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El Barça se estrella ante un hueso

El coraje del Levante, que ya hizo sufrir a Madrid y Atlético, neutraliza al talento azulgrana

A imagen del Inter de Mou, pero en pequeñito, el Levante se defendió como un tigre y paró en seco al Barça, que chocó contra un frontón de extremidades granota. Con Juanfran a la cabeza, el ahora central zurdo, de 37 años, un imán ante los tiros azulgrana. El capitán granota acabó la cita cojeando, ya sin las espinilleras y sin un gramo más de fuerza, pero presumiendo de haber detenido al gigante. 500 millones de presupuesto les separan. Ni siquiera Messi a toda mecha, arrancando casi siempre desde la medular, pudo con el coraje granota, muy crecido ante los grandes, a punto ya de amargar al Real Madrid y al Atlético, que se salvaron por los pelos. Le ha salido un grano al Barça y el miércoles volverá a tenerlo delante en la Copa.

LEVANTE, 1 - BARCELONA, 1

Levante: Keylor; Vyntra, David Navarro, Juanfran, Niko; P. López, Diop, Simao; Ivanschitz (Sèrgio, m. 86), Rubén (El Adoua, m. 73); y El Zhar (Ángel, m. 56). No utilizados: Javi Jiménez, Xumetra, P. Ríos, Camarasa.

Barcelona: Víctor Valdés; Montoya, Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Busquets, Xavi (Dongou, m. 84), Fàbregas (Sergi Roberto, m. 73); Alexis, Messi y Pedro (Tello, m. 79). No utilizados: Pinto, Bartra, A. Song, Adriano.

Goles: 1-0. M. 12. Vyntra. 1-1. M. 18. Piqué.

Árbitro: Del Cerro Grande. Amonestó a Mascherano, Ivanschitz, Juanfran.

24.063 espectadores en el Ciutat de València.

No engañó a nadie Caparrós al pertrechar a la tropa granota en su propio campo, con una defensa de cuatro que se convertía en realidad en una de cinco, ya que el habitual lateral derecho, Pedro López, ejercía de supuesto 8 muy predispuesto a ayudar al lateral Vyntra. A partir de ahí, había dos órdenes más: velocidad y estrategia. Al primer córner, premio. Buenos “golpeadores” y buenos “cabeceadores”, según la terminología de Simeone, sacaron lustre a balón parado. El guante del austriaco Ivanschitz puso la pelota desde la esquina en la testa del griego Vyntra, que cruzó picado al segundo palo. Se impuso en el salto a Fàbregas y a Piqué, una muesca más en la leyenda negra azulgrana en el juego aéreo.

El contratiempo no alteró el pulso de Xavi, empeñado en ensanchar el campo para entrar por las alas por mucho que Montoya se atropellara al alcanzar la línea de fondo. Al lateral le sobran revoluciones. El capitán azulgrana acudió al córner derecho de la portería granota apremiado por la necesidad, con la intención de devolver el golpe. Su centro, templado y a la frontal del área pequeña, requería también un remate lleno de precisión. Piqué casi le pidió perdón a la pelota al conectar la frente sobre ella, amortiguando el golpeo para evitar que se le escapara de los tres palos. No se escapó. Dibujó una suave diagonal hacia el poste contrario, como había imaginado Piqué.

Xavi sabía que su rival es una roca por dentro, pero Pedro y Alexis estuvieron bien sujetos

La cantidad y la calidad del fútbol de Xavi se echarán mucho de menos cuando ya no esté. Él sabía que el Levante es una roca por dentro, de ahí su obsesión por abrir a los extremos, Alexis y Pedro, bien sujetados por Niko y Vyntra, un central reconvertido para la ocasión con aires de Ivanovic, el serbio del Chelsea. Hubo alguna salvedad, como esa picadita dentro del área de Pedro cuando venía como un búfalo Vyntra, pasándose de frenada. La acción maestra de Pedro propició la admiración de la grada de esa portería, aunque fuera mayoritariamente granota. En la primera media hora, el cuadro de Caparrós todavía pudo salir de su guarida para darse un respiro en campo barcelonista, gracias sobre todo a la capacidad de Diop para desatascar el tráfico. Pero la patada de karate al balón de Juanfran simbolizó el último tramo de la primera parte. El Levante, asfixiado por la presión rival, ya no podía salir jugando. El Ciutat de València se levantó para despedir a sus jugadores en el descanso, orgulloso de que hubieran competido. Antes, el público homenajeó al capitán Juanfran por su récord en el vestuario granota, 100 partidos en Primera con el Levante, el único en pasar la criba el pasado verano sobre quienes caían sospechas de amaños de encuentros.

Cuando Messi encontró espacios, apareció Keylor Navas para frustrarle

Alexis solo entró en calor en el arranque de la segunda parte. Sin éxito. Desperdició un pase enorme de Fàbregas, una diagonal desde 35 metros. Y, a continuación, derrochó honradez al querer avanzar y evitar caerse pese a que Ivanschitz le había tocado la pierna dentro del área. Caparrós refrescó su ataque al retirar a un falso nuevo, El Zhar, por otro de verdad, Ángel, por mucho que este apenas haya participado en la presente campaña.

Messi se retrasó para arrancar. Esa centella se filtró en la casa granota no sabe muy bien por dónde tras una pared afortunada. Y de ahí nacieron hasta tres remates a bocajarro, dos de La Pulga y uno de Xavi, salvados entre los centrales y un Keylor Navas agilísimo para llegar a cualquier rincón de la portería. El Barça empezó a encontrar espacios para penetrar, pero también piernas levantinistas que repelían todos los disparos. Las de Juanfran sobre todo. Al Levante le quedaron fuerzas para salir a la contra a través del galope inagotable de Nikos. O el zurdazo de Ivanschitz, que hizo volar a Valdés.

Martino observó síntomas de agotamiento en Fàbregas y lo sustituyó por Sergi Roberto. Un sinfín de paredes espoleadas por Messi no encontró el resultado deseado. Y se agotaba el tiempo. Entró Tello para ventilar más por el extremo izquierdo. Su tiro enroscado, a cinco minutos del final, exigió otra estirada prodigiosa de Keylor Navas. Dongou fue la última bala perdida de Martino. El placaje de Juanfran a Dongou, al que dobla en edad, resumió lo que fue el partido. El coraje y el oficio granota para defenderse pudo con las toneladas de talento azulgrana.

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