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Prohibido tener dos equipos

El Consejo Superior de Deportes impide adquirir el Cádiz a una sociedad relacionada con el presidente del Granada

Juan José Mateo
Quique Pina, en el palco del Granada.
Quique Pina, en el palco del Granada.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) denegó ayer a la mercantil Locos por el balón la solicitud de adquisición de 67.813 acciones del Cádiz que compró en diciembre por 50.000 euros. Así, el CSD busca preservar la pureza de la competición al evitar que dos equipos de la misma división compartan dueño y, por lo tanto, intereses: el filial del Granada, que preside Quique Pina, compite en el Grupo IV de Segunda B, como el Cádiz, del que Locos por el balón, propiedad de la hermana de Pina y administrada por su padre, posee casi el 50% de las acciones. Si la operación se hubiera completado, dos equipos controlados por la familia Pina se habrían enfrentado y también se habría abierto una nueva vía para la presencia en la Península del Udinese, el club italiano que controla la familia Pozzo, a su vez también accionista del Granada.

“Pero la propiedad de las acciones sigue siendo nuestra y ahora vamos a activar un plan b, haciendo todo lo necesario para que la nueva sociedad tenga el OK del CSD”, aseguró a este diario Carlos Medina, apoderado de Locos por el balón en Cádiz, una ciudad pendiente del destino de un equipo inmerso en un proceso concursal, con unos 14 millones de deuda, y todos sus empleados sin cobrar desde hace meses. ¿Significa eso que venderán sus acciones a otra sociedad que represente los mismos intereses pero que no tenga el nombre de los Pina en los papeles? “Evidentemente. Lo tengo claro. Lo que no vamos a dejar es que el Cádiz muera”.

La hermana y el padre de Pina están al mando de ‘Locos por el balón’, interesada en el club

“Pero la norma”, aclararon fuentes del CSD; “habla de control directo o indirecto. Lo importante no es la titularidad jurídica formal, sino evitar que en dos equipos de la misma competición haya un mismo centro de decisión”, añadieron, recordando que el proceso que culminó en la negativa del organismo se alargó desde diciembre por lo que tardó Pina en aportar toda la documentación. Faltaba, por ejemplo, que presentara la declaración de conflicto de intereses ante el Consejo del Granada al que le obliga la ley. “No podíamos dejar pasar este caso porque habría creado un precedente a medio y largo plazo que podía poner en cuestión la propia competición”.

Con la resolución, el CSD mantiene su criterio de decisiones precedentes, como cuando en 2004 denegó la solicitud de adquisición de acciones del Toledo por parte de una sociedad al considerar que el titular real de esta última pretendía ejercer el control simultáneo a través de sociedades interpuestas; o en 2012, cuando se denegó la solicitud de adquisición de acciones del Tenerife Club Baloncesto por parte del Club Cantera Base 1939 Canarias porque los clubes profesionales, como era el caso de este último, no pueden participar en el capital de otra Sociedad Anónima que pertenezca a la misma modalidad deportiva.

Mientras se resuelve la cuestión accionarial, el día a día del club es angustioso. Sus trabajadores describen una organización en la que no hay efectivo, en el que nadie cobra la nómina y en el que es necesario buscar un patrocinador distinto cada fin de semana que el equipo juega como visitante. Así, la directiva del Cádiz tiene que hacer frente a un presupuesto de entre 1.500 y 2.000 euros para cubrir el autobús, la comida y el hotel —en caso de que sea necesario— de la primera plantilla cada vez que toca un desplazamiento. La penúltima vez se hizo cargo una empresa local de fisioterapia. La última, una conocida marca de cerveza. Para la próxima ocasión, en el club esperaban no tener que preocuparse de eso, porque daban por sentado que habría quedado solucionado el proceso de compraventa.

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Sobre la firma

Juan José Mateo
Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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