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Más allá del 0-5

Se cumplen 40 años de un resultado mítico, recordado permanentemente y que tuvo unas dimensiones sociales muy marcadas: el 0-5 en el Bernabeu el año en que el Barça volvió a ganar la liga tras 14 años de sequía

Cruyff celebra uno de los goles del partido de 1974. Ampliar foto
Cruyff celebra uno de los goles del partido de 1974.

El presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro acababa de proclamar solemnemente su espíritu del 12 de febrero, mientras Josep Pla acudía excepcionalmente al Camp Nou para ver a un fenómeno llamado Johan Cruyff, que estaba revolucionando el fútbol y al Barça. Hacía solo dos meses que Agustí Montal había sido reelegido presidente, esta vez con el lema El Barça més que un club, que en aquellos años finales del franquismo era una proclama desafiante. En la memoria más cercana de los seguidores azulgrana resonaban conflictos deportivos que siempre apuntaban a Madrid, tuvieran estos el nombre de un árbitro como Guruceta o se refiriesen a escándalos con la federación de por medio, como el de los oriundos.

Es en este telegráfico contexto en el que después de 14 años sin hacerse con la Liga, el Barça caminaba a paso firme hacia el ansiado título y consiguió ganar en el Bernabéu por 0-5. Un resultado mítico recordado permanentemente y del que mañana se cumplen 40 años, que en aquel momento tuvo unas dimensiones sociales muy marcadas.

Manuel Vázquez Montalbán ya había proclamado abiertamente en 1969 el papel extradeportivo del Barça, y obviamente aquella victoria en el campo de un eterno rival que estaba preñado de conexiones con el poder de la época, tuvo en algunos sectores de Cataluña una lectura claramente política. De forma espontánea aquella misma noche unos 2.000 seguidores acudieron a la Rambla en una celebración que naturalmente no gustó a las autoridades, siempre atentas a cualquier concentración que no controlasen, y enviaron varios jeeps de la policía para disolver a los aficionados. Muy pocos se atrevieron a relatar estos hechos, y la mayoría de la prensa solo habló de la hazaña deportiva. No obstante, el más atrevido Tele/eXprés dio la noticia en la sección de política, igual que el Diario de Barcelona, que se refería en portada al Blaugrana power: económico, social, deportivo y sentimental. También escribieron columnas de opinión escritores alejados de la crónica deportiva, como Baltasar Porcel, que confesaba que no había visto jugar a Cruyff, o Joan de Sagarra. Este se refería a las nuevas generaciones de catalanes y barcelonistas, que "saben, inconscientemente, que el fútbol es política, como política era el gol de Marcelino". Más sorprendente todavía fue que se colase en el falangista barcelonés Solidaridad Nacional un artículo que afirmaba que "de ahí que los cinco goles que el Barcelona ha metido en la portería del Madrid, y en el Bernabéu, supongan mucho más que cinco goles. Supongan en definitiva el triunfo sobre el centralismo, triunfo que es la máxima aspiración de los que somos de la periferia". Allende el Atlántico, The New York Times explicó la significación social del Barça incluyendo un mapa de Cataluña. Y pocos meses después La Trinca popularizó la canción Botifarra de pagès, en la que los cinco goles del Barça en el Bernabéu eran fuente de afirmación catalanista y de fracaso de una cierta mentalidad: "En Flandes se ha puesto el sol".

Un mes y medio más tarde el Barça consiguió matemáticamente el título, y se repitieron las lecturas de esa victoria deportiva. Los aficionados volvieron a congregarse en Canaletas y se desplazaron a la plaza de Sant Jaume. No tenían himno —El Cant del Barça se estrenaría a finales de ese año—, y curiosamente entonaron el Virolai, una opción significativa de la búsqueda de referentes de afirmación catalana en las postrimerías del franquismo. Porque ese 0-5 se vivió precisamente como la dicotomía entre franquismo y catalanismo.

Carles Santacana es historiador.

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