estrella de los Bulls, un año mayor que él, y uno de sus contendientes en aquella época. En la Universidad de Kansas State coincidió el primer año con Michael Beasley, ahora alero de Miami, y luego con el puertorriqueño Denis Clemente. El año pasado, Kansas elaboró una lista con los 10 mejores momentos de su historia y Pullen aparece en dos de ellos: en el partido contra la Universidad de Xavier, decidido por Pullen con 28 puntos y tras dos prórrogas, y en su mano a mano con Fredette al que superó con 34 puntos y un buen marcaje.

En la Universidad fue sancionado con tres partidos por aceptar que le regalaran ropa deportiva. Pullen pidió perdón por “un error involuntario” y se convirtió en una de las sensaciones de la temporada 2009-2010, también a nivel de imagen. Se dejó crecer la barba, estilo Abraham Lincoln, y se llegaron a promocionar partidos con su estilo. Hasta el entrenador, Frank Martin, se puso una barba postiza durante algunas entrevistas y se creó un eslogan para animar al equipo: Fear the beard, teme a la barba.

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