Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Vargas impulsa al Valencia

Un recital de cabezazos del delantero chileno quiebra la resistencia de un flojo Dinamo de Kiev (0-2) en Nicosia

Vargas cabecea el gol del Valencia. Ampliar foto
Vargas cabecea el gol del Valencia. AFP

Además de veloz, el chileno Eduardo Vargas es un especialista en el salto y el remate de cabeza pese a medir 1,75 metros, una amenaza para España en la primera fase del próximo Mundial de Brasil. El atacante cedido por el Nápoles revolucionó al Valencia en la última hora, desatado el conjunto de Pizzi también por la fulgurante entrada de Feghouli. Lanzados por la consistencia de Keita (no pasan por él los años, 34) y por la clase de Parejo, el cuadro de Pizzi sentenció la eliminatoria ante un Dinamo sin recursos. Fulgen los fichajes de invierno (Vargas y Keita, sobre todo) y crece el cuadro de Pizzi, que controló durante una hora y remachó en la última media, según las previsiones del entrenador argentino. A falta de la vuelta en Mestalla de la próxima semana, y ante la escasa oposición este jueves del Dinamo, ya se atisba un cruce con el Lazio en octavos de final.

DINAMO DE KIEV, 0; VALENCIA, 2

Dinamo de Kiev: Shovkovskiy (Ribka, m. 54); Danilo Silva, Dragovic, Vida, Makarenko; Lens (Kravets, m. 83), Vukojevic, Miguel Veloso, Belhanda (Garmash, m. 72), Gusev; e Ideye. No utilizados: Khacheridi, Bezus, Haruna y Sydorchuz.

Valencia: Diego Alves; João Pereira, Ricardo Costa, Mathieu, Bernat; Míchel (Feghouli, m. 67), Javi Fuego, Parejo, Keita, Jonas (Barragán, m. 87); y Alcácer (Vargas, m. 59). No utilizados: Guaita, Salva Ruiz, Portu y Fede.

Goles: 0-1. M. 78. Vargas, de cabeza. 0-2. M. 92. Feghouli.

Árbitro: Liran Lyani. Amonestó a Danilo Silva y Jonas.

Unas 200 personas en el Stadium de Nicosia.

En un paisaje fantasmal, en el estadio neutro de Nicosia —las gradas blancas vacías salvo unos pocos seguidores y familiares de los futbolistas—, se escuchaban las voces de los jugadores, como si se tratase de un entrenamiento, dominado con facilidad por el centro del campo del Valencia, aunque otra vez sin llegar afilado al área contraria, como le sucedió hace cuatro días en la primera parte frente al Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Pizzi ha logrado que el equipo se suelte a jugar fluido en la medular, sostenido esta vez por Keita y por Javi Fuego, armonizados por el pase raso y preciso de Parejo, en plena madurez profesional. Le acompañó bien Míchel en el control en este primer periodo, pero se echaron en falta los agitadores, jugadores con desborde para abastecer al desconectado Paco Alcácer.

El Dinamo apenas mostró los dientes, lastrado por casi dos mes y medio sin competir (la abstinencia del invierno ucranio) y atormentado por las dramáticas noticias procedentes de Kiev, decenas de muertos en un país alzado contra el régimen represor de Yanukóvich.

El aire de choque amistoso se prolongó en la segunda parte cuando, al lesionarse de un tirón el meta Shovkovskiy, su sustituto, Ribka, se lo tomó con calma para entrar, casi cinco minutos. El segundo tiempo, muy interrumpido, tomó un rumbo anodino del que trató de escapar Pizzi dándole entrada a Eduardo Vargas por Alcácer. El chileno ocupó la media punta y adelantó a Jonas. El centro desde la izquierda del brasileño lo cabeceó potente Vargas, pero respondió en la estirada muy ágil Ribka. El Valencia necesitaba desequilibrar y la segunda apuesta de Pizzi fue Feghouli, mucho más profundo que Míchel, sabiendo que era una oportunidad para resolver la eliminatoria.

El Valencia bombardeó a cabezazos al Dinamo en el último cuarto. Magnífico Vargas atacando al primer palo el centro de córner de Parejo; y, a continuación, rematando también la testa Keita, recordando su poderío aéreo de los viejos tiempos. En ambos casos se agigantó Ribka, un catálogo de reflejos hasta que la insistencia de Vargas acabó con la oposición del portero. Otra vez al primer poste, otra vez un envío desde la derecha de Parejo. La exhibición cabeceadora de Vargas continuó con un remate al hierro tras un precioso centro desde la izquierda de Bernat, lanzada la jugada por un cada vez más sólido Keita. Tras un centro raso de João Pereira, el gol en el descuento de Feghouli, favorecido por un rebote de la defensa, confirmó todas las sensaciones: Vargas y el volante argelino habían reactivado al Valencia. Tras vivir en penumbra durante la primera parte de la temporada, Pizzi ha liberado al equipo para que disfrute en el tramo final del campeonato.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información