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La reivindicación de Xavi

La entrada del mediocentro en la segunda parte reanima al Barcelona, que bate (2-1) al Villarreal con dos dianas de Neymar

Ya protagonista con el Celtic, Neymar firmó una estimulante victoria para el Barça ante el Villarreal. El desgaste psicológico del partido fue tan tremendo que la victoria resultó doblemente reconfortante para el Camp Nou. Necesitaron los azulgrana de un amplio repertorio para doblegar a un contrario igualmente rebajado por las ausencias y, sin embargo, igual de fiero que cuando empató con el Madrid y el Atlético. Al Barça le costó admitir su superioridad, tanto que solo reaccionó desde la adversidad, cuando recurrió a Xavi. Un rato del artista Xavi pesó más que el admirable desgaste durante una hora de Song después de un encuentro serio, tenso y disparatado al final, muy completo.

Ante un partido exigente por la buena organización y despliegue del Villarreal, Martino respondió con una alineación inédita, hasta cierto punto comprensible por la presencia de Bartra, titular por delante de Puyol y Mascherano, y sorprendente por la titularidad de Song como interior, interesado seguramente el técnico en ganar físico antes que estilo y versatilidad, características personificadas en Xavi y Sergio Roberto. La formación azulgrana se interpretó como una declaración de respeto excesiva hacia el rival y, por otra parte, como un mal negocio para el Barcelona. El entrenador tuvo que corregirse sobre la marcha. Xavi sustituyó a Song con 1-1.

BARCELONA, 2; VILLARREAL, 1

Barcelona: Pinto; Montoya, Piqué, Bartra, Jordi Alba; Song (Xavi, m. 61), Busquets, Iniesta; Alexis (Pedro, M. 83), Cesc (Sergi Roberto, m. 86) y Neymar. No utilizados: Oier; Puyol, Mascherano y Tello.

Villarreal: Sergio Asenjo; Mario, Dorado, Musacchio, Jaume Costa; Aquino (Jonathan Pereira, m. 74), Edu Ramos (Uche, m. 64), Pina, Trigueros, Hernán Pérez (Jokic, m. 68); y Giovani. No utilizados: Sánchez, Perbet, Gabriel y Moi Gómez.

Goles: 1-0. M. 30. Neymar, de penalti. 1-1. M. 48. Musacchio cabecea un córner. 2-1. M. 68. Neymar, tras recibir de Alexis.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Trigueros y Neymar —se perderá el próximo partido, contra el Getafe—.

Camp Nou: 66.130 espectadores.

Aunque no eludió las responsabilidades que se le exigen a un favorito que actúa además como local, al Barça le faltó cintura y juego y en cambio sobresalió en la presión y la recuperación, también en la estrategia: Song remató al palo un córner botado a la derecha de Asenjo. No es fácil ganar un metro, conseguir situaciones de superioridad ni armar un remate contra el Villarreal. Hay que tocar rápido y fino ante la zaga de ayudas del contrario y acabar las jugadas para evitar las transiciones que culmina Giovanni. Tensionado, el Barça no profundizaba ni desequilibraba, alejado del área. Necesitaba a un volante y no un doble pivote. La pelota, sin embargo, no salía de la cancha del Villarreal.

La insustancialidad barcelonista acabó a la media hora cuando un centro inocuo de Jordi Alba dio en la mano de Mario y el árbitro pitó penalti, transformado por Neymar, subordinado en partidos anteriores ante Cesc, Iniesta y Xavi, protagonista este sábado, confiado desde el triplete que le metió al Celtic. El ceremonial del 11 antes del tiro fue digno del mejor thriller, por la delicadeza con la que puso el balón en el punto de penalti, por la preparación del disparo, igual que si fuera a patear un golpe de castigo en un partido de rugby, por la doble paradinha que descolocó al portero y por el engaño final. Tanta liturgia y suspense solo admitían el gol o el ridículo como respuesta, y no falló Neymar.

El gol descolocó al Villarreal y el Barcelona dispuso de un buen momento y de una excelente ocasión para rematar el partido por parte de Alexis, vencido y lento ante Sergio Asenjo. No atinó el chileno y empató Musacchio al regreso del descanso después de ganar en el cuerpo a cuerpo a Bartra y cabecear el primer córner visitante en el Camp Nou. No le sirvió de nada al Barça ganar altura con Song porque las marcas se tornaron individuales; falló Bartra y no atinó tampoco Pinto. El partido giró por un momento hacia el lado del Villarreal hasta que Busquets empezó a filtrar pases, insistió con sus desmarques Alexis y apareció Xavi. El Barça volvió a ser reconocible para el Camp Nou.

La velocidad del cuero desbordó al Villarreal, un excelente grupo de jóvenes anónimos que Marcelino ha convertido en un excelente equipo, falto de sus mejores futbolistas, Bruno y Cani. La hinchada se animó a juego con el partido y el 2-1 cayó como fruta madura a la salida de un fuera de banda: Cesc coló un centro para la ruptura de Alexis y el chileno asistió a Neymar. Recuperado el orden y el juego posicional, los azulgrana fueron más continuos en su fútbol siempre vigoroso, circunstancia de mérito ante un contrario valiente incluso con los cambios, siempre amenazador. El intercambio de golpes final fue emocionante en las dos porterías, sobre todo en la del Villarreal.

Nunca rifó la pelota el Barcelona, que jugó de la misma manera en su área que en la contraria ante el sufrimiento de la afición, convencido el equipo de que el partido no se le escaparía. No hubo más queja que la quinta tarjeta de Neymar, que será baja en Getafe, una noticia dolorosa por la ausencia de Messi. A partir de la paciencia, los azulgrana, sin embargo, han recuperado el juego, la confianza y una ventaja de cinco puntos sobre el Madrid. El suyo fue esta vez un triunfo de mérito por la calidad táctica del Villarreal. Anoche hubo un excelente partido en el Camp Nou y supo estar siempre el Barça, sobre todo cuando apareció Xavi desde la suplencia y reclamó un rato de titular en cada encuentro.

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