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Un referéndum para decidir sobre el Camp Nou

Los socios del Barcelona decidirán, el primer fin de semana de abril si aceptan o no la propuesta de la junta directiva

Sandro Rosell, Xavier Faus, Toni Freixa y Jordi Moix Ampliar foto
Sandro Rosell, Xavier Faus, Toni Freixa y Jordi Moix REUTERS

Los socios del Barcelona decidirán en un referéndum que el club convocará el primer fin de semana del próximo abril si aceptan o no la propuesta de la junta directiva para la construcción de un nuevo estadio sobre la estructura del actual Camp Nou. El proyecto incluye la construcción de un nuevo Palau Blaugrana, en la zona que ahora ocupa el Mini, que se trasladaría a la ciudad deportiva, más plazas de aparcamiento y una gran zona comercial.

El estudio realizado por la junta descartó, por distintos motivos, la posibilidad de construir un nuevo estadio en terrenos propiedad de la Universidad de Barcelona, fundamentalmente porque la inversión, 1.200 millones de euros era inasumible, así que al socio solo se le propondrá dos opciones: o se ejecuta una obra sobre la estructura del actual estadio o no se hace nada.

El proyecto que se presentará a los socios contempla un aumento de aforo del nuevo estadio —hasta 105.000 espectadores— partiendo de la base de una primera gradería más vertical, se completará el anillo de la tercera grada y se cubrirá la totalidad del estadio, creando nuevos servicios de restauración y la creación de palcos vips. Además, habrá 5.000 plazas más de aparcamiento. La obra está prevista que dure desde mayo de 2017 hasta febrero de 2021, por fases, y supone el traslado de un máximo del 10% de los abonados, pero permitirá mantener la competición deportiva en todo momento. “Nos jugamos los próximos 50 años de la entidad”, dijo Sandro Rosell.

Según explicó el vicepresidente económico, Javier Faus, el proyecto es “sostenible”, alcanza los 600 millones de euros y “en ningún caso hipotecará a una generación de barcelonistas”: “Lo pagaremos en ocho o nueve años”. Según el plan, 200 millones saldrán de la financiación propia, 150 de ponerle un apellido comercial al campo, otros 200 de contraer una deuda bancaria y el resto, 50 millones, saldrían de la gestión del llamado Espai Barça en el entorno del nuevo estadio (espacios para uso comercial que el club espera sean cedidos por el Ayuntamiento). La palabra la tiene el socio, que deberá decidir en abril qué quiere hacer con el Camp Nou.

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