Baloncesto | Copa del Rey

El Madrid celebra otro concierto

El conjunto blanco arrolla al CAI (98-66) con un juego tan enérgico como seductor, liderado por Sergio Rodríguez

Rudy entra a canasta ante Joseph Jones.
Rudy entra a canasta ante Joseph Jones.Jorge Zapata. / EFE

Con la suficiencia con la que Usain Bolt completa las rondas de clasificación rumbo a sus finales, el Madrid ha alcanzado el partido grande de esta Copa abrumando a sus rivales con un juego tan enérgico como seductor. Con cuerpo de velocista, alma de prestidigitador y mente de campeón, el conjunto de Laso arrolló al CAI Zaragoza hasta convertirlo en mera comparsa de su fiesta, que acabó con 32 puntos de ventaja (98-66), la mayor diferencia en unas semifinales, la segunda más grande del torneo tras la conseguida en la víspera por el Barça. Con seis jugadores por encima de los 10 puntos y los 10 de valoración, la orquesta blanca ofreció su enésimo concierto del año (suma 36 victorias en 37 partidos) para buscar este domingo su 24º título copero.

Apenas hubo 10 minutos de contienda antes del recital. Rudy Fernández asumió el encargo de liderar la puesta en escena de su equipo desplegando su excelso catálogo a pista completa. Con ocho puntos, dos rebotes, una recuperación, una asistencia y dos faltas recibidas, el alero mallorquín acaparó la capacidad productividad de los de Laso en el primer cuarto. Pero al tiempo que Rudy sacaba brillo a su hoja de servicios, Shermadini hacía un pequeño descosido entre las torres blancas. Decidido a hacerse un hueco en la nómina de cincos que atormentan de cuando en cuando al conjunto madridista, el gigantón georgiano martilleó el aro rival con seis puntos y cerró el propio con seis rebotes en unos primeros 10 minutos donde la espesura se impuso a la fluidez. A pesar de la intensidad de Llull y los primeros puntos de Mirotic, la aplicación del CAI mantenía la maquinaria blanca en la fase de puesta en marcha (22-15, m. 10). Puro espejismo.

REAL MADRID, 98; CAI ZARAGOZA, 66

Parciales: 22-15, 32-22, 23-13, 21-16,

Real Madrid: Llull (12), Darden, Rudy Fernández (16), Mirotic (15) y Bourousis (4) —quinteto inicial—; Sergio Rodríguez (13), Carroll (12), Draper (7), Reyes (11), Mejri (2), Slaughter (6) y Díez.

CAI Zaragoza: Llompart (4), Roll (4), Rudez (11), Sanikidze (7) y Shermadini (19) —quinteto inicial—; Jones (6), Stefansson (7), Tomàs (4), Tabu, Fontet (4) y García.

Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pérez, Cortés. Sin eliminados.

Pabellón Martín Carpena: 10.800 espectadores.

Ahí acabó el rodaje del Madrid en el partido y el sueño del CAI en la Copa. Sergio Rodríguez encendió el Martín Carpena, iluminó a su equipo y fundió al rival. Todo en un santiamén. A golpe de carreras, filigranas, malabares, puntería y generosidad, El Chacho lubricó el ataque del conjunto de Laso, puso en juego a todos sus compañeros, en constante alerta ante sus inverosímiles asistencias, y levantó de los asientos a aficionados propios y ajenos al grito de ¡mvp, mvp! (que posteriormente también acompañaría a Rudy). Su descomunal irrupción en el partido (10 puntos, seis asistencias —repartió 11 en total— y dos recuperaciones en el tercer cuarto) apabulló al conjunto de Abós y sentenció la semifinal. Al tiempo que Ricky Rubio tuiteaba: "El show de Sergio Rodríguez. Baloncesto en estado puro. Qué belleza". Un parcial de 11-2 en apenas tres minutos elevó la renta del Madrid hasta los 16 puntos de ventaja (33-17, m. 13) y desató el guateque entre la parroquia madridista (hasta 1.200 desplazados a Málaga).

Aunque en clara progresión descendente, Shermadini siguió acumulando puntos (15 al descanso; máximo anotador con 19 al final), pero, aunque el CAI no quería reconocerlo y el Madrid no pretendía alardear de ello, el partido ya se había acabado. Los de Laso superaron los 20 puntos de ventaja en su incontenible arreón (50-26, m. 18) y derritieron a los rojillos con una vehemente presión a toda pista que provocó que el conjunto de Abós perdiera hasta nueve balones en ese tramo.

A la vuelta de vestuarios, Laso siguió aplicando su rotación con precisión de alquimista, sumando jugadores a la causa y al festival de un equipo que se divierte divirtiendo. “Estamos muy concentrados en ganar la Copa del Rey. Después de la forma en que perdimos el año pasado, nos lo marcamos como un objetivo importante al principio de la temporada”, explicaba Sergio Rodríguez en la previa de la semifinal. Las caras de concentración de todos los jugadores del Madrid, su inmutabilidad a pesar de la superioridad aplastante con la que se desenvolvían en la pista y su ambición por seguir cincelando su juego refrendaron las palabras del base canario. El CAI era Shermadini o la nada, el Madrid era unas veces Felipe, otras Carroll, a menudo Mirotic, muchas Llull, casi siempre Rudy y como siempre Sergio Rodríguez, el ilusionista más en forma en el equipo más feliz sobre el parquet y sobre la alfombra roja con la que llega al partido grande de esta Copa. El Madrid disputará la séptima final en la era Laso y aspira a lograr su quinto título con el vitoriano en el banquillo.

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