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Anand empata y daña el ego de Carlsen

El rápido desenlace del primer asalto favorece al campeón, que jugó con las piezas negras

Anand y Carlsen, en un momento de la partida.
Anand y Carlsen, en un momento de la partida.

Magnus Carlsen intentó parecer entero en la conferencia de prensa, pero es improbable que lo estuviera. Aunque sólo fueron 16 movimientos en 90 minutos, el empate inaugural confirmó la buena preparación técnica, física y psicológica de Viswanathan Anand, el campeón y héroe local, favorecido por el resultado, ya que jugó con las piezas negras. El noruego las conducirá en el segundo asalto de los doce previstos, desde las 10.30 del domingo (hora peninsular española).

“No puedo decir que esté contento tras hacer tablas rápidas con blancas, pero tal como estaba la posición no podía aspirar a nada más. De modo que no he sufrido daños importantes, y el duelo es muy largo”, explicó Carlsen en una sala de prensa abarrotada, con algunos periodistas sentados en el suelo y los reporteros gráficos luchando a codazos. Ciertamente, sus heridas son leves, pero dolorosas, porque Anand salvó el siempre difícil asalto inicial sin gastar energía. Provocar partidas largas y duras debe ser uno de los objetivos de Carlsen dada la diferencia de edad (en la próximas semanas, el escandinavo cumplirá 22 años y el indio 44). Además, como indicó recientemente el excampeón Vladímir Krámnik, ruso, “la confianza de Carlsen empezará a resquebrajarse si no gana ninguna de las partidas de la primera mitad”; de las cinco siguientes, Carlsen jugará con negras en tres.

“No puedo decir que esté contento tras hacer tablas rápidas con blancas, pero tal como estaba la posición no podía aspirar a nada más”, aseguró Carlsen

Como siempre, el campeón fue muy cortés en el lenguaje: “Todo indicaba que iba a ser una partida tranquila durante mucho tiempo pero, de pronto, en la décima jugada, he encontrado una manera de crear mucha tensión, y he visto una continuación prácticamente forzada que me daba una posición de empate, lo que sin duda es muy confortable para mí, con negras en la primera partida”. Lo que ese lenguaje florentino esconde es que Carlsen pecó de falta de concentración, y Anand lo castigó con gran precisión y rapidez para igualar la partida, y quedar incluso con una mínima ventaja. Habrá que esperar dos o tres asaltos más para aclarar si ese desliz fue un fruto poco importante de la tensión inicial o un indicador de que el noruego no se siente tan seguro como aparenta.

El enorme eco mediático –450 periodistas solicitaron acreditación, y muchos han sido rechazados por falta de espacio; más de 60 reporteros gráficos pelearon durante los cinco primeros minutos de juego por lograr una posición de privilegio ante la pared de cristal que separa a los jugadores del público; canales de televisión indios y noruegos retransmitirán todas las partidas enteras en directo– fue aprovechado por el ínclito presidente de la Federación Internacional (FIDE), el millonario ruso Kirsán Iliumyínov, para lanzar su campaña de reelección (lleva 16 años en el cargo) contra el excampeón Gari Kaspárov en los comicios que se celebrarán en Tromso (Noruega) el próximo agosto, con votos de 178 países. “Voy a destinar 20 millones de dólares a la campaña”, anunció en una conferencia de prensa, lanzando un torpedo a la línea de flotación de su rival, quien difícilmente podrá disponer de tanto dinero. Con esas cifras, y en el ambiente que se vive estos días en Chennai, no es fácil sostener que el ajedrez sea un deporte minoritario: sólo en el estado de Tamil Nadu, cuya capital es Chennai, 11 millones de niños reciben clases de ajedrez.

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