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Jesé tapa las carencias del Madrid

El canterano aprovecha un error de Guaita y los de Ancelotti se imponen en el tramo final a un Valencia competitivo

Jesé celebra su gol con Modric y Carvajal. AFP

Carlo Ancelotti detectó el agujero, el que le había abierto Arbeloa en la banda derecha. La entrada en el último cuarto de Carvajal y de Jesé por ese lado resultó capital para que el Madrid completara una victoria en Mestalla, la quinta en sus últimas cinco visitas. Aunque esta vez no fue tan sencilla. El Valencia tiró de la energía de sus jóvenes, y en especial de Bernat, para minimizar las diferencias técnicas. Lo logró hasta que un fallo del portero Guaita lo echó todo por la borda.

Sin constancia ni finura en ataque y penalizado por una defensa poco fiable, el Madrid tuvo al menos paciencia para esperar su momento. Y esta vez tuvo también la oportunidad de Ancelotti para acertar en los cambios justos. El Madrid lo necesitaba para marcharse de vacaciones a una distancia todavía salvable respecto al Barça y al Atlético. Pese a una nueva derrota, Mestalla se marchó satisfecha con sus chicos, a la espera de la enésima promesa del maná de un supuesto comprador del club que recupere viejas glorias.

VALENCIA, 2-REAL MADRID, 3

Valencia: Guaita; João Pereira, Víctor Ruiz, Mathieu, Bernat; Oriol Romeu, Parejo (Banega, m. 83); Feghouli, Fede (Canales, m. 60), Piatti (Guardado, m. 79); y Jonas. No utilizados: Alves; Ricardo Costa, Javi Fuego y Paco Alcácer.

Real Madrid: Diego López; Arbeloa (Carvajal, m. 79), Sergio Ramos, Nacho, Marcelo; Modric, Xabi Alonso; Di María (Illarramendi, m. 85), Isco (Jesé, m. 73), Cristiano Ronaldo; y Benzema. No utilizados: Casillas; Casemiro, Morata y Llorente.

Goles: 0-1. M. 27. Di María. 1-1. M. 33. Piatti. 1-2. M. 30. Cristiano. 2-2. M. 61. Mathieu. 2-3. M. 80. Jesé.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Amonestó a Nacho, Piatti, Mathieu y Arbeloa.

Unos 45.000 espectadores en Mestalla.

Entre zurdas anduvo el juego en Mestalla. La de Marcelo para cambiar de costa a costa el balón con un envío milimétrico a la caja torácica de Di María. Y la del volante argentino para zigzaguear entre Bernat y Piatti antes de lanzar un latigazo al poste alejado de Guaita. Dado el monólogo madridista de la primera media hora, dominada por la mente privilegiada de Xabi Alonso, todo hacía presagiar un paseo en barca para el cuadro de Ancelotti. Sin embargo, algo se activó en el orgullo de Bernat y del argentino Piatti, los dos burlados en el primer tanto, cuando el primero arrancó y alcanzó por primera vez la línea de fondo tras dejar atrás a Arbeloa. Su centro al primer palo lo cabeceó a gol Piatti, uno de los jugadores más bajos de la Liga (1,63 metros, 20 centímetros menos que Ramos, por ejemplo). El vigésimo tanto en contra encajado en el torneo por Diego López, señal de un equipo desafinado en defensa.

Pero el poderío del Real Madrid en ataque es infinito. En todos los frentes, también en el aéreo, aunque en esta ocasión se viera favorecido por un error de visión del juez de línea. Se le escapó un fuera de juego de hasta cuatro atacantes madridistas en un centro lateral de falta de Di María. El Fideo había golpeado a pie cambiado, desde el interior derecho, con rosca hacia adentro. La zaga valencianista, queriendo salir para provocar la trampa, dejó solo a Ronaldo, que peinó a gol.

El Valencia asumió su inferioridad y quiso juntar sus líneas para salir a la contra. Nico Estévez, técnico interino hasta la llegada de Pizzi, había apostado por la velocidad de una línea de tres media puntas, Feghouli, Fede y Piatti, con la referencia adelantada de Jonas. El delantero brasileño se las tuvo tiesas con Sergio Ramos, que le atizó un manotazo en el rostro en un salto por el balón.

Xabi Alonso volvió a dejar claro que al Madrid le costaría tapar su posible salida

Es casi imposible ver perder un balón a Alonso. Será lento de piernas, como dijo Ancelotti, pero eso no le impide actuar con una rapidez insuperable para sus adversarios. Si acabara marchándose en junio, el Real Madrid las pasará canutas para encontrarle un sustituto. El conjunto que entrena Ancelotti creyó sentirse confortable en el arranque del segundo tiempo. Asentado por el control de Modric y la percusión de Isco, aunque el malagueño se fue difuminando.

Las opciones del Valencia pasaban por explotar la veta velocista de Bernat, más vivo que Arbeloa en el uno contra uno. De uno de sus remolinos, saludado con entusiasmo por Mestalla, nació el córner que iba a proporcionar la segunda igualada. El centro templado de Parejo lo cabeceó impecable el central Mathieu (otro zurdo) torciendo el gaznate. Mestalla entendió que Arbeloa era un filón para el joven Bernat, animado a seguir insistiendo.

Como Bernat, Parejo adquirió un protagonismo inesperado. Entre la nómina de brillantes medios madridistas, el de Coslada quiso estar a la altura. Mestalla vibró como no había tenido ocasión en toda la temporada. La presencia de Canales, otro exmadridista, le dio más criterio en la zona de tres cuartos. Oriol Romeu también creció mucho respecto a un comienzo titubeante.

El Madrid tardó en reaccionar. Ancelotti probó con Jesé en lugar de Isco. Aunque en la primera intervención del extremo canario pifió un centro a la grada. El siguiente cambio fue Carvajal por Arbeloa. El técnico italiano había sustituido toda su banda derecha. Por ahí entendió que podía herir al Valencia, como sucedió. El disparo cruzado de Jesé, tras rozar en Bernat, se lo comió Guaita en su propio palo. Jesé justificó las grandes expectativas que despierta. Con Jesé de protagonista, el Madrid tapó sus carencias, defensivas sobre todo. No fue el equipo sobresaliente de otras jornadas, pero en sus jornadas más grisis casi siempre encuentra quien dé en la diana. Difuminado Benzema y algo alterado Cristiano, fue el día de Jesé.

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